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La Región

Barker

“Una desolación atroz”

19|05|19 19:41 hs.

“Le estoy hablando con el corazón y no como funcionaria”, aclaró al inicio de la nota Norma Fernández, delegada municipal en Barker, al dar a conocer sus sensaciones de la situación que padece la localidad después de estar “cuarenta años viviendo en el pueblo” y asegurar que se trata de “una situación angustiante”.


Y recordó un golpe similar. “Ya lo pasamos en 2001, lamentablemente el pueblo se creó a través de lo que es la empresa Loma Negra que en su momento era todo para el pueblo, pero hay situaciones que se van superando y uno se va adaptando a las circunstancias, pero en sí el pueblo se creó en base a la fábrica y por eso es la desolación”, describió. 

En 2001 hubo una reducción muy grande de la planta de Loma Negra en Barker, donde “muchos se jubilaron, otros se trasladaron, se formaron grupos de trabajo siempre apoyados por el municipio, se consiguió incursionar en turismo, algo que era muy virgen para este lugar, y lo sigue siendo más allá de lo que tenemos es todo privado, el Estado no participa en nada. Se construyó la cárcel y la ruta y con esa mano de obra en ese momento se logró salir, pero hoy no sé si realmente se podrá salir de esta situación porque estamos todos mal”, rememoró Norma.

“Loma Negra, más allá de que no tengan relación directa o indirectamente con la fábrica, porque estamos hablando del comercio, las escuelas, los jardines de infantes y todo se mueve en base a la fábrica”, apuntó para dejar más que claro la incidencia que tiene en esta población del distrito de Benito Juárez el posible cierre de esa fábrica. 


El acceso a la planta cementera de Loma Negra en Barker


Norma comparó con que “quizá en 2001 no nos dimos cuenta porque fue más paulatino y hoy estamos hablando de 230 ó 260 empleados que de un momento a otro recibirán su telegrama de despido, hay una conciliación obligatoria pero aparentemente no se cumple. El municipio está muy involucrado en la parte social fundamentalmente, porque el gremio y la empresa son los que tienen que negociar, hasta el mismo municipio ha ofrecido su participación pero para atender la parte social”.

Con un tono de voz que dice mucho más de lo que expresa, Norma habla de “una desolación atroz, hace más de un mes que están negociando, hasta el mismo intendente que tiene una buena relación con la empresa no lo estaban recibiendo, pero creo que hoy ya es tarde, hay una convocatoria a lo que es el pueblo pero la gente ya salió a la calle, hace 20 días que está prácticamente en la calle apoyando y pidiendo una explicación”. 

Y la situación planteada en un principio por Loma Negra en referencia a una reducción de su operatoria en la planta de Barker, en la población pega fuerte el eventual cierre de la fábrica. “No soy quien para afirmarlo, pero por lo que uno sabe y por lo que los mismos empresarios están exponiendo en los medios no hay retorno al cierre de la planta”, señaló la delegada municipal. 

Y afirma que “lo que más bronca da que a esta altura, si bien a nivel país sabemos que estamos todos en la misma situación, en lo que es la parte industrial del cemento no ha tenido una baja importante”. 

Y casi como un ruego Norma afirmó que “como vecina no quiero que pase más, hay gente que se fue con lo que eso implica para el desarraigo familiar, personas que se enfermaron y uno no sabe de qué forma encarar una situación de este tipo, porque no le vemos solución. Es todo un pueblo que, por desgracia, se mueve en torno a Loma Negra. Hay familias que le han dado el traslado y se van del pueblo, es una alternativa antes de quedarse sin trabajo, incluso alguno se ha ido a Catamarca, Santiago del Estero, una parte a Olavarría, con la misma empresa, hay esposas que tendrán que resignar su trabajo para irse con la familia porque no saben cuánto podrán aguantar con sus hijitos mientras el padre está lejos, y si las familias se empiezan a disgregar trae sus consecuencias. Es una historia muy triste”. 

No obstante y seguramente conocedora del temple de sus vecinos de siempre, Norma habló de que el pueblo se tendrá que reconvertir para sobrevivir, “es un pueblo muy pequeño y tiramos todos parejo, de alguna forma le buscaremos la vuelta para salir de esta situación, pero realmente duele mucho. Vamos a salir”, se esperanza con un optimismo puesto de manifiesto por quienes se aferran a luchar por seguir viendo salir el sol cada día en su pueblo a la hora de comenzar cada jornada laboral.