Carta de Lectores

Carta de Lectores

El adiós a “La Profesora de Geografía”

09|09|19 00:39 hs.


Por María Eugenia Echarry 
DNI 5.639.374 

Señora directora: 
Nunca he publicado una carta de lectores. No es mi estilo expresar públicamente mis sentimientos hacia otras personas, pero esta vez haré una excepción. 

La partida de este mundo de la Srta. Blanca Barcelona, amerita una profunda reflexión sobre su persona. 

No tuve la oportunidad de ser su alumna, pero sí tuve el privilegio de ser su colega y compañera de trabajo. A ella me unieron, además, de la pasión por la Geografía, diecinueve años de trabajo compartido hasta el año 1990, en que como a tantos otros, la jubilaron “de oficio” cuando todavía tenía tanto para brindar a la escuela secundaria, en este caso. 

A escasos tres meses de recibirme de profesora de Geografía, ingresé al Colegio Nacional recién inaugurado (en la planta alta) en su actual emplazamiento, Pasaje Dameno 50 y ahí inicié ese camino que transitamos juntas, unidas por una misma línea de pensamiento en nuestra profesión. 

Mi inexperiencia requirió de su ayuda y comprensión en incontables ocasiones; así, ante una situación problemática o una duda concerniente a nuestra tarea, siempre había un aporte desinteresado o un consejo de parte de ella. 

Pocos saben que detrás de ese gesto aldo adusto se escondía una persona muy solidaria que se sentía obligada a ayudar a aquellos alumnos que tenían carencias materiales para desarrollar un normal aprendizaje, ya sea un par de anteojos para mejorar su visión y poder estudiar o aportes de su propio peculio para conseguir una bicicleta a aquél que vivía muy lejos. Estos son algunos ejemplos de los muchos actos solidarios en que se involucró. Eran tiempos en que nada de esto se publicitaba, aunque ello tampoco lo hubiera permitido. 

Cuando nos tocaba preparar un acto, supongamos el del diecisiete de agosto, estaba atenta a los más mínimos detalles. Si acaso presentábamos un audiovisual sobre el tema, como había que repetirlo en los tres turnos, era necesario oscurecer el patio interior para la proyección, grabar en un estudio (que gentilmente nos cedía LU24, operador incluido), elegir los alumnos que oficiarían de locutores, la música de fondo, seleccionar las diapositivas, armar el guión y por fin, compaginar todo. Eran horas y horas fuera del turno correspondiente y el ensayo no consumía horas de clase. 

A veces cuando veo por TV, en los noticieros que aluden al fenómeno de “El Niño” o a los estudios sobre el continente Antártico, pienso: estos temas ya los daban Blanca hace más de 40 años, en su programa de Tercer Año. Algunos de sus alumnos se acordarán de ello. Los que la conocieron y captaron su mensaje, estarán reconocidos a su impecable labor docente; aquellos que no supieron valorar su preparación académica, probablemente lo lamentarán. 

Una cuestión no se puede poner en duda, y es que su autoridad emanaba directamente de su formación profesional y del respeto hacia los alumnos. 

Lo que pretendo, a través de estas líneas, es rendir mi modesto homenaje a una docente excepcional y a una persona de bien. Hasta siempre querida Blanca Barcelona, “La Profesora de Geografía”. Muchas gracias por compartir conmigo su saber y su valioso tiempo. 

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