En 2018 se realizó una parrillada en El Fanal por los diez años del taller

La Ciudad

Robótica

Soluciones a partir de la investigación

09|09|19 19:15 hs.

Una buena manera de describir parte de las vivencias del taller de robótica, durante más de diez años, es consultar a egresados del Colegio Holandés que concurrieron a esta actividad. 


Este diario obtuvo el testimonio de Matías Iriani, ingeniero electromecánico; Eusebio Rossi, quien cursa primer año de Filosofía; Matías Saini, ingeniero aeronáutico; y Cristofer Rybner, quien egresó hace pocos días en la carrera de Biotecnología.

Herramientas 
Matías Iriani recordó que “participé del grupo de robótica durante los dos primeros años, 2008 y 2009, previo a egresar de la Secundaria. En 2008 nos reunimos para armar el diseño y las partes del primer prototipo, el cual no logramos terminar para la fecha de la competencia. El segundo, en cambio, tomamos el primero como base y experiencia para mejorar y continuar con el diseño. Logramos terminar a CASII (nombre del robot, motivos reservados) para la fecha, pero el día anterior durante las pruebas ¡no funcionó!”. 


Matías Iriani


Contó que, por este motivo, “nos tuvimos que quedar toda la tarde y noche para poder solucionar el inconveniente y hacerlo andar para el horario de partida a Bahía Blanca. Lamentablemente falló en la competencia, aunque casi lo desarmamos completamente para revisar que podía ser. Volvimos luego de 40 horas dedicadas a esta actividad, lamentando no poder participar pero a su vez contentos de ver la competencia y los robots de quienes llevaban años compitiendo”. 

Dijo que “formar parte esos dos años en el grupo me dio herramientas que hoy son invaluables, fundamentales tanto para el estudio universitario como para el trabajo. Con Pato aprendimos sobre diseño, auto-aprendizaje e investigación, construcción de piezas, fallar, re-diseñar y mejorar, y sobre todo a trabajar en equipo y como organizar para cumplir los objetivos de un proyecto”. 

Finalmente, destacó que “gracias al grupo de robótica me decidí a estudiar Ingeniería Electromecánica, de la que me gradué en 2015. Desde entonces, estoy trabajando en la industria con mucho entusiasmo y encontrando situaciones similares a las que se presentaron inicialmente en aquellas juntadas. Quedaron miles de anécdotas que cada tanto podemos recordar con Pato”.

Contención 
Eusebio Rossi está cursando primer año de Filosofía en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Egresó del nivel Secundario del Colegio Holandés en 2018.


Eusebio Rossi


Señaló que “el taller de robótica creo que fue una de las mejores experiencias que tuve en la Secundaria. No sólo lo veo como un lugar de aprendizaje, sino que también es un espacio de contención para los chicos”. Además comentó que “la onda de Patricio le da un ambiente muy lindo al taller”.  

Esfuerzo y voluntad 
Por su parte, Matías Saini consideró que “el taller de robótica fue una experiencia genial. Comencé a participar desde su inicio, en 2008, estando en 1º de Polimodal. En ese entonces nuestro objetivo era armar un Robot Sumo para participar en la competencia de la UTN de Bahía Blanca”. 


Matías Saini


Valoró que “esto me permitió formar parte de un gran equipo y enfrentar un lindo problema de ingeniería, uno de mis primeros, y todo gracias al esfuerzo y voluntad de Patricio para que exista este espacio”. Matías Saini se recibió de ingeniero aeronáutico en 2016, en la Universidad Nacional de La Plata. 

Para la vida 
Cristofer Rybner participó en el taller en 2010 y 2011, año en que finalizó el Secundario en el Colegio Holandés. “Robótica estaba en su primera etapa, con un entusiasmo altísimo”, manifestó. 

Compartió una anédcota. “Tengo muy presente cuando creamos el robot Chapec, para participar en Sumo. Era bastante bruto, igual que quienes lo hicimos –puntualizó, sonriendo-. Intervino en una competencia de la UTN en Bahía Blanca, incluso preparamos remeras. Yo no viajé, pero si estuve en todo el proceso. El robot después literalmente explotó”. 


Cristofer Rybner


Habló con afecto del profesor. “Pato es un personaje muy especial, se hace querer por todo el mundo. Transmite una energía muy buena. Siempre se ocupó mucho de los chicos”, expresó. 

Al analizar lo que le dejó personalmente esta experiencia, subrayó que “en el taller se logra un conocimiento que no pasa por lo académico. Lo más importante que te enseña Pato no es a hacer circuitos desde la teoría, sino a solucionar problemas. Tenés un inconveniente, bueno entonces investigá, aprendé. Es algo que te sirve para la vida”. 

En forma reciente, Cristofer obtuvo su título tras finalizar la carrera de Biotecnología en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata.