La Ciudad

Emprendedores

“Un calendario como si fuera eterno”

04|08|19 20:57 hs.

“Lo que hago en este caso es un calendario como si fuera eterno”, explica Federico Blanco en la redacción de LA VOZ DEL PUEBLO. Es que su nueva producción tiene varios aspectos novedosos: está realizada en chapa y cuenta con tres imanes para marcar mes, día y número. 


Fotografías de su autoría forman parte de los calendarios, en la parte superior. Explica que “como digo siempre, es mostrar lo que uno hace y traer diferentes propuestas, ideas, que pueden ser tomadas por cualquier persona, una empresa, una entidad, la misma Municipalidad”. 

No incluyó el año, pero tiene previsto hacerlo por sugerencias que ha recibido. “Incorporar el período de una década, por ejemplo, para que uno vaya marcando”, puntualiza. 

Los viajes son una inspiración y le dan ideas que luego utiliza en esta tarea. “Les puse tras imanes, los entrego y después cada uno le va dando vida según su gusto –afirma-. Algunos les pegaron caracolitos, otros una especie de pequeñas perlas de colores”. 

Sonriente, observa que “no sabía que iba a ser tan laborioso. Utilizo chapa de zinguería que es inoxidable, busqué una que no sea ni muy pesada ni muy liviana. Debo cortarla a medida, ir al lugar del ploteado, donde también realizan parte del diseño a partir de la idea que les doy. Se pega sobre la chapa. Y antes de todo, tengo que seleccionar la foto”.

El resultado le genera satisfacción. “La verdad es que estoy contento y lo voy a seguir haciendo, por lo menos este año, de la misma manera”, comenta. Cuenta que hay familias que le han pedido calendarios para regalo, vecinos que los quieren por otros motivos. 

Se trata de una actividad que, con distintas variantes, lleva adelante desde hace más de diez años. “Esto es como un hobby para mí que se transforma también en responsabilidad, porque tenés que entregarlo bien, que no tenga errores. A mí me gusta como quedó, creo que tiene muy buena calidad fotográfica”, valora. 

En el diseño y armado juega, elige alternativas, porque “algunos tienen varias fotos, otros una sola. Se mencionan colaboradores o no. Ahora estaba pensando en hacer un montón de fotos sobre chapa, para quien quiera imágenes sin calendario”. 

Sus primeros pasos en la fotografía fueron en la Facultad de Medicina, en la Universidad de Buenos Aires, donde “había una profesora de esta disciplina que iba a dar sus clases. Ahí me enganché”. Aunque tal vez su relación más fuerte con este arte se dio por su padre, a quien lo veía revelar fotos en blanco y negro en un lugar donde había armado un laboratorio. 

Realizó cursos y piensa asistir a muchos más, porque “quiero aprender siempre. Si tengo que volver a cero lo hago. Me gusta tener la mente abierta para incorporar cosas nuevas”, concluye.