San Cayetano

Fiesta Regional de la Salchicha Parrillera

Ochandio se vistió de fiesta

16|07|19 09:18 hs.

Ochandio está vivo, Ochandio está de pie… La localidad del partido de San Cayetano donde viven unos 70 vecinos, tuvo uno de los mejores domingos de su historia reciente. Más de 1500 personas pasaron por la primera edición de la Fiesta Regional de la Salchicha Parrillera. 


El tranquilo poblado donde otrora el ferrocarril tenía su parada obligada, en el que el comercio fluía y la historia (sin saberlo claro) escribía páginas fundamentales del lugar, se vio convulsionado por una masa de gente que con gran expectativa se acercó a disfrutar. 

Pasadas las 10, con la presencia de funcionarios, lugareños y vecinos que se acercaban en transporte municipal, el intendente Miguel Gargaglione junto a la coordinadora de Turismo, Lucía Camejo; el director de Cultura, Marcos Cerchiara; el escultor Andrés Agel y los ochandienses Alberta Lamas, Norma Bustos, Vicente Vaca y Sofía Sánchez descubrieron un cartel de ingreso, realizado con hierro y materiales en desuso, el cual además de servir como indicador le aporta mayor identidad al lugar.  

El festejo 
La fiesta ya estaba en marcha, la plaza que une al Club Sportivo Ochandio y la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús lucía diferente… Artesanos por un lado, vendedores por otro, el sector gastronómico bien identificado, el escenario como centro del predio y los “lengüetazos” de fuego asando las salchichas… Y los chorizos… Y la carne… Y el cordero. 



Finalizada la primera visita guiada, donde se visitaron los establecimientos educativos, el ferrocarril, la vieja cooperativa, un tradicional almacén, la iglesia y otros lugares, el diácono Raúl Gardey realizó la bendición de la fiesta. Seguidamente, con Celina Cañas y Martina Vassolo a su lado (soberana del Fortín Gaucho y 1ª princesa respectivamente), el intendente Gargaglione dio las palabras de bienvenida. 

Apostar al futuro 
“Hace 12 años, cuando nos acercamos a esta comunidad, vimos las ganas y el empuje para salir adelante, más allá de las distintas circunstancias que ha ido viviendo el país, y sobre todo cuando dejó de pasar el tren; esas ganas se tradujeron en trabajo, en esfuerzo, en compartir iniciativas. Como Estado es nuestra obligación es estar a su lado, apoyarlos, hacer esta fiesta que sirve, no solo como atractivo turístico, sino para reencontrarnos, para revivir la historia y revalorizarla, pero por sobre todas las cosas para mirar el presente y apostar al futuro”. 

Y a partir de ese momento las propuestas artísticas se fueron sucediendo en el escenario. Un atractivo tras otro… la caravana de cicloturistas que llegaban desde la ciudad cabecera, los carruajes que recorrían las calles de la localidad, los peloteros que se colmaban de pequeños y la leña que continuaba ardiendo. 

En reposeras, sillas o en el suelo, chicos y grandes fueron copando los alrededores del escenario. Carlos “Coty” Igoldi se encargó de presentar a los artistas y animar cada instante de la tarde; con historias “trabajadas” y otras improvisadas despertó risas, emociones y caras de “eso no lo sabía”. 



Para disfrutar 
Mientras unos hacían la cola para saborear su salchicha (la estrella del día) otros recorrían los stands, degustaban el chorizo realizado por el Centro de Formación Profesional, disfrutaban de los espectáculos, charlaban frente a la iglesia, o paseaban por el lugar… la libertad era absoluta. 

Ahumada, clásica, picante y de pollo… las salchichas no paraban de salir; lo mismo que el cordero deshuesado de Los Mayines, o la variedad gastronómica de los food tracks. 

La particularidad artística estuvo dada por la diversidad musical y la vinculación con la localidad: al menos un integrante de cada uno que actuó tiene relación directa con Ochandio. Falucho Rock dejó su sello propio, Danzares cautivó la atención con su estilo y elegancia, “El rejunte” (así se presentaron) representó muy bien al taller de guitarra de la Dirección de Educación y Cultura, el sentimiento folclórico se manifestó con Voces Nuestras, en tanto que Mayol de Oro brilló en el césped anfitrión. 



Al tiempo que partía la segunda visita guiada, y los talleres de telar, alfarería y marroquinería demostraban lo mucho que se hace en el Espacio Cultural, el rock nacional sonaba (y hacía cantar a varios) de la mano de Cuatro Monos. A continuación del ballet Dejando Huellas y su impronta tan particular, la joven Agustina Tossetti enamoró con su voz. 

Se acercaba el final, nadie hablaba del frío, sólo del éxito de la fiesta… ”no quedaron salchichas, ni cordero… se vendieron todos los platos dulces, no quedó nada”, se escuchaba al pasar. Los rostros sonrientes de la comisión organizadora, de quienes trabajaron durante días, lo decían todo… la 1ª edición de la Fiesta de la Salchicha Parrillera había superado ampliamente las expectativas.  



El cierre 
La convocatoria fue un éxito y para ello todo método fue válido… como la convocatoria a subir fotos a las redes sociales con el #fiestadelasalchichaparrillera, iniciativa que tuvo como premio (mediante sorteo entre todos los que se prendieron) una hermosa matera. 

Y faltaba el final, el baile, la cumbia, la música que la comunidad quería para cerrar. Sancumbyetano fue la banda encargada de poner la frutilla al postre… y la gente respondió… no les importó la hora, se olvidaron que estaban cansados… querían bailar, querían manifestar su alegría de haber pasado un domingo ideal. 

La idea de convertir a Ochandio en un pueblo turístico dio su primer paso, muchos recién lo conocieron, otros seguramente pasarán. La Fiesta de la Salchicha Parrillera demostró que Ochandio está vivo, Ochandio está de pie…