La Ciudad

Detalles cuidados y muy buen despliegue artístico

La noche en que nació “Encuentro de paisanos”

16|06|19 00:29 hs.


Fue un nacimiento. Una creación que se estuvo gestando en los meses previos, en base a ensayos, intercambios de opiniones, consultas, ideas. El domingo pasado en el Teatro Municipal tuvo lugar el debut de “Encuentro de paisanos”, el primer paso en un camino que incluirá otras presentaciones. Ya fue anunciado, desde el escenario, que el viernes 16 de agosto el espectáculo llegará a el Teatro Municipal Milagros de la Vega de San Cayetano. 

No fue Sur Adentro ante el público. Por supuesto, María Valeria Palermo y Pablo Roselló, acompañados por Nicolás Schimkus en percusión, constituyeron un eje de la propuesta. Pero de la confluencia de Sur Adentro con Martín Rodríguez Blanco, junto a Agustina Mezzorotolo, se conformó una nueva identidad. Canto más danza, con un concepto claro –un hilo conductor- que se pudo apreciar desde el inicio hasta la despedida. 

La producción, los propios protagonistas lo han dicho, tuvo un rol muy importante. Héctor Somovilla es un integrante valioso en el equipo y así quedó en claro al observar el resultado de la primera noche, desde una mirada integral. 

Los espectadores acudieron en muy buen número ante la invitación a realizar un viaje artístico a través de la música y el baile. Es así que el repertorio incluyó ritmos propios de la Patagonia, la región pampeana, la región rioplatense, el Litoral, y el norte. 

Fue el momento de recorrer y disfrutar con la milonga, el malambo, el triunfo, el chamamé, la cueca, la zamba, el gato, entre otros estilos de diversos lugares de nuestro país. Pablo Roselló se ubicó a un costado, en el otro María Valeria Palermo y entre ambos, pero detrás, Nicolás Schimkus. El centro del escenario estuvo destinado a los bailarines, de tal forma que los propios músicos pudieran apreciar su actuación. 

La coordinación en el desarrollo de “Encuentro de paisanos” mostró la manera en que se cuidaron los detalles. Hubo numerosos cambios de vestuario de Martín Rodríguez Blanco y Agustina Mezzorotolo, para poder representar con sus atuendos el abanico de lugares, culturales e idiosincrasias. 

Los integrantes del dúo Sur Adentro dejaron el escenario solamente una vez para el cambio de vestimenta, oportunidad en la cual el percusionista realizó un solo. 

Sur Adentro cuenta con 16 años de trayectoria. Martín Rodríguez Blanco baila desde chico, es fundador y director de la academia El Caldén, mientras que Agustina Mezzorotolo también practica danza desde pequeña. Es valioso que el público tresarroyense se haya sumado para apoyar una idea novedosa, que tiene mucho trabajo detrás, y que se hizo realidad a partir de una producción absolutamente independiente. 

 Hay que celebrar por el virtuosismo. Un artista lo puede alcanzar en mayor o menor medida. Pero ante todo, vale la pena reconocer cuando es fortalecido mediante el trabajo, porque nada se logra de un día para el otro, hace falta sostenerlo en el tiempo y prepararlo con paciencia y perseverancia. Si todo salió bien, no es casualidad o resultado de la inspiración. 

Hubo generosidad en cada protagonista para que el otro se pudiera lucir. Gestos de un equipo, que funcionó como tal. En el sonido e iluminación, intervino Claudio Bocanegra. 

Los aplausos sostenidos del cierre y el pedido de “una más” se extendieron a toda la sala. Tras el espectáculo, los artistas recibieron en el acceso al Teatro el saludo de los asistentes, uno de los cuales expresó, “la verdad es que la rompieron”. 

Lo que alguna vez fue inquietud, ya es una realidad, tiene vida propia y dará lugar a nuevos encuentros.    

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