En Paraje El Lindero, provincia de Formosa. Una escuela de difícil acceso

La Ciudad

Las escuelas de frontera construidas por ACAS

La otra cara de nuestro país

22|09|19 09:26 hs.

El presidente de la Asociación de Clubes Argentinos de Servicio (ACAS), Gustavo Rodera, y su esposa Andrea Gancedo, visitaron doce escuelas de frontera entre el lunes 2 y el jueves 12 del corriente mes. Están ubicadas en las provincias de Misiones, Corrientes, Formosa y Entre Ríos. En total, incluyendo la escuela que se está construyendo en Andresito, provincia de Misiones, esta obra de la entidad abarca 19 establecimientos en ocho provincias. 


Durante la gestión como presidente, en un mandato cuya duración es de un año, Rodera completará la visita a todas las escuelas. “Con anterioridad habíamos recorrido San Juan, que fuimos a Jachal; La Rioja, donde estuvimos en Villa Unión; y en un primer viaje en Catamarca, fuimos a Tinogasta”, puntualizó.

En esta oportunidad, hicieron 7100 kilómetros. Las escuelas a las que concurrieron fueron las siguientes: 
-En Misiones, número 1 de Pueblo Illia; 8, Colonia Aurora; 13, Aldea Perutí; 15, Picada Maderil; 18, El Soberbio; 19, Andresito (en construcción) 
-En Corrientes, 11 de Rincón Ombú Chico; 12, Monte Caseros; 16, Caabí Poí, Gobernador Virasoro 
-En Formosa, 4 Paraje La Libertad; 10 Paraje El Lindero 
-En Entre Ríos, 14 de Colonia Alemana


19 
La cantidad de escuelas de frontera, incluyendo la que se encuentra en construcción en Andresito, provincia de Misiones 


Difícil acceso 
Gustavo Rodera comentó que “a Misiones ya es más habitual que vayamos porque hay cinco escuelas y estamos construyendo la sexta”. Una experiencia diferente constituyó el viaje a Formosa, donde “hay dos escuelas, hacía mucho tiempo que no las visitábamos”. 

Observó que “nos llamó la atención un poco la desolación en que se encuentran, el acceso es muy complicado”. Para llegar a la Escuela 10, en Paraje El Lindero, hay que realizar 50 kilómetros de ripio. “En muy mal estado y con una tierra que cuando llueve un poquito prácticamente es intransitable. A tal punto que los docentes terminan usando una sala como dormitorio dentro de la escuela, para quedarse de lunes a viernes porque no pueden salir directamente”, señaló. 

No hay señal para el teléfono celular y tampoco GPS, por lo cual se guiaron por las indicaciones del camino. Tardaron dos horas y media en cubrir la distancia mencionada. Indicó que “vas pensando ‘si tengo un problema ¿quién me rescata?’”. 

En este contexto, valoró que “es la forma en la que viaja el docente en una camioneta los lunes y al regresar a su casa los viernes”. Hay un solo maestro que es director, está a cargo de los grados, cumple la función de portero y hasta mantiene limpia la escuela. “A eso hay que agregarle el trabajo de contención que hacen con los chicos”, destacó. 

Los alumnos, hijos de los colonos –como los llaman en el lugar- viven en las chacras. Algunos van a clases caminando, otros en mula, burro o a caballo, y hay también familias que disponen de una motito. “Pasas por el monte y está tan tupido que no se ve nada. Adentro hay lugares donde instalaron una casita, gente que cría cabritos, no hay hacienda grande, pequeños animales que los usan en parte para consumo y en parte para vender. Hacen huerta en lo que pueden, trabajan algo la madera. Obtienen leche de cabra”. El pueblo más cercano se llama Chiriguanos. 

La Escuela 10 no tiene agua potable. Se encuentra junto al bañado La Estrella, que “es considerado una de las maravillas naturales de Argentina, cuando recibe mucho caudal o el desborde de río Bermejo acumula mayor nivel, termina desbordando hacia los costados. El establecimiento a principio de año estuvo inundado con unos 25 centímetros de agua en todas las dependencias, los chicos tuvieron que ir a otro lugar a clases, debajo de un tinglado simplemente. Después de tres o cuatro meses, pudieron sacar todo y limpiar”. 

Para realizar los estudios secundarios, deben ir a Paraje La Arrinconada, ubicado también cerca de Chiriguanos. 

Contaron que una chica que recibe una beca de ACAS, viaja todos los días en moto un total de 34 kilómetros en medio del monte para asistir al secundario. “Venden un cabrito o dos y compran nafta. Saben que tarda una hora exacta, si demora más tiempo el padre sale a caballo a buscarla, ahora habían podido comprarse otra motito”, relató Andrea Gancedo. Y agregó que “la chica nos dice que la escuela es un techito con cuatro palos que lo sostienen”. 

La otra sede escolar que construyó ACAS en Formosa está ubicada en Paraje La Libertad. Gustavo Rodera recordó que “fue una de las primeras, se inauguró en 1992. Tuvo la gran ventaja de que hicieron una ruta en la parte de arriba, está más sobre el río Pilcomayo. Permitió tener prácticamente asfaltado el acceso”. 

Describieron la experiencia como “inolvidable” y le otorgaron relevancia a “la satisfacción, alegría y cariño que percibimos. Se desesperan por atenderte. Lo demuestran cuando te dan un abrazo, quieren que te quedes. Carnearon un cabrito, lo hicieron a la parrilla, prepararon empanadas”. 


En Aldea Peruti, Misiones. Uno de los dos establecimientos donde se brinda educación a una comunidad guaraní


Comunidades guaraníes
La Escuela 13 de Aldea  Perutí y la Escuela 19, que se está construyendo en Andresito, están ubicadas en lugares donde residen comunidades guaraníes. Andrea Gancedo manifestó que “es una realidad totalmente diferente, uno no puede creer todavía que se viva así, son hermanos de nuestro país”. 

Dijo que “por eso es un orgullo pertenecer a ACAS, uno hace mucho sin darse cuenta. Cada uno aporta un granito y para ellos es muy significativo y tan importante”.

En Aldea Perutí, ACAS construyó el establecimiento en 2008 y luego realizó una ampliación, ya que es una población que crece mucho. “Llegás a Andresito, es como que te vas hacia atrás en el tiempo y decís esto lo vimos cuando empezamos en Perutí. A la inversa, ves Perutí como evolucionó y sabés que lo mismo va a suceder en Andresito”. 

En la comunidad donde se desarrolla la construcción, “los chicos no están acostumbrados a estar mucho tiempo quietos. Les apasiona jugar a la pelota y lo hacen descalzos o con ojotas, con un pantalón corto solamente. En Perutí, en cambio, están con zapatillas y esperan que suene la campana para salir”. 

Tienen caciques, que cuentan con dos motos para salir a hacer las compras y conseguir lo que necesitan. Piden que se respeten las costumbres, pero permiten la intervención en educación porque “saben que es la única alternativa que tienen las nuevas generaciones para poder desarrollarse. Los chicos no saben sumar, restar, no conocen el dinero. El cacique quiere que aprendan y tengan noción para desenvolverse en la vida”. 

Andrea Gancedo puntualizó que “son 382 personas y no hay una letrina, tampoco una ducha. El baño es el monte. El maestro nos decía de 24 horas están en su choza 4 ó 5, viven en el monte, juegan, se van a bañar a un curso de agua, son libres. En su ámbito natural, no salen, solamente lo hacen los caciques”.

La construcción es de 305 metros cuadrados, incluye dos habitaciones y los baños tendrán duchas. En contraturno, se van a brindar clases a los adultos, muchos de los cuales son analfabetos. 

“El blanco no entra por lo general en la comunidad guaraní. Ellos establecen quienes –señalaron-. Sabían porque íbamos y no tuvimos inconvenientes. Son generosos con el que va con buenas intenciones. El maestro nos dio algunas indicaciones sobre cómo proceder”. 

Luego de expresar que “el apoyo de los ministerios de Educación y las provincias lo tenemos”, Gustavo Rodera consideró que “si la economía se tranquiliza un poco y nos deja seguir, en febrero vamos a poder terminar la escuela en Andresito. Hay más de 120 niños en edad escolar entre Inicial y Primaria, más los adultos. Estamos todos ilusionados, el intendente, los docentes, el Ministerio de Educación que nos va a dar un apoyo en una parte del techo porque algunos valores cambiaron”. 

Hacia Jujuy 
El viaje fue intenso. “Cada escuela tiene una característica distinta en lo económico, lo social, lo cultural, en todo aspecto”, afirmaron. 

Tienen programado dentro de quince días visitar las escuelas de La Quiaca, Abra Pampa y Huancar, ubicadas en Jujuy. “Vamos a completar el recorrido. Necesitaremos tres días como mínimo, las distancias son grandes”, explicaron. 

Regresaron con el alma plena. Las vivencias fueron enriquecedoras, debido a que “es maravilloso conocer la otra cara de nuestro país”.