La Ciudad

El proceso de recuperación de la joven tresarroyense

Una Victoria de la ciencia

09|06|19 09:44 hs.

Por Fernando Catalano


Juan Glinka es un joven cirujano general, y hepatobiliopancreático y de trasplante. Fue quien operó a Victoria López junto a los renombrados Eduardo De Santibañes y Juan Matera. En su caso, reconoció saber al detalle el caso de la adolescente tresarroyense que recibió un retrasplante de hígado en el Hospital Italiano. 

En una entrevista que concedió telefónicamente a LA VOZ DEL PUEBLO, contó lo que resultó ser un muy complejo posoperatorio, en el que el equipo médico pudo estar siempre “un paso adelante”, pero con la invaluable colaboración de la familia de Victoria que “se puso la camiseta” del centro de salud, sobre todo de los médicos a quienes les confiaron su vida cuando ya no había más tiempo del que se pudiera disponer. 

“Conozco el caso de Victoria perfectamente, y vengo sufriendo a su lado desde hace tiempo”, dijo al comenzar una amable conversación en la que se preocupó porque cada detalle quede claro. 

Explicó entonces lo difícil que resulta hacer una cirugía sobre un abdomen que ya había sufrido el impacto de una primera operación. “Hacer una cirugía por primera vez sobre el abdomen de un paciente es mucho más fácil que reoperarlo, porque el cuerpo reacciona ante la invasión de una cirugía. Imagínese la de un trasplante que además genera múltiples adherencias”, describió. 


Junto al jefe de trasplantes del Hospital Italiano, Eduardo De Santibañes; y a Juan Matera; Juan Glinka llevó adelante el retrasplante de Victoria López y su recuperación


Comparó la escena que fue descubriendo con la de un “campo minado”. Y explicó que “el cuerpo cicatrizó como pudo y eso genera una barrera enorme donde uno tiene que ir después para adelante”. 

En materia de este tipo de intervenciones indicó que son los chicos en general quienes llegan mejor a un retrasplante porque tienen mucho tiempo de vida por delante, aunque como dijo “con drogas modernas hay menos chance que una persona necesite un retrasplante”. De todas maneras manifestó que “cuando ella se trasplantó inicialmente era más común que un paciente chiquito lo necesite”. 

“Muy poco habitual” 
Las palabras que en reiteradas oportunidades, Claudia Mezzorotolo –madre de Victoria- compartía con este diario al momento de describir el estado de salud de su hija, se corresponden con el cuadro que desde el punto de vista médico apuntó Glinka en esta entrevista. “Fue un posoperatorio muy duro y muy poco habitual. Ella llegó muy enferma a la operación, muy enferma. El hígado que tenía prácticamente le había dejado de funcionar como debía”, dijo. 

“Hay cosas por hacer todavía, pero todas las expectativas son para que mejore completamente y que tenga una vida normal”


Añadió que la cirugía que tuvo inicialmente en el retrasplante “fue muy demandante” por todo lo que implicó técnicamente el trabajo de cirugía en un abdomen que ya había sido operado hace 16 años.

Pero además se encontró con que a Victoria no se le había trasplantado un hígado entero a sus tres años de vida. “Es fue otro palo en la rueda para nosotros porque la anatomía se va amoldando al cuerpo de ella, a medida que va creciendo y eso cambia totalmente el mapa. Ese hígado fue aumentando su tamaño y fue distorsionando toda su cavidad abdominal y encima las adherencias condicionaron que fuera todo más complejo”. 

Llegan los problemas 
Luego de la operación los problemas no tardarían en sucederse. “”Fue muy demandante técnicamente, tuvo un sangrado que requirió que uno haga lo que se llama una maniobra de salvataje que se llama ‘packing abdominal’”, confió. 

Y agregó: “La operé y la dejé con el abdomen abierto y contenido –con un packing- eso es una maniobra extrema que uno hace con un paciente sangrando con coagulopatía que uno no puede corregir de otra manera. Superado ese trance, con un recurso técnico de la cirugía que pudo aplicar Glinka, y una vez corregido el trastorno de coagulación, volvió a cerrarle la herida con otra operación. Todo transcurrió mientras se puso en marcha un dispositivo provisorio que permitió aplicarlo con seguridad sanitaria. 


Victoria fue entrevistada el día que llegó a la casita Ronald Mc Donald por la periodista de Radio Nacional, María Areces


Pero Victoria también comenzaría a mostrar los efectos de una prolongada intubación en la boca. “El paciente tiene que estar con una sedación o mínimamente con algo que lo relaje o lo tenga sedado -o dormido- para poder tolerar el tubo, porque tampoco se lo podíamos sacar porque por sí sola no podía respirar”, precisó. 

Producto del tiempo que llevaba intubada sus músculos comenzaron a atrofiarse, y debieron recurrir a una traqueotomía. “Hubo que hacerle una punción en la traquea y ponerle ventilación para poder sacarle el tubo y por ende poder despertarla un poco más”. 

Pero los problemas no dejarían de asomar. Posteriormente Victoria sufrió una perforación del intestino grueso, situación que derivó en una sepsis, una reacción grave después de que su cuerpo experimentara los efectos negativos de una infección bacteriana. “Advertimos una perforación colónica y la volvimos a operar para sacarle el colon derecho”, comentó el cirujano. 

Situación actual 
Con el alta intermedia que el cuerpo médico que sigue su caso le dio, ahora Victoria emprende una nueva etapa en la que deberá rehabilitarse. Para Glinka “es un éxito totalmente” cómo se ha dado la recuperación de la adolescente tresarroyense retrasplantada.

Puntualmente destaca dos aspectos que contribuyeron para que el resultado sea satisfactorio, por un lado -afirma- “intentamos estar un paso adelante de las complicaciones para que ella no nos gane con las dificultades”. De hecho dio un ejemplo. “Si ella con la perforación del colon esperábamos uno o dos días, capaz que no le iba a ir bien”. 


En familia. Claudia Mezzorotolo, Victoria y Eduardo López


El otro factor que el cirujano rescata como importante para contribuir en su recuperación tuvo que ver con su juventud. “Ella siendo tan joven es muy plástica y muy fuerte, entonces tiene un buen margen para reparar todo lo que le pase y recuperarse más rápido”, explicó.

Indicó además que los controles próximos, mientras continúe con el alta intermedia serán de tipo hepatólogos, sobre todo. Mientras tanto quedará para los próximos tres a cuatro meses, retirarle una protección que le fue colocada para evitar que se perfore algún otro sitio del intestino. 

Recuperación
Los pasos siguientes en la recuperación de Victoria tendrán que ver con recomponerse. “Ella es una paciente que tiene que seguir rehabilitando, hay cosas por hacer todavía, pero todas las expectativas son para que mejore completamente y que tenga una vida normal. No está delicada ni crítica en este momento, le falta rehabilitación en distintos aspectos, pero tenemos fe en que va a tener una vida normal una vez que pase todo esto”, afirmó. 

Días atrás Claudia Mezzorotolo contó a La Voz del Pueblo que su hija recibía el alta intermedia en medio de una profunda emoción compartida entre familia y cuerpo médico; y Glinka también tiene presentes los recuerdos del caso. “Fue un camino muy duro el que llevamos con Vicky y no habitual. No es común que se atraviese todo este calvario de complicaciones como el que tuvimos con ella”. 

En este contexto remarcó lo importante que resultó la determinación con la que acompañó el proceso la familia de Victoria. “Siempre estuvieron muy presentes, fueron muy del equipo nuestro, tenemos familiares que a veces no son de nuestro equipo y están muy demandantes, muy bélicos, combativos, pero esta familia se puso nuestra camiseta, veía que estábamos siempre atrás de Vicky trabajando los domingos, las madrugadas, viendo qué le pasaba. Y eso lo incorporaron y ayudó a que se recupere como está”, dijo al concluir uno de los médicos que hizo todo lo que tuvo a su alcance para salvar la vida de la adolescente tresarroyense retrasplantada de hígado.