El tresarroyense Máximo Fjellerup consuela a Facundo Campazzo tras la derrota de Argentina en la fin

Deportes

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En básquet ser 2º sirve

17|09|19 09:32 hs.

Por Horacio Arbasetti 


Para los argentinos siempre el ser segundo en un deporte masivo es fracaso. Sino que lo digan los subcampeones de fútbol en el Mundial de Brasil y en las últimas dos copas América. Hermosas anclas de piedra que llevan colgadas al cuello los jugadores. 

Pero en básquet no es así. El fiel reflejo de esto es que hasta se reconoce al ganador como tal y ninguno de los protagonistas, técnicos o jugadores, lo niega. 

El domingo fueron muchos los que seguro se deben haber levantado temprano a mirar la final de Argentina-España. Y ni que hablar lo vivido en el Club Argentino Junior de nuestra ciudad, “cuna” y “casa” de Maxi Fjellerup. A más de uno lo debe haber sorprendido la facilidad con la que los ibéricos tomaron distancia a comienzos de partido. Distancia que nunca se pudo achicar porque en el básquet las estrategias de juego y el cumplimiento de las mismas marcan los resultados. 

En el juego simplemente la estrategia de Sergio Scariolo superó a la de nuestro Sergio Hernández. Pero además sus jugadores, que no por justificar, tienen en sus espaldas más de una final tanto de mundiales como euroligas, y respondieron a la perfección. 

Simplemente le taparon a la Argentina sus dos vías más importantes de salida y goleo: Campazzo y Scola. Además de habérsele cerrado el aro durante muchos minutos en tiros de 3 que en otros juegos entraban. 

Pero esto no es para justificar la derrota. Ayer la selección se vio superada en la cancha por otro equipo que supo capitalizar sus errores, aprovechó su mayor altura y sus dos hombres clave, Ricky Rubio y Marc Gasol, manejaron el juego como antes lo había hecho la dupla Campazzo-Scola. El resultado es una simple anécdota porque cada una de las “rebeldías” que mostró nuestra selección los españoles las neutralizaron siempre. Y a pesar de ello en el “quinteto ideal” del Mundial estuvo Luis Scola. 

Párrafo aparte para las declaraciones pos partido de Sergio Hernández quien se refirió a este logro de una manera que muchos DT de fútbol o jugadores deberían grabarse en su memoria: “Nosotros hoy no perdimos una medalla de oro, ganamos una de plata ante un rival que nos superó en la cancha…”. Creo que los comentarios están demás. 

Como también lo organizativo, pues si vemos que desde 1997 y a pesar de haber tenido varios y muy serios conflictos institucionales en la CABB con cambios de presidente incluido, fueron tres los técnicos que tuvo el equipo. Julio Lamas en el comienzo (97-99), Rubén Magnano después (2000-2004), continuó Sergio Hernández (2004-2011) volviendo Lamas a dirigirlos (2011-2014) y el presente del bahiense Hernández desde 2014. Sí sólo cuatro técnicos en 22 años con varios campeonatos y subcampeonatos Panamericanos, Sudamericanos, FIBA Américas, Mundial 2002 y medalla de oro en los Olímpicos de 2004. Cuanto tendría que aprender de esto el fútbol…

Por eso es que en el comienzo me refería a que en el básquet ser 2º también vale. A pesar de que ayer se vieron caras largas y en muchos casos hasta lágrimas incontenibles de los jugadores más jóvenes como el caso de “nuestro” Maxi Fjellerup. Porque somos venales, porque en nuestro ADN existe eso que es el ganarle a la adversidad pero también esto es posible cuando detrás de ello hay “organización y compromiso” y creo que está más que demostrado que la seriedad en el básquet está por encima de todo. 

No hay que olvidarse y vale la pena recordar que la Generación Dorada fue subcampeón Mundial 2002 en Indianápolis y medalla dorada los Olímpicos de Atenas 2004. No es que se pida lo mismo pero seguro que esta derrota en el grupo de los jugadores de El Alma ha causado la misma sensación que sintieron los anteriores en Estados Unidos. Pero esta será otra historia que no debemos de pedirles tenga el mismo final en los Olímpicos de Tokio 2020. 

Lo que sí se debe de estar seguro que si se trata de objetivos vaya si los cumplieron: iban para pasar primera fase y lo hicieron, clasificar para los olímpicos y lo hicieron y como frutilla del postre se metieron en semifinales llegando a disputar la final. 

Entonces yo pregunto y me pregunto, ¿no vale la pena salir 2º?