La Región

Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos

Gestos de amor que unieron a todo Oriente

30|05|19 09:52 hs.

Por Patricio Elías


El 11 de abril no fue un día más en la vida de Oriente. Todo el pueblo, en cierta medida, estuvo pendiente del trasplante a un joven de la localidad, Marcos García, quien recibió un órgano de una prima de la madre, otra persona de Oriente, Betina Tórtora. 

A casi un mes de dicha operación, Oriente también aguardó con mucha atención el desarrollo de un trasplante de médula ósea, que recibiría Lionel Fischbach, un niño nacido en la localidad que con sólo 8 años junto a su familia está peleando como un león contra una rara enfermedad. 

El donante, que le puede cambiar definitoriamente la vida a Lionel, es una persona nacida en Alemania que desde el viejo continente realizó la donación y, como todo Oriente, aguarda que Lionel pueda seguir adelante.

En este contexto, el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos que se celebra hoy en todo el país, tiene otro sentido para los habitantes de Oriente que vivieron muy de cerca estos dos trasplantes. La fecha fue establecida por el INCUCAI, para recordar el nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante hepático en un hospital público de nuestro país. Justamente, los dos trasplantes, fueron realizados en hospitales públicos. 

El primero, en el San Martín de La Plata, el hospital general de alta complejidad más importante de la provincia de Buenos Aires, mientras que en el segundo, en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, un centro pediátrico de referencia en salud pública, gratuita y de muy buen nivel de equipamiento en la capital federal. 

“Estoy muy contento por el apoyo de toda la gente que me conoce, me enviaron mensajes de apoyo, que me dieron fuerza para poder estar de vuelta en Oriente” (Marcos García)


Camino a la libertad 
A los 17 años, Marcos García comenzó a padecer una enfermedad silenciosa pero dolorosa, la glomerulonefritis, una patología por la cual el sistema inmunológico ataca al riñón. “La pasé muy mal. Con medicación me pararon todos los síntomas pero terminé haciéndome diálisis”, recuerda el joven que volvió a Oriente, luego de casi dos meses y que de a poco va sintiendo cambios tras una operación que duró seis horas y que ocurrió hace sólo 50 días.

“Tenía muchas ganas de volver, extrañaba mucho el día a día del pueblo, ya que tuve que estar varios días antes de la operación en La Plata”, asegura Marcos, quien describe muy bien cómo se encuentra hoy: “En cuanto a lo físico, recién ahora estoy empezando a sentir los cambios, a sentirme un poco mejor; en cuanto a la calidad de vida, si bien fue un alivio muy grande no tener que hacerme más diálisis, todavía no sentí tanto el cambio, porque me tienen todavía muy controlado, estoy yendo al Hospital de control en control, y no tengo la libertad de poder hacer muchas cosas”. 

Se lo nota bien, aunque claro, con ganas de poder volver a su vida cotidiana, que incluía entre otras actividades colaborar con el cuerpo técnico del Oriente Fútbol Club, donde en los últimos años estuvo trabajando con mucha pasión. 

Además de la alegría de estar nuevamente en Oriente, de tener que ir ahora solamente una vez por semana al hospital en La Plata, Marcos se mostró muy satisfecho porque “en general todo salió bien, los controles han sido buenos y vengo evolucionando de buena manera”. 

Además, se muestra “muy contento por el apoyo de toda la gente que me conoce, me enviaron mensajes de apoyo, que me dieron fuerza para poder estar de vuelta en Oriente en el tiempo estimado”.


El Hospital San Martín de La Plata, un centro de salud de alta complejidad. Familiares de Marcos García destacaron la atención de médicos y de todo el personal durante la internación


Con respecto al trasplante de riñón, explica que era necesario para mejorar la calidad de vida. “Yo con la diálisis podía seguir muchos años más, pero es algo que a la larga te va desgastando tanto física como mentalmente”, indica el joven, que viajó desde Oriente durante dos años a Tres Arroyos tres veces por semana, para la práctica de diálisis durante cuatro horas.

“En ese sentido, fue un alivio gigante”, afirma. Para finalizar, Marcos dice que no le alcanzaría el tiempo para agradecer a las personas que lo apoyaron, destaca la calidad humana de los médicos, de los enfermeros y de todo el Hospital San Martín de La Plata. Ante todo, subraya su gratitud con Betina Tórtora, la prima de su madre que donó su riñón izquierdo: “Le voy a estar agradecido de por vida, ya que ella se ofreció desinteresadamente y me cambió la vida”. 

Para tomar conciencia
“Hoy te convertís en heroína”. Este fue uno de los tantos mensajes de apoyo que le brindaron a Betina Tórtora el día del trasplante, vinculando su gran gesto con la frase que Javier Mascherano le dijera al arquero Sergio Romero antes de la definición por penales de Argentina con Holanda, en la semifinal de la Copa Mundial de Brasil 2014. Betina hizo mucho más que eso y hoy, como buena docente que es, sigue tratando de enseñar el camino. 

Explica que “ahora a partir de la Ley Justina, desde los 18 años todos somos donantes, a no ser que expresemos explícitamente que no. Es decir, ha cambiado todo lo que es el paradigma de la donación de órganos, un tema que por ahí es muy sensible para la familia que pierde a un ser querido”. 

Igualmente, aclara que, en relación a la donación de órganos y tejidos, “también hay otra manera de donar, ya que tanto los riñones, el hígado, la piel, la sangre y la médula ósea, los podemos hacer en vida”. Y resalta que “las donaciones se hacen con un protocolo que lleva muchos pasos”, pero sostiene que “lo fundamental, me parece, es que hay que dejar de lado muchos miedos y mitos”. 

En ese sentido, manifiesta: “Hay centros muy importantes que se dedican a eso, en nuestro caso la ablación se realizó en el Hospital San Martín de La Plata, cuyos médicos merecen un aplauso y todo el reconocimiento, por la calidad tanto profesional como humana y como trabajan teniendo en cuenta que es un hospital público. Cuidan muchísimo al paciente como al donante”. 

También destaca el apoyo que tuvieron del médico clínico Gustavo Mirabelli, y de la bioquímica Rosana Bellusci, de Oriente, que los acompañaron antes, durante y después de la operación. 

“Yo no podía ser donante, el papá y la hermana tampoco. Betina, en un gran acto de amor, de dar una parte de uno para que otro pueda tener una nueva vida, se ofreció a ser donante” (Marcela Tórtora)


Una familia grande 
Además del reconocimiento a la sensibilidad y profesionalismo de los médicos, Betina le otorga relevancia al rol de su familia y de Oriente en general. “Pudimos hacer esto porque hay una familia grande atrás. También nuestros compañeros de trabajo, nuestros alumnos y ex alumnos y toda la comunidad de Oriente, que estuvo siempre”. 

Y completa: “Sin toda esa energía que nos mandaron hubiera sido más difícil. Algunos habrán rezado, otros nos mandaban reiki, otros buenas energías, pero todo llegaba a nosotros y a nuestras familias para estar ahí apoyándonos”. 


Marcos García recibió un trasplante de riñón y la donante fue Betina Tórtora, prima de su madre Marcela. Con emoción, compartieron su experiencia


Betina, que donó su riñón izquierdo, fue a control la semana pasada y recién va a tener que regresar en noviembre. En el cierre de la entrevista, dice que “el hecho de donar órganos en vida es una opción que se puede hacer, que lleva su tiempo, sus controles, pero se puede –reitera-. Yo estoy en muy buenas condiciones de salud y voy a tener un muy buen pronóstico, tengo que tener pequeños cuidados, pero mi vida va a seguir siendo como la que venía haciendo hasta ahora”. 

“Un gran acto de amor” 
En tanto, Marcela Tórtora, madre de Marcos y prima de Betina, quien también es docente y fue directora de la Escuela 8, destaca al doctor Roberto González y a su equipo de la Clínica Hispano donde se hizo la diálisis en Tres Arroyos, por su paciencia y profesionalismo. 

Recuerda que en el trasplante, trabajaron 50 personas, ya que constó de dos operaciones, una a su hijo y otra a la donante. Intervinieron entre otros, el jefe de trasplante del Hospital San Martín, el doctor Marcelo Taylor y el jefe del Centro Regional de Ablación e Implante Sur, el doctor Fabián Mir. 

“A nosotros nos llevó un año y medio para llegar a este momento, porque hay que cumplir ciertos requisitos para poder ser donante. Yo no podía ser donante, el papá tampoco ni la hermana, porque no tenemos el mismo grupo sanguíneo, que es una condición indispensable; mi hermana tenía un alto grado de compatibilidad, pero llegados los últimos estudios, no puede ser donante porque tiene unos pequeños quistes en el riñón”, puntualiza. 

“Ahí fue cuando Betina, en un gran acto de amor, de dar una parte de uno, para que otro pueda tener una nueva vida, se ofreció a ser donante”, valora con lágrimas en los ojos. “Fue largo el proceso de exámenes, ya que hay que tener un estado de salud óptimo para ser donante. Ella lo ha tenido y lo sigue teniendo, había una compatibilidad un poco baja, por eso Marcos tuvo que hacerse previamente plasmaféresis, que es un tratamiento para no rechazar el órgano; pero bueno gracias a Dios salió todo bien, los dos se siguen controlando”, cuenta Marcela. 

“Estamos recién comenzando esta nueva etapa, hace 11 años que empezó su enfermedad y, sabíamos desde un principio que esto iba a llegar”, concluye la mamá de Marcos.