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Y el de su familia

El sueño de Justina es realidad

12|05|19 11:14 hs.

Ya hace tres semanas que Justina Gerónimo está en Mar del Plata. El haber logrado la oportunidad de entrar en la filial del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón ha hecho que la familia se divida entre La Feliz y nuestra ciudad. Allá, de lunes a viernes están Justina y su mamá, María José Aristain, y en Tres Arroyos su papá, Ricardo, y su hermano Thiago. 


A Justina se la ve feliz por todo esto y siempre tiene esa sonrisa chispeante de todo chico que puede lograr un sueño. Al referirse a esto cuenta que se siente “bien. Estoy haciendo lo que a mí me gusta”. 

La realidad que ahora está viviendo es bastante diferente a la que llevaba en Tres Arroyos porque “me cuesta levantarme… acá hacía más fiaca. Desayunar, ir al colegio… Pero cuando llega la tarde sí que estoy feliz, cuando tenemos que ir al teatro cada vez la hago ir más temprano a mamá”, cuenta, mientras toda la familia ríe.

Adaptación 
El sistema del Colón es muy estricto en cuanto a los horarios ya que los padres no pueden ingresar al lugar. Sólo la pueden acompañar hasta la puerta y allí hay que esperar que la gente de seguridad la dejen ingresar, “no te dejan ver nada. Cuando están por salir, a veces podés ingresar a buscarla, pero la mayoría de las veces hay que esperar que ella salga sola”, agrega María José.


Justina x 2. En su salón de la Escuela N° 1 Pascuala Mugaburu marplatense y preparándose para ir al Teatro Tronador, sede de la filial del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón



A pesar de esto a la madre no se la nota preocupada porque según cuentan son padres así. Ambos tienen en claro que si bien esta oportunidad para su hija es más que importante, no deja de ser algo que le sirva y a la vez la entretenga. Porque para ambos la vida de los hijos es lo más importante pero también el disfrute. 

En cuanto a lo de vivir en Mar del Plata es algo a lo que Justina dice estar “adaptándose. A la nueva escuela, a los compañeros nuevos. Un montón de cosas nuevas. Yo acá recibía a compañeros nuevos y ahora es al revés”. 

Recordemos que Justina, en Tres Arroyos, era alumna del Colegio Hogar San José y ahora en Mar del Plata va a la Escuela N° 1 Pascuala Mugaburu. La danza es una cuestión que de seguro a Justina se le nota cuánto le apasiona, porque “aprovecho mucho todo. Ir perfeccionándome todos los días. En muchos de los casos, con Elizabeth, era distinto, me exigía más y eso a mí me gustaba”, dice refiriéndose a lo que estaba acostumbrada con Elizabeth Krivich en nuestra ciudad. Pero de seguro su etapa de aprendizaje está en el proceso de nivelación. 

La vida diaria, tanto para Justina como para María José, resulta muy diferente porque “acá es más tranquila”, cuenta la madre. 

Agradecidos 
Las cuestiones económicas han sido uno de los temas más que importantes en todo esto y María José se siente más que contenta. “Nosotros fuimos a todos los bloques legislativos y a la Municipalidad. El primero fue el de Pablo Garate (Frente Renovador) que nos consiguió una beca hasta diciembre. De Cambiemos se puso en contacto conmigo el secretario de Laura Aprile para ver la posibilidad de gestionarme una ayuda que ya se encuentra encaminada. De la Municipalidad habíamos conseguido algo que se encontraba demorado por lo que le pasó a Marcelo León y también nos van a dar algo de ayuda que vamos a tener en estos días”. 

El que Justina haya tenido la oportunidad de entrar en el Instituto es la primera vez que se da en nuestra ciudad, y la familia se siente más que reconocida por todo esto. “La verdad es que todos nos han dado una mano grande, porque allá la vida es más cara y Ricardo -que es constructor- no está con mucho trabajo, pero vamos pasito a pasito. También Nora Solfanelli nos ayudó, le regaló a Justi mallas y zapatillas de baile”, dice María José. 

Cambios de vida
La otra parte de los Gerónimo, los que quedan en Tres Arroyos -Ricardo y Thiago- han tenido que modificar algunas cosas. Ricardo cuenta que en muchas cosas “el estar los dos solos ha cambiado todo. Thiago colabora mucho conmigo porque si bien María me deja muchas cosas hechas él se encarga de pequeñas tareas que ayudan mucho. El es muy ordenado, imaginate que cuando vuelvo a mi casa hasta la cama tendida tengo”, dice, señalando lo que colabora su hijo. 

Algo que también María José reconoce. Ambos padres sostienen que hay días que son llevaderos y otros eternos por estar divididos. Pero muchas de las cosas que hoy por hoy viven tienen un gran sentido: el que Justina pueda cumplir su sueño. 

El haber vuelto por unos días a Tres Arroyos para Justina siempre es lindo, porque “mis cuatro mejores amigas están acá. Cuando vuelvo no sabés cómo me reciben”, dice, con una sonrisa que marca que a pesar de estar haciendo lo que le gusta, sus verdaderos vínculos de amistad están acá. 

Pero sus sueños están allá, en Mar del Plata, donde día a día va edificando su futuro con la danza en la filial del Colón. Aunque sólo tenga 9 años y a veces asombre con sus respuestas…