Claro, Reta y Orense

Aportes en el Paseo del Arroyo

La puesta en valor de aves y plantas autóctonas en Claromecó

15|07|19 11:48 hs.

Para la realización de las intervenciones que se están llevando a cabo en la quinta y séptima cascada del arroyo de Claromecó, se solicitaron los aportes de la Escuela Agrícola y el COA 3 Cauquenes (Club de Observadores de Aves de Tres Arroyos y Claromecó), actores fundamentales en el reconocimiento y la preservación de la flora y fauna autóctona de la localidad. 


“A nosotros nos convocan para que pensemos juntos qué hacer en ese lugar, sobre todo porque una parte del proyecto de la Escuela es la restauración del paisaje natural”, comentó Matilde Zúcaro, bióloga, una de las principales referentes de la Escuela Agrícola y mentora del proyecto mencionado. 

Ella sostiene que, hoy en día, queda muy poco paisaje y vegetación autóctona: “Nosotros acá tendríamos que estar, después de la cadena de médanos, en unos pastizales altísimos, por lo menos de 2 metros de altura. Pero no existe más, en prácticamente ningún lugar del país, el pastizal natural de las pampas”. 

Sin embargo, el proyecto en el que trabaja tiene planteado un Vivero de plantas nativas, en el que se juntan las semillas y se reproducen las distintas especies. La idea es reforestar, en primera instancia, el predio de la Escuela, y más adelante extenderse hacia otros sectores, como el arroyo, o los jardines, para su revalorización en general. 

En relación a su participación en la intervención de las cascadas, Matilde explicó que “El paisaje está totalmente alterado, pero trabajamos en qué es lo que todavía se ve, y qué -cuando hacemos una intervención- podemos rescatar o repoblar, en el caso de qué se trate de plantas”. 

También expresó que “cuando nos convocan para reforestar, nosotros respondemos: basta de pinos, basta de eucaliptus; plantemos lo que es o podría ser de acá”. Lo que concretamente se propuso fue revalorizar las pampas y los talares “como dos estructuras de vegetación o ambientes bien diferentes”. 

Con esa intención, desde la Escuela Agrícola se diseñaron dos carteles, uno para cada tipo de variedad, con el nombre, la definición y fotos de diferentes plantas, para su reconocimiento e identificación en el paisaje del lugar. Los mismos serán ubicados a la altura de la quinta cascada. 

La intervención de la Escuela Agrícola, en este sentido, es un aporte para recuperar el valor de las plantas autóctonas, su reconocimiento y preservación, principalmente por parte de la comunidad, y también del turismo. “Muchas de las plantas son medicinales, hay otras que son ornamentales, y, al ser nativas, son refugio y alimento de los animales de acá”

Conocer más, para cuidar mejor 
Por su parte, la profesora de Biología, Belén Villa también fundadora del COA en la localidad, cuenta que, hace un tiempo, observaron que se estaban arando los bordes del arroyo, con la intención de mantenerlos limpios. 

Explica que esta práctica favorecía la reproducción y estadía de especies vegetales invasoras o “exóticas”, y además traía otro tipo de inconvenientes, ya que arrasaba con nidos, dejaba mucho terreno al descubierto, y las especies que vivían ahí ya no podían hacerlo. 

A raíz de esto, desde el COA se presentó un proyecto de paisaje protegido, para intentar abordar de otra manera la limpieza y el cuidado de esos espacios naturales. “Como todo el paisaje de la Provincia de Buenos Aires está tan modificado, a veces los alambrados, los bordes de los arroyos y ese tipo de lugares son los únicos donde queda flora y fauna autóctona”, señaló. 

La propuesta tenía desde entonces la intención de que se establezcan espacios con miradores y cartelería, para que se empezara a reconocer especies, y hubiera lugares definidos para poder hacerlo y disfrutar. 

En ese sentido, según relató la profesora, el COA presentó también una serie de notas a la delegación, ofreciendo apoyo y ayuda para lo que se necesitara. 

A partir de entonces, han sido consultados para la parte de cartelería, con asesoramiento acerca de qué especies de aves y qué características incluir en los carteles que acompañarán los miradores. “Trabajamos siempre con la premisa de que hay que conocer la naturaleza, y una vez que uno la conoce y tiene una relación afectiva con el ambiente, entonces la cuida mejor”, concluyó Belén.