La Ciudad

Leandro Peres Lerea es integrante de la DAIA

“Estar 25 años sin Justicia es un disparate muy difícil de explicar”

21|07|19 09:20 hs.

El día en que tuvo lugar el ataque terrorista en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el lunes 18 de julio de 1994, Leandro Peres Lerea tenía 14 años y estaba de vacaciones con su familia. “Habíamos viajado al extranjero por el receso de invierno. Una familia tipo con dos hijos, mi hermana y yo. Siempre vivimos en la ciudad de Buenos Aires; cuando regresamos, en el colegio había un detector de metales. Es una imagen que no me olvido”, afirmó en una entrevista que le realizó LA VOZ DEL PUEBLO. 


Integra la comunidad judía, es vocal de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y editor de Compromiso, la revista de la mencionada entidad. El diálogo en forma telefónica con Peres Lerea se concretó el jueves, día en que se cumplieron 25 años del ataque terrorista. Valoró que “este año lo noto mucho más, entidades civiles de la sociedad lo tomaron como un atentado de lesa humanidad a la Argentina, es un acto de guerra contra el país. Durante muchos años se pensó que era un problema de los judíos, como si la comunidad judía no fuera parte del país”. 

Se expresó con contundencia al hablar del tiempo transcurrido y la impunidad. En este sentido, subrayó que “estar 25 años sin Justicia es una vergüenza, un disparate, muy difícil de explicar. No son temas directamente relacionados, pero la falta de Justicia favorece la corrupción, que hayan existido Cromañón, la tragedia de Once”. Argumentó que cuando esto sucede, el mensaje implícito es muy nocivo: “Hagamos cualquier barbaridad, total no pasa nada”. 

Es mucho tiempo y “pasaron un montón de cosas –recordó-. El coche bomba, Carlos Telleldín, Juan José Ribelli, la pista siria, la pista iraní, la comisión de la verdad, el memorándum con Irán, Alberto Nisman muerto. Es difícil de explicar, aunque estemos acostumbrados”. 

Pasó un cuarto de siglo y no hay detenidos. Peres Lerea comentó que “los que estuvieron detenidos como Ribelli o Telleldín, son colaterales. La Corte en su momento ordenó reabrir la causa después de diez años. Los imputados están en Irán con alertas rojas de Interpol, guardaditos en su país”. Entre los acusados, puntualizó que “uno fue ministro de Defensa de Irán” y se refirió a un incidente que sucedió en Bolivia en el año 2011, cuando “participó en una visita protocolar a Bolivia y le dijeron que se suba nuevamente al avión, lo echaron. No fue detenido. En el atentado fallecieron bolivianos”. 

Insistió en que “al viajar un poco por el mundo, queda más en evidencia el disparate, que no haya Justicia, 25 años… Es muy triste, conozco a muchos familiares de las víctimas”. 

“Con su raciocinio, los chicos te plantean ¿por qué pusieron la bomba? ¿los que lo hicieron dónde están?”  


En este contexto, consideró que “la política contra el terrorismo quizá no es una prioridad en el país. Cualquier víctima tiene que tener su merecido descanso, su merecida Justicia, pero la familia mientras tanto vive una pesadilla”. Y reiteró: “No lo dimensionamos, nos acostumbramos”. 

Para Peres Lerea, “como sociedad nos tenemos que plantear realmente que queremos hacer con la Justicia. Esto de declarar a Hezbollah como organización terrorista está perfecto, es necesario, una buena señal, pero yo le veo un código electoral. Tengo 39 años y habré ido seguro a la mitad de los actos por el aniversario del atentado, vi concurrir a muchos políticos y ¿qué pasó? Lo digo como argentino que soy, muy orgulloso de serlo”. 

Las medidas preventivas en las sedes de la colectividad judía son un símbolo. “Hay pilotes y vallas en todos los frentes. Gastamos en seguridad en la comunidad judía un presupuesto que será la mitad de lo que se destina a becas escolares, para cubrir empleados, cámaras, equipamiento”, puntualizó.  

Cultura y arte 
El jueves tuvo mucha difusión un video realizado por la AMIA, cuyos protagonistas son jóvenes que ese día cumplieron 25 años. Nacieron en la jornada del atentado. Observó que la finalidad es “a través de la cultura y el arte, reflexionar sobre la falta de Justicia” y citó como otros ejemplos que “el miércoles se inauguraron tres murales enormes en el Hospital de Clínicas. Hace unos años se intervino el subte B, se llama Pasteur AMIA, con la colaboración de artistas destacados”. 

En los últimos años, se impulsaron iniciativas para reconocer a quienes se solidarizaron y colaboraron. Peres Lerea mencionó que “en 2018, la AMIA premió a través de Fopea a los periodistas que cubrieron el atentado, y también al SAME”. 

En el 25º aniversario, uno de los oradores fue el ex director del Hospital de Clínicas, Florentino Sanguinetti. “Su participación y testimonio resume un poco nuestra idea”, destacó.  

Nuevas generaciones 
Su hija más grande va a cumplir nueve años y surgen conversaciones sobre lo que ocurrió en la AMIA. Contó que “en una charla, le dije que antes no estaban las vallas en las escuelas y en el templo tampoco, podías estacionar el auto, entrabas tocando la puerta, no estaban los de seguridad. Me miraba sorprendida”. 

Compartió las pequeñas grandes preguntas que ella le hizo. “Con su raciocinio, los chicos te plantean ¿por qué pusieron la bomba? ¿los que lo hicieron dónde están?”. 

En su mirada sobre la manera en que se percibe el atentado, con la perspectiva que brinda el paso de los años, dejó en claro que hubo una evolución. Encuentra coincidencias en que “es un atentado contra la Argentina, ese concepto se consolidó”. 

El 18 de julio de 1994 quedó para siempre en la memoria. Que el dolor sirva, al menos, para construir un país mejor.