Graciela soñaba con hacer un viaje con sus nietos

Policiales

El crimen de la portera

Quién era la tresarroyense asesinada en Mar del Plata

10|09|19 08:57 hs.

Por Quique Mendiberri

Se llamaba Mirta Graciela, pero siempre le gustó que la llamen por su segundo nombre. La portera tresarroyense asesinada el viernes en Mar del Plata era hermana del recordado Mario Zabalegui, el inquieto militante peronista, fanático de Quilmes, los fierros y la solidaridad. 

Ella se había casado joven con Felipe Campusano, el “Bocha”, como todos los conocen en Tres Arroyos. Poco después de tener a Lucas, su primer hijo, hoy ya un ingeniero de 44 años, padre de tres de sus cuatro nietos, decidieron continuar su vida en Mar del Plata, donde un trágico destino quiso que su final no sea nada feliz. 

En aquellos tiempos vivían en una casita de Rodríguez Peña al 900, pegada a la de sus padres. Sin embargo, las lógicas ganas de progresar y una oportunidad para él en una distribuidora de bebidas, les abrió las puertas en la costa atlántica. 

Pocos años después nació Florencia, hoy una asistente social de 33 años que continúa viviendo en esa ciudad y, en el seno de la familia, no descartan que los genes de su tío hayan influído en la elección de esa carrera tan ligada a las necesidades de la gente. 

Con el tiempo, el ocaso del amor puso fin al matrimonio de Graciela. Sin embargo, una relación adulta y basada en el respeto, hizo que ella y Bocha la mantengan hasta estos días. 

Mientras vivió en Tres Arroyos fue ama de casa, pero cuando tuvo que salir a trabajar no tuvo problemas. Dueña de una fortaleza singular, hace 28 años Graciela empezó como encargada del edificio donde ocurrió el homicidio, en una céntrica ubicación a tres cuadras de la peatonal. 

Cuando le llegó la edad de jubilarse, el consorcio le pidió que siga. Su tenacidad, prolijidad y esmero por lo que hacía, eran factores por los que iba y va a ser muy difícil encontrar a alguien que la reemplace. Lejos de evidenciar señales de cansancio, aceptó y siguió adelante. 

Le gustaba ahorrar y viajar. Era su pasatiempo favorito y el que planeaba compartir con alguno de sus nietos. 

Ese sueño por el que juntaba dinero, por estas horas forma parte de las sospechas que a los investigadores les permiten suponer que no fue un hecho al voleo y que, incluso, Graciela conocía a sus victimarios, ya que entre las sospechas figura la posibilidad que haya trascendido entre sus vecinos que buscaba dónde comprar dólares.

Salvajes en la calle
Fuentes familiares le confiaron a este diario que el fiscal a cargo de la investigación, el doctor Leandro Arévalo, también estima que a Graciela la mataron de día. 

Entre las hipótesis más fuertes figura la posibilidad de haber sido interceptada por sus victimarios cuando hacía la limpieza del acceso al edificio de la calle Bolivar al 2300, entre las 13 y las 15 del viernes. Luego la trasladaron contra su voluntad al interior de su departamento y la golpearon hasta morir. 

En su familia no salen del asombro. De la vida tranquila en Tres Arroyos a morir de esa manera, “nadie se imagina que le puede pasar a uno de los suyos”, comentan. El domingo, a dos cuadras del edificio donde la mataron, fueron detenidos tres sospechosos de nacionalidad peruana. 

Un dato llevó a la policía hasta el octavo piso de ese inmueble ubicado a dos cuadras del lugar del hecho, donde dos hombres de 34 y 38 años, y una mujer trans de 39, fueron arrestados en horas de la tarde de la antevíspera. 

El hallazgo de 400 gramos de cocaína fraccionada, una balanza y herramientas de estiramiento de la droga, son los motivos que le permiten a la Justicia mantenerlos arrestados mientras se analiza el contenido de los 12 celulares secuestrados. 

El anhelo de Justicia es entonces la única esperanza a la que se aferran sus familiares en Tres Arroyos y una Mar del Plata de pobres corazones.