Policiales

Tres delincuentes los ataron y golpearon para robarles

Noche de temporal y terror para dos hermanos jubilados

20|06|19 09:46 hs.

Las ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora que azotaron a Tres Arroyos y la región en la madrugada de ayer, no sólo asustaron a los niños. También fueron cómplices de una banda de delincuentes que le hizo vivir una pesadilla a dos hermanos jubilados a los que les robaron 20.000 pesos y joyas de oro. 


Todo comenzó alrededor de las 3.30, en pleno temporal, cuando María Diez, una mujer que vive hace años junto a su hermano Héctor en una vivienda ubicada en la segunda cuadra de la calle Suipacha, se acercó a la ventana que da al patio para saber qué era lo que provocaba un intenso ruido, y se encontró con tres siluetas encapuchadas que la observaban. 

Tal como pudo averiguar LA VOZ DEL PUEBLO a través de allegados a las víctimas, cuando fueron descubiertos, los delincuentes actuaron con celeridad. Ingresaron a la casa. Primero la redujeron a ella y luego a su hermano, que dormía en la habitación. Los golpearon a ambos y comenzaron a torturarlos en busca de dinero. 

Aparentemente, los ladrones tenían un dato que indicaba la existencia de dinero en el inmueble, producto de una operación económica. Según se supo, al hermano de María lo nombraban por su sobrenombre, al tiempo que lo golpeaban y le exigían la entrega de dólares. 

Los delincuentes redujeron a los dos vecinos con trozos de tela y cinturones que usaron como precintos para inmovilizarlos. Mientras buscaban un ambiente en donde encerrarlos, desordenaban todo a su paso. Vaciaron cajones rompieron muebles y hasta escarbaron en el patio buscando una bóveda. De los tres, recuerdan que uno era más amable, y sus cómplices muy violentos. 

En ningún momento exhibieron armas de fuego. La certeza de que iban a estar frente a dos adultos mayores les permitió manejarse en el ámbito delictivo sin cometer un delito más grave. Por eso, cuando encontraron un arma que los damnificados conservaban como una antigüedad, la usaron para intentar generarles más miedo. 

¿Apoyo externo? 
Para entrar al inmueble, los delincuentes habrían aprovechado la conexión de alguna de las propiedades vecinas y sin moradores que hay en la manzana. Antes, ganaron el patio y esperaron que se dé la posibilidad de franquearse el acceso. 

Tal vez el ruido que despertó a María Diez lo generaron ellos mismos con ese objetivo. No está confirmado. Pero ese fue el último movimiento que hicieron antes que la víctima se los encuentre mirando para adentro. Después de tres horas de terror, la entrega de unas joyas familiares y 20.000 pesos que tenían destinados a unos pagos, finalmente los calmó. 

Sin embargo, los delincuentes no habrían salido hasta después de un llamado telefónico que les permitió dejar la casa caminando y por la puerta del frente. El mal momento les hizo tomar una decisión: no iban a radicar la denuncia. No querían revivir una y otra vez lo ocurrido ante la policía. 

Por su parte, las autoridades aseguraron estar trabajando de oficio con los elementos que ellos mismos conocieron tras el primer contacto con las víctimas y lo hacían en el marco de actuaciones judiciales calificadas prima facie como “robo agravado por escalamiento y en banda”.