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Nacional

PANORAMA POLITICO BONAERENSE

Vidal y la teoría de los cinco puntos

10|06|19 00:12 hs.

 Por Andrés Lavaselli 

El acercamiento que Sergio Massa concretó la semana pasada al kirchnerismo fue leído por María Eugenia Vidal como un curso de acción muy difícil de revertir, que desembocará en un acuerdo electoral de un modo casi indefectible, con tres consecuencias que supone importantes para el escenario provincial: el angostamiento de los márgenes electorales en una competencia que asoma muy reñida, un nuevo significado estratégico de las primarias y una inesperada centralidad de candidaturas "alternativas", que hasta ahora eran poco tenidas en cuenta. 

Cuentan cerca de la gobernadora que, antes de la medianoche del miércoles, ella en persona hará un último intento por evitar que el tigrense acuerde con el Frente Patriótico. Pero son pocos los que allí creen que esa empresa pueda coronarse con éxito, por lo que ya hace previsiones para un escenario en el que el dato principal comienza a ser la desaparición de una tercera fuerza potente. O, lo que es lo mismo, una polarización que finalmente se torna inevitable, lo que en la provincia tiene un significado distinto que en la Nación. 

Según números que manejan en Cambiemos, aunque al compás de la estabilidad del dólar, Macri viene mejorando su ratio de imagen y, en menor medida, su intención de voto, todavía pierde por unos 10 puntos frente a la fórmula de Alberto y Cristina Fernández en territorio bonaerense. Desde el punto de vista de Vidal, eso implica que debe revertir una tracción "negativa" que, hoy, no es menor a los 5 ó 6 puntos, si quiere lograr su reelección, que se juega en octubre y se define por un voto, sin la chance de una segunda vuelta que tiene el presidente. 

La gobernadora sabe que, a diferencia de lo que ocurrió en 2015, esta vez el corte de boleta no será de gran ayuda, porque la candidatura de Axel Kicillof tiene el efecto contrario a la que tuvo la de Aníbal Fernández: retiene el voto de la boleta K y no induce una migración de terceras opciones peronistas a Cambiemos. Por eso, un primer "mandamiento" para ella es jugar su imagen para, de algún modo, hacer que la de Macri mejore. Es difícil pero no imposible: Vidal sigue siendo una de las dirigentes mejor vista por la sociedad. 

Es más que una verdad de Perogrullo que esa recuperación es esencial para Macri: hasta ahora, Cambiemos había jugueteado con la idea de que aún "sacrificando" la provincia, la reelección presidencial era posible. Pero la Casa Rosada, parece, terminó por convencerse de un argumento con origen platense: una derrota bonaerense en octubre podría contribuir a crear un efecto de "carro ganador" (la migración de voto útil al candidato percibido como con más chances) que le complique las cosas en un balotaje. 

Para Vidal, lo importante es que ese efecto podría darse antes: entre las PASO y octubre. A tal punto, que ya hay una estimación en su entorno: una distancia mayor a los cinco puntos en agosto sería muy difícil de descontar. Pero si ese límite no se supera, la gobernadora podría ir en busca de una unificación de votos anti kirchneristas en octubre, en una estrategia de polarización con Kicillof alentada por el hecho de que su figura es menos refractaria que la de Macri. 

¿Pero de dónde provendrían esos votos extra que necesita Vidal? Sin colectora con Massa, sobrevive por ahora la posibilidad de activar una con Juan Manuel Urtubey. A la vez, los estrategas de Vidal comenzaron a mirar la oferta bonaerense que podría llevar Roberto Lavagna. Se habla del diputado Eduardo "Bali" Bucca. Nadie sabe bien cuánto mide, pero un encuestador hizo el experimento de preguntar por Margarita Stolbizer, que también está cerca del ex ministro, y le dio 5 puntos. José Luis Espert también llevaría un candidato bonaerense. 

Al menos en teoría, en La Plata creen que allí hay al menos un porcentaje de voto ajeno que podría trabajar Vidal en los dos meses que median entre agosto y octubre para que se transformen en propios. Y podría reforzar esa movida con un recurso conocido: distribuir solo la "boleta" corta –desprendida de la de Macri-, una maña para la que los intendentes propios estarán más que dispuestos. Es mucho menos claro que la entronización de Kicillof mueva a los alcaldes peronistas a retacear colaboración. (DIB).