Sociales

Beto Pereyra y su experiencia en Paraguay

Una promesa guaraní

11|08|19 13:13 hs.

Por Fernando Catalano


Recién llegado a Tres Arroyos después de haber estado por más de un mes en Paraguay, Beto Pereyra con sus 63 años de edad lleva en su rostro una sonrisa especial. 

En el tercer viaje al país vecino para capacitar a actores y otros artistas, el profesor y director teatral se trajo las grandes ilusiones que sólo se generan con prometedores proyectos de trabajo que lo tendrán con más presencia en la capital paraguaya, Asunción. 



Pero no todo queda allí, porque también lo esperan en el sur de Italia, Nápoles, para desarrollar allí el seminario de Antropología Teatral que lo llevó por primera vez a suelo guaraní. “Viajo a Asunción del Paraguay desde el 2016. Por primera vez llegué a dar un seminario de principios de Antropología Teatral al Instituto Superior de Bellas Artes, que es la Universidad de Asunción a nivel nacional. A partir de ahí se generaron una serie de posibilidades que con mucho esfuerzo y trabajo -encontrando gente maravillosa- se fueron profundizando y hoy me encuentran en un momento maravilloso. Es porque no sólo estoy dando los seminarios sino también empecé a dirigir dos proyectos para poner en escena en octubre próximo con actores y bailarines profesionales”, contó en principio. 



En Paraguay 
En realidad los proyectos teatrales por los que deberá viajar en reiteradas ocasiones son tres. Primero con dos obras clásicas, por un lado con “Antígona inmortal” y por otro con “Acertijo”, un espectáculo de Teatro Danza que es dramaturgia colectiva. 

Esta última a estrenarse en la tercera semana de octubre en el teatro de La Manzana de la Rivera con las acrtuaciones de Claudia Zárate, Gaby Báez, Erik Gherk y Diego del Valle. Después de haber regresado este viernes para cumplir con compromisos en la ciudad, ya tiene en mente viajar en septiembre para “terminar de finalizar las dos puestas en escena”. 

Y antes de los estrenos que serán en el mes de octubre, pasará de nuevo por Tres Arroyos. “Y por suerte -gracias a Dios- ya me contrataron para dirigir otro proyecto desde finales de octubre hacia adelante, para estrenar en 2019”, anticipó. 



Mientras el entusiasmo no deja de notarse en su voz, cuenta que paralelamente tuvo la posibilidad de presentar una disciplina por la que se graduó hace un tiempo atrás. “Es el ‘Método Integra’, lo presenté a nivel nacional, por el que también estoy atendiendo consultas”, dijo. 

Nápoles, el próximo paso 
Con la sensación de un reconocimiento hacia su desenvolvimiento, Beto, dijo estar “muy feliz por la recepción” de su trabajo en Paraguay. Pero también, como dijo, por haber “encontrado personas tan maravillosas que propician que uno pueda desarrollar su trabajo y sentirse bien. A esta altura de mi vida es una caricia, un mimo que me da el universo de poder estar realizando mi actividad -y fuera del país- proyectándola a nivel internacional”.



Fue en ese momento donde el reconocido director de teatro tresarroyense contó que su paso por Paraguay le posibilitó que hacia los primeros días de noviembre deba viajar a Italia, a Nápoles. Allí dará un seminario de Antropología Teatral y -como dijo Beto- “Dios mediante abrir una nueva puerta, más feliz no puedo estar”. 

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 Ordenarse permite cambiar la vida
Afirma que las cosas en su vida no se dieron por casualidad, sino que se produjeron como consecuencia de haberlo trabajado y programado desde hace tiempo. “Hace unos años comencé un proceso en mi vida que me ha posibilitado hoy estar desarrollando y disfrutando todo esto. No es producto de las cosas que salen en el momento sino de una programación que uno hace para poder ordenar su vida, realizar sus proyectos, ordenar la energía que uno va a poner en esas cosas. Y ahora comienzan a aparecer los resultados de todo eso”, confió. 

Y agregó que “si bien lo de Italia se confirmó este año, es algo que se viene trabajando desde hace bastante tiempo, pero que lo posibilitó la salida a Paraguay por primera vez”. 

Reformularse 
La búsqueda que desde hace un tiempo Beto hizo de sí mismo le generó que en la actualidad, no se sienta conforme con haber hecho “lo suficiente”. 

Explicó que cuando se descubren las herramientas internas que las personas poseen, y de cómo gestionarlas para desarrollarlas. “Ahí te das cuenta de la maravilla que es la vida porque que todos los días tenés la posibilidad de emprender un nuevo desafío, un nuevo proyecto, porque te empoderás del propósito de tu vida”. 

Entre las páginas de la experiencia que pudo recoger este último tiempo en Paraguay, le posibilitó trabajar también en Encarnación, otra ciudad de ese país que cuenta con una Universidad de Teatro. “Allí tuve la dicha de estar trabajando con actores y artistas profesionales. Es un desafío aún mayor porque me pone ante artistas con muchísima trayectoria y experiencia en el teatro, en el cine, en la televisión de aquí -de este medio- y con personal con un talento impresionante”, describió. 

Lo vivido también le hizo plantear una autocrítica hacia el pensamiento egocéntrico criollo de estos pagos. “Los argentinos tenemos -si se quiere- hasta una mirada despectiva de ciertas cosas y de repente encontrarte en el lugar, con la geografía, la cultura, el idioma y ver el talento, es tan maravilloso que decís ¡guau, hay tanto por hacer!”. 

“Es mi tiempo” 
En su estadía en Paraguay, Beto aprovechó las vacaciones de su hija más chica, Luna, que estudia teatro en La Plata y se la llevó para que lo acompañe a compartir “la labor profesional”. Pero por sobre todo para ser parte “con papá de este momento de felicidad y de trabajo, porque no es fácil a los 63 años. Uno tiene que renovar la esperanza y la expectativa, y no hay nada más lindo que compartirlo con los seres queridos, como lo es un hijo”, dijo con una gran mueca de felicidad. 

En Tres Arroyos por estos días, pero sabiendo que en los primeros días de septiembre vuelve a Paraguay, no le esquivó a la pregunta dirigida a saber por dónde le gustaría continuar. “Uno debe estar donde realmente se siente feliz y ve que desarrolla sus cosas, y éste es mi tiempo”, respondió en un tono tan sereno como firme. 

Con los desafíos que le proponen seguir creciendo y mejorándose asimismo como artista, valoró no haber “claudicado” a pesar de lo complicada que suele ser la vida del artista. “Durante mucho tiempo uno regaló, dilapidó mucha energía, tiempo, pero cuando comprende cómo ordenar esa energía y ese tiempo las cosas son totalmente distintas. Pero lo que más me maravilla es saber que tengo tanta -o más- energía que antes para desarrollar cosas”, se sinceró. 

Por último destacó lo bueno de haber podido verse en perspectiva, pero desde otro país, para poder “tomar dimensión de las cosas”. 

Confesó finalmente que “uno a veces está inmerso en determinados círculos que terminan siendo hasta viciosos, uno empieza a respirar su propio vicio y pierde la verdadera dimensión de las cosas cotidianas. Y eso es muy bueno para el crecimiento personal”, resaltó.