La Ciudad

Así lo planteó Javier Ulibarre

“Que sean buenas personas”

09|06|19 19:40 hs.

“Para mí el gimnasio es una puerta o una posibilidad que tengo para sacar a los chicos de la calle, y que el día de mañana sean buenas personas, que lleguen a ser algo en sus vidas; ya sea profesionales o gente de bien...”. 


Así, con un mensaje directo y profundo, Javier Ulibarre resume lo que es para él el gimnasio del Centro de Boxeo Barrio Ranchos de la Virgen de Luján, teniendo siempre presente lo que Nebel Pereyra le inculcó y ofreció de chico y de la posibilidad que ofrece este proyecto. 

Introducirnos al corazón del gimnasio nos permite ver a un buen número de jóvenes, adolescentes y chicos dándole a la bolsa, escuchando con mucha atención y respeto las palabras de su entrenador. “Yo hace 10 años que estoy acá y lo importante son los chicos. Esto nace gracias al intendente Carlos Sánchez que inauguró este gimnasio y el del Club de Pelota. Nos está yendo bien”, reconoció Ulibarre con orgullo y alegría. “Hace unos días debutó como profesional Cristian Frelis, que es el primer chico nacido en el barrio y formado acá, que llega a ser profesional”. 

Pero este centro tiene otros pugilistas que han llegado a ser rentados, tales los casos de Jeremías Ulibarre y también Tito Lemos, quien nació como deportista en el reducto de avenida Alem, donde trabajó por más de 3 años. “La carrera de Tito me genera orgullo y alegría, por suerte podemos decir que algo aprendió acá; también pasó por este lugar Ivonne Córdoba y su hermano”, destacó el entrenador, reflejando la importancia que tiene este lugar para el boxeo de nuestra ciudad. 

En la otra parte, la edilicia, el gimnasio está dando un gran paso adelante. “Es verdad; en pocos días se inauguran los dos nuevos baños. Los vestuarios se están pintando; está recibiendo una gran mejora por parte de la Municipalidad. Para los chicos esto es fundamental porque vienen de lunes a viernes, entrenan, se bañan en un lugar calentito, lindo, algo que muchos no pueden hacer en sus casas. Para nosotros eso también en una satisfacción”, confesó. 

Esto demuestra la otra cara del gimnasio, la social, la solidaria y hasta educativa. “Es así; esto es lo principal de todo en un gimnasio. Yo recuerdo a Nebel en mi época de chico, que nos hacía entrenar toda la semana y después nos daba unos pesos a modo de incentivo. No he visto en ningún lado algo así; yo lo recuerdo, pero como no tengo plata para darles, les entrego mi apoyo, les doy todo para entrenar, hago de nexo con la Municipalidad para que los ayuden en algo como pueden ser zapatillas o ropa para entrenar, y siempre lo hacen”, valoró Ulibarre. 

Más allá de los sinsabores y el arduo trabajo, la función de Ulibarre resulta hermosa y altamente gratificante; porque los chicos lo respetan, saben que en él hay una persona abierta a brindarles algo para mejorar sus vidas. “Puede haber muchas contras en esto, pero uno lo hace porque le gusta, ama esto; quiero seguir porque hay momentos y hechos muy gratificantes. En este gimnasio uno ve el crecimiento, hace 10 años cuando arrancamos era de 3x10 metros, hoy tenemos 6x10, estamos a punto de inaugurar los vestuarios”, indicó. 

“Lo único que lamento es que algunos al gimnasio de los Ranchos le tienen cierto temor, pero en este barrio estamos cómodos, seguros, no pasa nada; hemos dejado el lugar abierto toda la noche y no ha pasado nada. Mi mensaje es que la gente venga que la vamos a atender de la mejor manera. Y todo esto se lo debemos en primer lugar al intendente Sánchez por confiar en mí, por el apoyo que siempre nos dan; lo mismo que a todos los de Deportes con Guillermo Orsili a la cabeza; él está ahora, pero también recuerdo a Luis Serra y a toda la gente que apoyó este emprendimiento que permite mejorar la vida de los chicos y potenciar el crecimiento del boxeo”, aseguró un emocionado Ulibarre.