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Opinión

Por Juan Francisco Risso

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26|05|19 11:45 hs.

“Walter Beveraggi Allende (Buenos Aires, 1º de diciembre de 1920 – 1º de abril de 1993) fue un político, abogado y economista argentino”. “Abiertamente antisemita y antiperonista, desarrolló la teoría conspirativa del Plan Andinia1 y se opuso férreamente a todas las presidencias peronistas argentinas, desde Juan Domingo Perón hasta Carlos Menem.” 


“Su oposición a Perón lo llevó a que el congreso argentino en 1951, gracias a una iniciativa del Poder Ejecutivo, lo privase de la nacionalidad argentina mediante la ley 14031, lo cual constituye un hecho inédito en toda la historia argentina. Fue la primera y única vez que se privó a alguien de la nacionalidad argentina siendo nacido en el país.”

“Egresó como Abogado de la Universidad de Buenos Aires en 1943 y posteriormente realizó estudios de posgrado en Economía, alcanzando el Doctorado en Economía de la Universidad de Harvard. Comenzó su militancia en el Partido Laborista en 1947, del cual alcanzó a ser vicepresidente en enero de 1948 y fue detenido por el gobierno peronista junto con Cipriano Reyes, en medio de las disputas que éste último tenía con Perón”. Flojita la wikipedia. Porque eso es todo.

Año 1949. “Puesta a votación la moción del aludido diputado por el Presidente de la Cámara, Héctor J. Cámpora, fue aprobada por inmensa mayoría. El proyecto rezaba así: ‘ARTÍCULO 1. Será reprimido con prisión de cinco a veinticinco años e inhabilitación absoluta y perpetua, el argentino que por cualquier medio propiciare la aplicación de sanciones políticas o económicas contra el Estado argentino. ARTÍCULO 2. La aplicación de la presente ley estará a cargo de la Justicia nacional. La prescripción de la acción no correrá mientras el autor del delito esté fuera de la jurisdicción nacional. ARTÍCULO 3. De forma’”. 

Siempre año 1949. Ahora el diputado Colom afirma que Beveraggi Allende había expresado en un programa radiofónico conducido por Thomas F. Mac Cann, profesor de historia en Harvard, transmitido por la CBS desde Boston, que debían aplicarse sanciones políticas y económicas contra la Argentina. Usó expresiones como “descastado”, “temerario”, “infame”, “ cínico” para referirse a Beveraggi”… etcétera. Copy paste, sí. Lo que recuerdo es que Balbín, enemigo jurado de Perón, previa mano de bleque a Juan Domingo, aclaró que nunca apoyaría a quien pidiera sanciones para su patria. Porque hay enemigos y enemigos. La Wiki cuenta la sanción pero no las razones, que -mejores o peores- existían. No aparecieron en un repollo. Creo que el amigo Beveraggi se dedicó a conocer el Uruguay por una buena temporada. No sé si la cronología es perfecta. Piense que me faltaban tres años para nacer. Así y todo estuve en “La Libertadora”; con mi madre (y una multitud) conseguimos rajar primero en subte, y de ahí en tren hasta Manuel B. Gonnet, donde nos alojábamos. Y tengo recuerdos, créame. 

Cuando voy a entrar a siento el tirón de la correa y… debo seguir. Varias veces me pasó eso. He llegado a pensar que el maldito perro tuviese cuestiones ideológicas, lo cual no es propio de perros


Ahora pongamos que yo voy por la calle con un perrito pekinés con su correspondiente correa. Dará usted por sentado que yo voy decidiendo el itinerario, y el pekinés, con su andar menudo, me acompaña. Pudiese ser también que el pekinés dirigiera mi camino, por qué no. Tiene diez veces mejor olfato, tiene manejo de sus emociones desde que era lobo del Mar Rojo, y los perros suelen, incluso, anticipar terremotos, aullando lastimeramente. Pongamos que me paro en una librería y miro interesado un libro de Facundo Manes. La neurociencia es fascinante. Tanteo el dinero que llevo, pero cuando voy a entrar siento el tirón de la correa y… debo seguir. Varias veces me pasó eso. He llegado a pensar que el maldito perro tuviese cuestiones ideológicas, lo cual no es propio de perros. Hasta que en un programa de TV apareció Facundo Manes contando su -para él- fascinante historia de vida. Viviendo en USA descubrió que los yankees no nos odiaban, que era una creencia nuestra. Miró a la cámara y abrió los brazos. Tontos de nosotros. El compartía su vida con el carnicero, el lechero y el sodero como uno más. Y aquí intervino el zalamero entrevistador con un temperamento alcahuete, coincidiendo con el geniecillo entrevistado. Yo estiré una mano e, instintivamente, acaricié al pekinés. 

Y su olfato no nos engañaba, lo digo en plural. La Nación del 7 de abril del 2002 habla de un -digamos- “partido político” en embrión que “…pidió por carta al presidente norteamericano, George W. Bush, que no aprobara envíos de dinero a la Argentina mientras ésta no completara las ‘reformas estructurales’ pendientes que exige el Fondo Monetario Internacional, especialmente la reducción del gasto público y la reforma política”. 

“La carta lleva la firma de un grupo de jóvenes ignotos, profesionales, empresarios y ex gerentes de multinacionales, fundadores de 1810 , un partido en estado embrionario que proclama una revolución tecnocrática para ‘refundar el país’". 

“¿Por qué a Bush le importaría su opinión? Entre otras razones, responden, porque pueden exhibir posgrados en universidades de los Estados Unidos e Inglaterra y, por lo tanto, un ‘conocimiento del mundo’ del que los políticos argentinos supuestamente carecen”.

“Esa cercanía a Estados Unidos y Europa, creen, será la base de un equilibrio de fuerzas entre ellos -si llegaran al gobierno- y el FMI, que ninguno de los gobiernos desde el retorno democrático ha tenido en la Argentina”. 

 Y agregan: "Duhalde se maneja con una cultura barrial. (La clase política) es gente muy limitada, no entiende el pensamiento de un yanqui. Cree que lo va a seducir con una chicana barrial. Hay que conocer el mundo", explica Facundo Manes, de 33 años, neurólogo con diploma de Cambridge. Textual. Pedido de que no nos manden más guita, apego irrestricto al FMI y ajuste al mango. Si tiene curiosidad, lo googlea, con el Reliverán al lado. Porque hay más. 

La carcasa de pollo que le compré al pekinés me salió la décima parte de lo que salía el libro del geniecillo. Pero se la ganó ¿o no? Y no crea que tengo imaginación. No imagino a Manes en un cabaret, por ejemplo ¿usted sí? Menos lo imagino hablando de la International Telegraph and Telephone –ITT- que bancó el derrocamiento de Allende, con asesinato incluido. Comprobado en su amada USA. Tampoco leyó La Nación del 6 de marzo de 2019: “Un artículo de la universidad estadounidense de Harvard de 2005 repasó los episodios en los que EE.UU. intervino en América Latina para cambiar gobiernos, concluyendo que de 1898 a 1994 había ocurrido hasta en 41 ocasiones: una vez cada 28 meses”. Son cosas de barrio. O de patio trasero. O quizá aquí no estamos preparados, como suele decirse.  

Por Juan Francisco Risso