El Campo

El 11º remate anual de La Escondida de Zuberbühler

Los compradores no se escondieron

31|08|19 12:14 hs.

La prueba de que los toros de La Escondida de Zuberbühler volaron fue que por lo menos tres productores ganaderos tresarroyenses se sorprendieron al llegar al predio de la Sociedad Rural y ver que ya no quedaban reproductores para vender. Entre que se decidió empezar un rato antes de lo previsto con la subasta, y que las ventas tuvieron una agilidad notable, en menos de media hora los 54 Angus PC encontraron nuevos dueños. 


En la tarde ayer, en una jornada espectacular desde lo climático, la cabaña chavense concretó su 11º remate anual que tuvo un resultado más que satisfactorio. “Esto ha superado nuestras expectativas, tuvimos un remato ágil, excelente calidad en la torada, y un resultado muy bueno. Tuvimos un promedio de 96 mil pesos en 54 toros, es para destacar”, aseguró Guillermo Di Carlo, encargado de cabañas de la Monasterio Tattersall, la firma que estuvo a cargo de la comercialización bajo el representante zonal Guillermo Barrios y equipo. 



En un momento complicado del país y en el que se hace difícil evaluar resultados por el contexto, Alfonso Monasterio explicó que “la expectativa está ampliamente superada porque nosotros tomamos como referencia el precio del kilo de novillo, y el año pasado las ventas no dieron un promedio de 80.000 pesos, y esta vez nos dio 95.000”. 



Monasterio, además, destacó la calidad de la torada y se refirió a la evolución que ha demostrado La Escondida en la última década. “Cuando arrancamos lo hablamos con Jorge y se fue cambiando la tipología de la hacienda, y llegamos a un resultado muy uniforme. Y la gente está comprando eso, se trabaja sobre algo real. Hoy los toros tenían 41% de circunferencia escrotal, es un muy buen trabajo”, amplió Monasterio.

“Se ve que el producto es bueno, porque hubo muchas ganas de comprar por parte de la gente, y nos sorprendió la agilidad que tuvo el remate”, aportó Guillermo Barrios. 



El cabañero Jorge Castro Madero definió la tarde con una palabra “satisfacción”. “Todo fue una gran satisfacción, porque el producto se ubicó rápido, porque la gente realmente lo quería, por haber hecho un muy buen promedio, porque no quedó ningún toro sin vender, y porque antes de entrar a la pista muchos lotes ya tenían ofertas”, comentó. 



Sobre el tipo de animal que produce La Escondida, Jorge manifestó: “Es un producto muy rústico, de engorde muy fácil. Nosotros los criamos a campo y en los últimos tres meses les damos alimento balanceado. Además, engordan fácil y son muy sanos”.

Los precios 
Salieron a la venta 54 toros, que hicieron un promedio de 96.000 pesos, con un máximo de 140.000 y un mínimo de 80.000.