La Región

ORIENTE

Preocupación por el estado de la represa

16|05|19 23:55 hs.

En los últimos años, el turismo en el río Quequén Salado y especialmente en el paraje Puente Viejo ha tomado un impulso creciente, cada vez más turistas visitan esta joya que tiene nuestra zona. Sin embargo, una alarma se ha desatado a partir de la publicación de imágenes que muestran el estado de deterioro de un extremo de la represa. 


El dique, o tajamar, como se lo llama en la región, tuvo gran importancia para el desarrollo de la zona y hoy le da un toque más que particular al río en ese paraje. La obra se concretó hace más de un siglo con el objetivo guiar el agua del río hacia la usina hidroeléctrica para generar electricidad, primero para la fábrica de cal El Triunfo y luego, con nuevos equipos, brindó durante décadas energía eléctrica a las poblaciones de Oriente y de Copetonas. 

Hoy, tanto la fábrica como la usina hidroeléctrica no funcionan y éstos, como el tajamar, quedaron como un patrimonio turístico que comparten los partidos de Coronel Dorrego y Tres Arroyos, cuyos límites divide el río Quequén Salado.  

Grandes crecidas 
En un par de ocasiones el dique tuvo que ser reparado debido a distintas inundaciones. La primera, en 1919, se llevó puesto el puente carretero que estaba ubicado a metros del puente ferroviario. Años después, en 1955, otra crecida, más el efecto tapón que había causado la caída del puente de la ruta 3, dinamitado cuando los militares le hicieron el golpe de estado a Juan Domingo Perón, hizo estallar la vieja represa y más de 50 personas tuvieron que reconstruir el dique. 

Otra inundación, en 1981, también provocó fuertes daños. Nuevamente se reconstruyó, de la mano especialmente del impulso de don Roberto Brunand, quien según los memoriosos, acertadamente decía: “si algún día se cae la represa, se va a caer del lado de Oriente”. Y lo justificaba diciendo que en la margen de Tres Arroyos la represa estaba "enganchada" o adherida a las sólidas bases del puente carretero que había construido la empresa Ramón Santamarina y Cía. en 1912, paralelo al ferroviario sobre el río Quequén Salado. 

El tiempo le dio la razón, ya que en la gran crecida del 1981, que transformó todo el curso del río, tirando altísimas barrancas y también destrozando cascadas, rompió la represa sobre la margen de Oriente.  

-----

El deterioro hoy 

 No obstante, más allá de la reparación, con el paso del tiempo y de muchas crecidas, también se fue erosionando la barranca paralela a la represa sobre la margen de Tres Arroyos. El agua, que trabaja las 24 horas del día, poco a poco se fue llevando dicha barranca, socavando de a poco los cimientos del puente carretero. 

Hoy los cimientos están al descubierto y, por ello, cuando llueve, el agua no sólo corre por la represa, sino que también lo hace por el costado, dejando cada vez más al desnudo el lateral de la represa y en el aire los pilares del puente. Vinculado con este deterioro, como muestra la imagen, el agua fisuró o agrietó una unión contra la margen del río del lado de Copetonas. 

Según los entendidos, se debería construir un contrafuerte de hormigón para obstruir esa fisura. Tiempo atrás, el municipio de Tres Arroyos, por intermedio de la Dirección Vial, lo terraplenó, pero debido al mal tiempo y las lluvias no se alcanzó a construir el paredón de cemento necesario para impedir el paso del agua, que se llevó en pocos días lo que se había terraplenado. 

En el momento de hacer esta nota, según pudo averiguar este diario, el Ente Vial de Tres Arroyos está planificando volver hacer dicho terraplén. Teniendo en cuenta la importancia turística que ha cobrado el lugar y el riesgo que se corre de algún accidente y que el río modifique bruscamente su paisaje aguas abajo, lo ideal sería unir voluntades para hacer un trabajo definitivo. 

A partir de que la Provincia dejara sin efecto la concesión a la Hidroeléctrica del Sud, y de que su titular, Roberto Brundand, falleciera en 1986, tras haber sido en parte saqueada la usina recién se revalorizó en los últimos años gracias al trabajo conjunto entre la entidades privadas, como la Cooperativa de Servicios Turísticos Mulpunleufú y los municipios que comenzaron a promocionar su belleza y su patrimonio histórico. 

De la mano de algunas mejoras que se le han hecho en sus inmediaciones, la oferta de diversos servicios turísticos y las actividades que se generan durante el año (algunos ejemplos de ellos son el Día de la Bandera, el Día de los Monumentos Nacionales y el Desafío Río Quequén Salado), las visitas a esta joya turística es incesante, por ello, más que nunca, es de esperar que no se deje avanzar el deterioro del tajamar, un emblema turístico de nuestra zona.