Opinión

Alpargatas - Mercosur

Preocupantes pruebas de decadencia

21|07|19 11:02 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello 

Alpargatas: una más y van… Empresas argentinas que cesan de producir, solventar empleos y sumar actividad económica productiva a la marcha del país. 

Ahora Alpargatas, una de las empresas más emblemáticas de la Argentina, que luego de constituirse en la empresa líder textil en América Latina, dejando en segundo lugar a la firma brasileña de similar producción. Una actividad productora de señeras marcas que enorgullecieron al país: Topper, Adidas, Alpargatas, Palette y muchas otras dentro de la producción textil nacional. 

Desde su origen en 1883, fue extendiendo su presencia en la geografía nacional: Buenos Aires, Tucumán, La Pampa, San Luis, y otras provincias que solidificaron su presencia en la Argentina para después proyectarse en importante exportadora, con 2500 empleados. 

Ahora la comunicación del cese final de actividades. 
Muchos de sus activos han sido adquiridos, obviamente desmembrados, por empresarios nacionales que no constituirán, por lógica estrategia, la empresa tipo Alpargatas. También por la propia realidad económica, las nuevas propietarias achicarán personal. 

Paralelamente, el plan económico se llevó puesto las empresas Wrangler y Lee, que cesaron actividad. 

Cabe destacar que la empresa similar brasileña a Alpargatas se convirtió en multinacional y conservan la potencia de producción y exportación de sus productos, los brasileños, no su gobierno actual, defienden con más eficacia su producción que los argentinos. 

El motivo principal del cierre de Alpargatas se debe a la indiscriminada importación, sumada a la brutal disminución de las ventas. 

Muestra clara inapelable y contundente de una política económica y un Gobierno que la implementa, que “promete y sueña” con un mercado de 850 millones de personas en Europa, mientras aplica medidas en una gestión que paraliza y muchas veces destruye a las empresas que deberían producir para vender. 

Contrasentido en una dimensión de ineptitud de gobernar y producir con su gestión, respuestas coherentes que piensen en la gente y en las oportunidades, para esa gente, que el Gobierno debiera implementar como obligación de su responsabilidad y decisión para conducir el país. 

Responsabilidad y decisión, demostrado hasta el presente, que no tiene, no quiere o no sabe, recurriendo a recetas y entidades internacionales cuyos antecedentes demuestran que nunca sirvieron a los que los aplicaron sino a los intereses que se los impusieron. 

Caída libre 
Para esto sólo basta analizar los indicadores económicos que producen una inflación que no cesa de demostrar la disminución en el consumo de alimentos, bebidas, productos de limpieza y tocador. 

El preocupante informe sobre la salud con menor consumo, por falta de dinero, de analgésicos, antifebriles, descongestivos, gastroprotectores, anticonceptivos, antiartrósicos y miorrelajantes.

Autorización de venta de dólares a futuro (con Cristina fue un “pecado”). 

Cuatro millones de pobres. 
En la provincia de Buenos Aires, uno de cada cinco habitantes está en riesgo de pobreza. 

La exportación se considera raquítica. 

Continúa la compra de dólares. 

Los resultados económicos son los más graves desde 1991. 

El Gobierno vendió tres centrales hidroeléctricas para amortiguar el déficit (¿las joyas de la abuela?). 

David Lipton, sucesor de Lagarde, habla parece para “la tribuna”, cuando expresa que el plan en Argentina “está dando su fruto” (debe referirse al FMI), mientras se sigue aumentando la deuda con desembolsos de préstamos al gobierno argentino que los utiliza en la “timba” financiera que le está costando al país 57.500 millones de dólares, sin que ese dinero haya, ni siquiera un poco, aliviado el padecimiento de sus habitantes. 

Sin embargo, el último informe técnico del FMI pareciera revelar “que no es la incertidumbre política” lo que preocupa del país, sino la realidad de la paralización del mismo en su economía interna, única posibilidad real para intentar una recuperación. 

Mientras el director gerente interno del FMI se muestra “optimista” con el programa del organismo en la Argentina, los “técnicos del FMI” informan resultados negativos de la acción del gobierno nacional en su gestión económica. 

O el señor “está” mal informado, me refiero a Lipton, o nos “toma” a los argentinos por “ingenuos” o algo peor. 

Para su ligereza verbal y el accionar de la entidad que representa, podría existir una respuesta no agradable en su futuro cercano. 

Mercosur: tampoco ha sido relevante la reunión del Mercosur en la Argentina, con una preeminencia preparada como tema central Venezuela. 

Hubiera sido importante un temario con las experiencias actuales de los principales socios; Argentina, Brasil, con sus actuales circunstancias socio-económicas de decaimiento social. 

Sobrevuelan sobre Macri y Bolsonaro las inquietantes realidades de Cristina y Lula. 

Tomaron como tema casi excluyente la figura del presidente Maduro, una cuestión, en la geopolítica internacional, que nunca podrían resolver Argentina o Brasil. Maduro, Macri y Bolsonaro, sólo marionetas. 

Venezuela es objeto de negociación entre EE.UU., China y Rusia. Trump lo utiliza para su campaña electoral, pero sus bravuconadas se estrellan contra la frialdad de Xi Jinping y la sonrisa irónica de Putin.  

El VAR 
En el transcurso de la reunión, el presidente Macri, otra vez agredió el protocolo mencionando el VAR al presidente Bolsonaro con referencia a un acontecimiento futbolístico reciente entre Brasil y Argentina, ante el asombro de los colegas presentes. 

Estos arranques “populistas” del señor presidente no le caen bien a la gente profesional. Para “popular” le falta entrenamiento, vocación y fundamentalmente, sentirlo. 

Precisamente frente a la actitud “populista” de Bolsonaro y Macri con Venezuela, se debe rescatar, una vez más, el equilibrio y la solidez del presidente Tabaré Vásquez, por sus convicciones acordes a la tradición charrúa, que siempre impone el respeto de conductas adecuadas a derecho y no intervención en cuestiones internas de los países. 

Uruguay, una vez más, expone su conducta irreversible de respeto a su historia de dignidad internacional, resguardando el derecho y la ley de los pueblos de decidir su destino, sin intervención de terceros, que ofrece el Mercosur, fuera de la intervención de Venezuela. Un convenio con Europa para dentro de cinco a diez años, con letra chica desconocida. Inclusive un presente dudoso por la inicial negativa de Francia, Polonia, Hungría y Portugal a suscribirlo. 

Otra cosa muy difícil de lograr, tratado de libre comercio con EE.UU. 

En Norteamérica los funcionarios que analizan este tipo de tratados con sus análisis y sus redacciones, han manifestado la casi cierta imposibilidad de firmar dicho tratado con Brasil y la Argentina por las asimetrías existentes y por las exigencias norteamericanas de apertura y concesiones comerciales de los mercados sudamericanos que obligaría a los países a ceder posiciones de sus respectivas economías, ambas similares en el proteccionismo lugareño. 

La Argentina con una actualidad de economía muy complicada sin respuestas adecuadas para mejorar. El Mercosur con un accionar carente de liderazgo sólido y con mediocridad de objetivos. 

Preocupantes pruebas de decadencia.   


Esteban Ernesto Marranghello