Policiales

No hubo heridos

Salió de su casa y, cuando volvió, un incendió se la había destruído

01|06|19 19:15 hs.

Un triste episodio le tocó vivir a un joven vecino de nuestra ciudad en la tarde de ayer. Santiago Espinosa, de 22 años, había salido a visitar a su pareja, como lo hace habitualmente, pero el llamado de un amigo le advirtió lo peor. 

Un incendio originado aparentemente en la llama que generaba un anafe con el que solía calentarse el agua para el mate y cocinarse, destruyó la totalidad del inmueble ubicado en la calle Saavedra 1415.


El video, con locución de Jorge Mendiberri


Tal como pudo averiguar LA VOZ DEL PUEBLO en el lugar de los hechos, el siniestro fue detectado por vecinos de la humilde vivienda, quienes advirtieron la presencia de una intensa humareda y decidieron llamar a los bomberos Voluntarios.



Mientras tanto, un amigo de Espinosa, identificado como Erik, le comentó a este diario que, al pasar en su moto y ver que salía humo de la casa, se detuvo y entró por una puerta trasera a retirar la garrafa, “yo se la había prestado y sabía que todavía no había tomado contacto con el fuego”, recordó mientras mostraba la suela de sus zapatillas, donde los restos de un plástico fundido por el calor se habían pegado a la goma.



“La garrafa se la había prestado yo”, agregó, antes de afirmar que llegó a ver cómo el fuego de la hornalla había tomado contacto con algún elemento inflamable de la casa. Mientras tanto, una dotación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tres Arroyos, a cargo del ayudante Damián Marquez, controló en pocos minutos el incendio iniciado poco después de las 18, mientras una comisión policial cortaba el tránsito y alejaba a los curiosos de la zona del siniestro. 

Al llegar Espinosa, además de lamentar los daños de su morada, se asustó al pensar que su perro había perecido en el incendio. Con el permiso condicional y la escolta de los bomberos, el dueño de la casa, acerca de la que se advertía que existía peligro de derrumbe, buscó a su mascota de manera desesperada. 

Afortunadamente, el perro apareció más tarde por la calle. Aparentemente se había logrado zafar de su atadura y ganó la calle hasta la llegada de su dueño.