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#Elecciones2019

La unidad del PJ y los heridos propios pueden complicar a Cambiemos en Diputados

26|06|19 10:53 hs.

La unidad del peronismo en torno al Frente de Todos y las heridas que dejó en el oficialismo el cierre de listas del sábado pasado podrían modificar completamente el esquema de poder de la cámara de Diputados bonaerense, hasta ahora controlada con comodidad por Cambiemos desde la llegada de María Eugenia Vidal a la Gobernación. 


Tras el retorno de Sergio Massa y la "síntesis" de las diferentes vertientes del peronismo y el kirchnerismo en una lista común, algunos legisladores del espacio comenzaron a hacer las cuentas y a agitar la idea de trasladar esa unidad a la cámara. 

La movida los dejaría con 46 diputados, la mitad exacta del cuerpo, y el poder de desempate en sus manos, ya que la presidencia está a cargo de Marisol Merquel, que releva a Manuel Mosca, quien pidió licencia tras ser acusado de abuso sexual por una militante del PRO. 

En el oficialismo, en tanto, sufren la contracara de este intento de expansión: el cierre de listas marginó completamente al sector que responde a Emilio Monzó, que controla tres diputados, dos de los cuales (Marcelo Daletto y Oscar Sánchez) se irán en diciembre. 

Por ahora, cerca de los legisladores rechazan cualquier tipo de movimiento. Sin embargo, hay otros dos legisladores que en las próximas elecciones jugarán afuera del oficialismo: Guillermo Castello, un diputado "lilito" que tras ser marginado de las listas aceptó ser candidato a gobernador de "Despertar", el frente que sostiene la carrera presidencial de José Luis Espert, y Fernando Pérez, quien competirá por la intendencia de Quilmes con Consenso Federal. 

Sabedores de este panorama, algunos legisladores del peronismo buscaban en los últimos días tender puentes de diálogo para, al menos, lograr un trabajo parlamentario más articulado. Aunque nadie evalúa por ahora una unificación de las cinco bancadas en las que se divide el espacio opositor, sí comenzó a charlarse la posibilidad de conformar un interbloque. Incluso un diputado del massismo propuso juntar las manos para modificar el reglamento e institucionalizar esa figura. 



De paso, propone mostrarlo como una primera demostración del nuevo reparto de poder. En este esquema, el peronismo contaría con poder de veto para frenar los proyectos que envíe el Ejecutivo, o incluso aprobar los suyos propios, casi siempre rechazados por la mayoría oficialista. 

Una primera señal en este sentido pudo verse hoy, cuando referentes de los diferentes bloques del peronismo y los precandidatos a intendente de La Plata presentaron juntos un proyecto para pedir la recisión del contrato de Edelap a raíz del apagón que afecta a miles de personas en el norte de la capital bonaerense, que ya lleva más de tres días.

Limitaciones 
Pese a esto, Cambiemos cuenta con tres datos alentadores: por un lado, la escasa actividad propia de un año electoral, sumada al escándalo de Mosca, que prácticamente paralizó la cámara en lo que va del año. 

Por otro, que en el Senado no perdería la mayoría aunque se unificara todo el peronismo y eventualmente sufriera algunas fugas. Esta situación, en el peor de los casos, empantanaría cualquier discusión que pueda darse en la Legislatura. El tercer factor que tranquiliza a Cambiemos es que el cierre de "Todos" fue aún más traumático que el propio. 

Los intendentes quedaron muy enojados: si bien lograron casi todas sus pretensiones seccionales, fueron marginados de la "rosca" final y, además, se fueron del Instituto Patria con la noticia de que tendrían rivales internos en casi todos sus distritos. El panorama no parece propicio para una unificación, al menos hasta que el resultado de las elecciones ordene el espacio.

Cámara controlada
Desde su asunción, Vidal no pasó grandes sobresaltos en la cámara de Diputados. En su primer año de gestión las peleas internas del peronismo (que dividieron el bloque en cuatro) y una alianza táctica con el Frente Renovador le permitieron aprobar las primeras iniciativas fuertes de su mandato. Para ello debió cederle a Massa la presidencia del cuerpo por un año (quedó a manos de Jorge Sarghini). 

En esos años la grieta peronista fue tal que incluso el denominado "bloque de los intendentes" le prestó manos para aprobar la reforma jubilatoria del Banco Provincia, lo que le valió los insultos de La Cámpora, que los acusó de "cómplices" del Gobierno. (DIB) JG