Sociales

La Pampa Niña, del garmense Agustín Iriart

Ultratierra: alegoría para el cuidado de nuestra región

09|06|19 11:16 hs.

Imágenes muy particulares… Capturadas en pinturas realizadas en base a un gran detalle, cuasi puntillistas y con una particular paleta de colores que recuerdan, pareciera, al ambiente natural de nuestra zona. Todo eso y más es Ultratierra, una muestra gestada por Agustín Iriart, una alegoría, como el mismo la definiera, orientada al cuidado de nuestra región.


“Ultratierra arrancó en 2015, pero no como tal, comenzó con una muestra en el museo Lucy Mattos, de San Isidiro, que se llamaba “Desperté soñando las pampas”, rememora Agustín Iriart, en el inicio del diálogo con este diario.

“Muestra La Pampa Húmeda, alegóricamente representada por una niña que está creciendo. Ella tiene un poncho gris y la defienden los genios, los animales autóctonos… Es toda una autoctonía. 

“Es una obra que tiene que ver con los excesos de fumigación, el ingreso de semilla transgénica a la zona. Arrancó con todo eso el tema del agua potable, pero...

- En primer lugar, ¿es la necesidad de recurrir al arte para exponer puntualmente una protesta? 
- No, no es protesta ni llamado de atención… Aún no... Es un tema muy contemporáneo, y creo que la posibilidad de usar el realismo mágico en una especie de surrealismo criollo no lo desdibuja. 

Pero no es un cartel destinado a mandar un mensaje, sino que se reivindica mucho la naturaleza, lo que se pierde: el cardo pampa, el cardo de Castilla… Esto trascendió más de lo que yo creía. En febrero presenté, en una muestra colectiva, obras de Ultratierra en el museo San Marcos de Toledo, en España, así arrancó el año.  



- Y en segundo término, ¿apunta a la reivindicación de un paisaje, de una forma de vida? 
- Sí, de una forma de vida, de todo lo que en este lugar está vivo… Incluso hay muchos detalles, mucho trabajo. Una de las obras que más me llevó fue “La resurrección de La Pampa Niña”, un trabajo de grandes dimensiones con bastante impacto, con un fondo amarillo verdoso, y la rescata un ceibo, la flor nacional. 

Podría decirse que allí está toda la simbología patriótica-criolla. La está envolviendo un avión y al lado hay una culebra marrón (clelia rústica), que es ofiófaga, mantiene a raya a las otras culebras y se alimenta de ellas. Está allí, en ascendencia, La Pampa Niña, donde la matan dos aviones fumigadores que están cruzando y el avión que está como de manera constrictora serpenteada, está alineado con la sepiente que se alimenta de otras serpientes. Entre las abejas la comadreja, la serpiente… 

Es La Pampa Húmeda que la viene a rescatar. La naturaleza. Hay toda una alegoría, un estudio de cuestiones geológicas, de zoología y botánica de la región. Soy consciente de que hay que pintar o hablar, mínimamente de lo que uno ha visto, porque ya te vas a dar cuenta, en principio, de que no sabés nada. 

- La autenticidad es la mayor validez de una obra… 
- Sí, en España me dijeron, sobre esta muestra que se expondrá en el Louvre, que indefectiblemente eso es Argentina. Los alambrados en el cielo, la lechucita pampa en un alambrado en el aire, la alegoría de que el hombre ha alambrado hasta el cielo. El concepto de dueño. ¿Qué sabe la hormiga, desde su hormiguero, a quién le pertenece ese pedazo de suelo…? 

Hay, sí, una denuncia. Una vez me preguntaron cómo abordaba yo, en mi país, en mi provincia, el tema de la denuncia... Uso la agudeza en la historieta. Estoy exponiendo una historieta que salió en la revista HdP. Claudio Bernárdez me preguntó si tenía algo. Le dije que hacía una leyenda sobre fumigación e inducción de semilla transgénica… No soy García Márquez. Desde lo contado es un género fantástico.  


Agustín Iriart y su obra, en un mano a mano con la Voz del Pueblo


- Lo que en literatura podría ser un cuento. 
- Exactamente. Trabajamos tengo unas tintas, le llevé los originales hace 10 años... Hagámoslo... El Colectivo es el editorial, se fundó con la HdP y me puse a trabajar. Entonces le conté que tenía que exponer la muestra en Lucy Mattos en 2018… Y se me alineó todo. 

Escribí un guión, lo que viste en el Mulazzi, más la historieta, más la música de Ulttaratierra de José Lalanda: Ultratierra leyenda pampeana, tiene en el packaging las obras que viste. Ahora sale la HdP II y el capítulo II de Ultratierra, y el año próximo saldrá el libro con los 8 capítulos de Ultratierra. A La Pampa Niña cuando cae por la fumigación, el chajá, los teros, los genios (uno mulita, uno peludo), la tienen que sacar y se genera una batalla, porque esa niebla (pesticida) está empezando a matar todo. Y se la llevan a la Cruz del Sur… 

Hay un exilio, se la llevan para que se ponga fuerte y pueda volver. Hay mucha cosa argentina, hay un porqué se llegó a esto y está toda la cuestión de la codicia, que es universal. Y me preguntan qué impacto hay… Igual que me lo preguntás vos. 



- Hay mucho aprendizaje, investigación y trabajo… 
- Debí aprender hasta el pH del agua. Son casi cinco años de trabajo. La primera vez que dibujé a La Pampa Niña fue en 2013 en Avellaneda. La obra de la doma (un caballo retorciéndose) lo hice hace 10 años. El caballo es un homenaje a los caballos de Molina Campos y se parece al grito del caballo del Guernica. Y el hombre que está con la fusta, que la sostiene mal a propósito no es más que un terrateniente. Hay una alegoría. En principio vinieron a la zona muchos tanos, hacían las ventanas con arcos de medio punto con hierro… Eso derivó depués un poco en el “Desperté soñando las pampas”.  

- Se llega a un mensaje real, que para ser elaborado implica conocer el lugar, los personajes… No se puede improvisar, en el sentido de carecer de falta de sustento... 
- Exactamente. Una buena idea con poco marco teórico es casi una fatalidad, así como también lo es un gran marco teórico, pero con una obra no bien lograda desde lo técnico. Entonces, una buena idea deberá tener el sustento y el trabajo que se merece, hay obras que me llevan dos meses, y en ese sentido, en la espalda de la muerte y la resurreción y la doma hay más de 100 bocetos, incluyendo pruebas de color. 

- La elección de la materia y la herramienta es fundamental.
- Son casi 20 años de pintar desde que ingresé a la Malharro y soy muy minucioso con el trabajo, obsesivo con la pintura- manifiesta este artista que también es amante de Debussi, Malher, Schoenstatt. La música ha sido una de sus incondicionales companías a lo largo de los años, en el proceso de crear (y recrear). 

 “Expongo una obra en una galería frente al Prado, en Madrid, el 20 de octubre próximo, y estará cerca de la muestra en la que expondré en el Carrusel del Louvre que se inaugurará el 18 de octubre próximo”. 

- ¿Podría haber un antes y un después, a partir de lo que Agusín Iriart tiene proyectado en su vida de aquí en más? 
 - A mí me gustan los 40, para arrancar…