La Ciudad

Tamara Núñez recibió su diploma el pasado viernes

Objetivo más que cumplido

07|07|19 09:34 hs.

Sin saber con lo que se iba a encontrar, y con la incertidumbre propia de una adolescente que recién finaliza el Secundario, Tamara Núñez comenzó a estudiar Diseño Industrial. El CRESta la recibió en 2012. Un año antes, y en la modalidad Ciencias Naturales, finalizó en el ex Colegio Nacional el nivel medio. Y sin tener muy en claro en ese entonces su futuro académico, y por insistencia de una amiga, apostó por la carrera mencionada, posibilidad que el CRESTA ofreció a partir de un convenio firmado con la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata. 


Si bien queda el vínculo afectivo, la relación institucional y formal de Tamara con el CRESTA finalizó el pasado viernes, día en el que se llevó a cabo el acto de graduación de los primeros egresados que dio en Tres Arroyos la carrera de Diseño Industrial. Junto a Tamara, en la especial jornada, otros tres jóvenes (Tatiana Cortés, Juan Manuel Pérez y Lucas Pérez Lante) exhibieron con orgullo el diploma que resume los años de esfuerzo, sacrificio y dedicación que cada uno de los protagonistas invirtió. 

Réplica 
Satisfacción plena es lo que siente Tamara Núñez, sensación que va más allá del certificado que recibió el pasado viernes. Es que el padre de un alumno que estudia en una escuela de educación técnica de la ciudad de 9 de Julio propuso que el proyecto de Tamara, ya transformado en realidad, se replique. ¿De qué se trata? De un triciclo para niños con discapacidad en miembros inferiores, el cual se desplaza y avanza sin la necesidad de pedalear. Se mueve accionando una palanca, que termina en el manubrio y es la que deben dirigir los chicos. 

La idea de Tamara nació cuando transitaba por el último tramo de la carrera, el cual lo completó a partir de viajes quincenales a Mar del Plata, donde funciona la facultad. “Yo me recibí en mayo de 2018 y durante todo 2017 trabajé para la presentación del triciclo. En los últimos meses, los profesores me dieron el OK y después le di los retoques finales”, señaló. 

“En el primer día del último año de cursada, los docentes nos dieron unos tips y nosotros elegimos cuál elegir. La categoría era Rodado. Dentro de ella, la propuesta tenía que ser tracción a sangre. No podía tener motor, ni ser eléctrico el rodado”, sostuvo. 

Bajo esa consigna, llevó a cabo un trabajo previo basado en investigación de mercado. “Buscando y analizando, pensé: uno cuando es chico, uno de los regalos que recibe es una bicicleta, o un triciclo. Pero los nenes con discapacidad no pueden andar en una bici o triciclo estándar”, señaló. 

El triciclo inclusivo fue el proyecto final que Tamara trabajó para presentar en la tesis de la facultad. A la idea inicial, y por sugerencias de sus docentes que actuaron de guía, la adaptó con el propósito de que el producto definitivo sea lo más accesible posible. 


Tamara posa junto a la imagen que refleja claramente el fin que cumple su creación




El camino recorrido para llegar al resultado final no fue sencillo. La joven se encontró con obstáculos que, en definitiva, pudo sobrepasar con éxito. Y los resultados están a la vista. “El problema que tuve, y que lo padecí todo el año, era ver cómo hacia una maqueta para que los profesores se dieran cuenta de que el mecanismo que había pensado para el triciclo iba a funcionar. Llevé como tres o cuatro tamaños. Pero no podía hacer un mecanismo tan chico para una maqueta. Entonces, tuve que hacerlo a escala real. Lo llevé a Mar del Plata -donde se encuentra la facultad- y los profesores me dieron el OK. Las maquetas que había llevado antes no convencían del todo a los docentes, pero les sorprendió cuando fui con el trabajo hecho a escala”, recordó la diseñadora industrial. 

 Tras la aprobación que recibió en torno al funcionamiento del rodado, la diseñadora buscó darle los “toques definitivos” a su idea. Y lo logró, ya que para llegar al ideal de la estructura final buscó asesoramiento, más allá de las colaboraciones que su hermano, de oficio herrero, le brindó a la hora del ensamblado del rodado. 

“Las profes que trabajan en la Escuela 502 me ayudaron con el tema de las medidas que había que tener en cuenta para la postura de los chicos que iban a usarlo, al igual que el movimiento de las manos para que no hagan tanta fuerza a la hora de manejarlo”, indicó. 

Objetivo cumplido 
Pero Tamara, además de toda su creatividad para que el proyecto del triciclo inclusivo sea una realidad, puso en lo más alto su espíritu solidario. “Lo voy a donar para que lo usen los chicos de la Escuela 502”, señaló la joven. 

La idea de la diseñadora industrial ganó una alta repercusión a partir de la difusión que tuvo en medios de comunicación de alcance nacional. “Después de que el triciclo salió por todos lados, se contactaron de una escuela técnica de la ciudad de 9 de Julio. Hay un padre que tiene un hijo con discapacidad, se enteró del proyecto y propuso que en la escuela se busque replicar. Sin dudas que eso es muy lindo. Se estaría cumpliendo el objetivo para el cual fue creado”, puntualizó. 

Ni bien se materialice la intención de que el proyecto se cristalice y replique en la ciudad de 9 de Julio, Tamara le cederá el triciclo a la comunidad educativa de la Escuela 502. Y en consecuencia, su creación, que colmaría las expectativas de los chicos que necesitan de este particular rodado, cumpliría con el objetivo previsto.