El Campo

Cultivares de cebada

En una sola variedad está el gusto

21|05|19 10:57 hs.

Por Juan Berretta

Ayer fue Scarlett, hoy es Andreia. El problema es el mismo: la distribución varietal del cultivo de cebada sigue presentando una fuerte y riesgosa concentración. Y las cartas ya están echadas para la campaña que está comenzando, en la que se mantendrá la tendencia. El cultivo de cebada en Argentina nuevamente ha pasado a sostenerse en una variedad, como ocurrió hace unos años con Scarlett. 

Hoy Andreia ocupa el 80% del área de siembra y representa más de ese porcentaje en la producción total de cebada”, explica el ingeniero Mario Cattáneo, especialista en el cultivo cervecero. “Shakira es la segunda variedad pero en retroceso. Se espera para 2019 un incremento en superficie de nuevas variedades como Danielle, Montoya, Overture, Jennifer, Aliciana y Sinfonía. Pero de todos modos seguramente Andreia va a mantener su superficie”, agrega. 

Cattáneo publicó en el sitio www.cebadacervecera.com.ar un cuadro en el que se refleja la distribución varietal del cultivo en las últimas 11 campañas, y en el que queda expuesto el abrumador dominio que tuvo Scarlett hasta la campaña 2013/14, y el comienzo del reinado de Andreia en el ciclo 2015/16, luego de compartir el escenario con la propia Scarlett y Shakira.


Mario Cattáneo


“La concentración varietal está relacionada con las malterías. La industria es muy conservadora, entonces cuando encuentra una variedad que funciona en el campo y en la maltería, avanza con ese material y domina el mercado. Esto es normal, en todos los países hay concentración de una variedad de cebada cervecera, pasa en Canadá y en Europa. Es un punto flojo del sistema”, indica el ingeniero. Ahora bien, la debilidad expuesta en Argentina está potenciada: “Ocurre que mientras que en otros países tienen otras variedades para uso forrajero, nosotros para forraje utilizamos los mismos materiales que se destinan a las malterías. Esa es la diferencia”. 

Esto hace que mientras que en Canadá o Francia el dominio de una variedad se da sobre el porcentaje de cebada cervecera que se siembra, acá esa preponderancia sucede en toda la superficie del cultivo porque se siembra casi toda la superficie con materiales cerveceros. “No tenemos variedades forrajeras copando el mercado”, dice Mario.

Malta hay una sola
“La concentración varietal se da a partir de que empieza a intervenir fuertemente la exportación en el mercado comprador de cebada cervecera. Esto tiene que ver con que los industriales cerveceros son bastante conservadores y les cuesta cambiar las maltas que están acostumbrados a usar y que le dan buen resultado, de modo que no están muy abiertos al cambio de variedades”, aporta el ingeniero Fidel Cortese, también especialista en el cultivo cervecero y quien durante más de 20 años fue jefe de comercialización de Maltería Quilmes en la región sur. 

“Antes de la irrupción de la exportación, en el mercado local se manejaban los porcentajes varietales. Nunca una variedad superaba el 60% de la superficie. Pasó eso con Quilmes Pampa y con Quilmes Ayelen. La entrada de Scarlett coincidió con el momento que la exportación empezó a jugar fuerte, y terminó abarcando el 90% del mercado. Hoy eso ocurre con Andreia, que llega al 80%”, explica Cortese.

“Cuando hay una variedad que cumple con los parámetros que necesitan, que les da buena malta y buena cerveza es complicado que cambien. Porque cambiar significa aceitar los procesos nuevamente para otra variedad”, completa el ingeniero Cattáneo.



Claro que como toda concentración tiene sus riesgos. Y el ejemplo de Scarlett todavía está fresco: la aparición de problemas sanitarios marcaron que era un material que había cumplido su ciclo. “Tenemos el temor que pase lo mismo ahora con Andreia, que en algún momento la variedad quiebre resistencia a uno o más factores y se vuelva muy sensible a cualquier tipo de adversidad”, analiza Cortese. 

“Andreia ya está también con problemas sanitarios y es superada por otras variedades. El tema es que para reemplazarla vos necesitás un material que también sea aceptado por todos los actores compradores. Hoy todos los exportadores y todas las malterías locales, compran Shakira o Andreia, mientras que para las otras variedades es más restringido el mercado”, dice Cattáneo.

De hecho, a partir de 2009 comenzaron a aparecer en el menú varios materiales de cebada, sin embargo les ha costado mucho ganar terreno. “Para crecer tienen que tener mercado y no lo tienen. El productor prefiere sembrar una Andreia o una Shakira que se la vende a cualquier comprador. Y en caso de que no de los parámetros de calidad porque toca un mal año, la vende como forrajera”, agrega. 

Para la campaña que está comenzando no se esperan grandes modificaciones en el mapa varietal. Seguirá dominando Andreia, y según la mirada de los especialistas experimentarán un leve crecimiento Danielle y Montoya, ambas variedades también impulsadas por Quilmes, que entienden le sacarán hectáreas a Shakira. 



“Para la industria también es un problema y una preocupación semejante concentración en una variedad. Las malterías no quieren sembrar más de un 50% de Andreia, pero muchas veces tienen la obligación de hacerlo porque es la variedad que tienen disponible”, dice Cortese. “La idea y la intención es ir difundiendo nuevas variedades. Pero la realidad marca que no es fácil hacer el recambio”, completa. 

Menos cebada 
En lo que respecta al análisis de la campaña que está dando sus primeros pasos, Cattáneo estima que la cebada perderá entre un 5 y un 10% respecto a al ciclo pasado. “Hoy está bajo el valor y además el año pasado hubo algunos problemas comerciales a raíz de la aparición de micotoxinas y varios productores terminaron muy molestos. Siempre que surgen problemas de comercialización, al año siguiente baja el área”, asegura el ingeniero. 

A eso hay que sumarle que además de tener hoy un mejor valor, el trigo también cerró la campaña anterior muy bien. “La cosecha triguera fue superior en rindes y precio, y eso queda en la memoria y seguramente hará que crezca el área”, indica.