La Ciudad

Ganadores Nacionales en Programación y Robótica

Curiosa Mente

29|09|19 12:59 hs.

Sentados en la mesa del comedor, café de por medio preparado por Axel, sus padres Raúl Pade y Fany Jensen compartieron con LA VOZ DEL PUEBLO la incomparable sensación de orgullo que les genera ver cómo su hijo más chico se abre camino cuando todavía no terminó sus estudios secundarios. 


Vieron cómo en menos de una semana defendió -junto a sus compañeros- el proyecto de vivero automatizado con el que ganaron la Maratón Nacional de Robótica y Programación en el Palacio Sarmiento (Ministerio de Educación de la Nación), lo que les significó un próximo viaje de capacitación a Estados Unidos. A ello se le sumó al día siguiente el encuentro con el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, y el posterior regreso para trabajar de mozo durante el fin de semana de la Fiesta Nacional de la Primavera, en un restaurante de Monte Hermoso. Se trata de Il Pirata, donde además trabajará durante la próxima temporada de verano, y en los fines de semana previos. 

Entre sorbos y miradas cómplices, la familia de a poco se fue soltando para mantener una charla bien abierta. Aclara la madre de Axel que “nadie te enseña a ser padre” pero que junto a su esposo se encargaron de darles “alas” a sus hijos para que puedan volar cada vez más alto, y que esperan tener salud para poder ver cómo lo hacen. 

Conviven en una atmósfera como la de cualquier familia en la que las cosas pueden verse de diferente manera y donde se puede pensar diferente, a pesar de las diferencias generacionales. Raúl y Fany sólo les piden una cosa a sus dos hijos: no dejar de ser “humildes y buena gente”. El, mecánico, y ella maestra de grado, se las ingeniaron para que puedan estudiar y estimularlos por ese camino. Contó Fany que en el caso de Axel no hizo falta nunca que tuviera que ayudarlo en ninguna materia. Reconoce en él una curiosidad insaciable que demostró tener desde niño cuando no se conformaba con leer libros de pocas páginas, y se divertía creando con los ladrillitos de Lego o armando campos con juegos de cercas. O más tarde, como cuando comenzó a desarmar autitos para conocer cómo funcionaban los motores, o cuando hacía lo mismo -a escondidas- con el secador de pelo, por ejemplo. 

Hoy su “juguete” favorito resulta ser un regalo que sus padres le dieron hace unos cuatro años. No es otra cosa que una computadora especialmente equipada para trabajar en animación y con la suficiente memoria para almacenar todo aquello que con su creatividad va generando, como por ejemplo un video en 360º de la escuela (EES Nº1) o de realidad virtual. Sí, totalmente a escala y con los mismos programas que utilizan los arquitectos para armar sus diseños, pero que él aprendió a utilizar de manera autodidacta, generó una réplica de su escuela que puede ser recorrida por dentro hasta por un programa que tiene instalado en su teléfono celular. 

Es difícil imaginar un techo en su formación. Valoran sus padres que a pesar de no cursar en una escuela técnica, sus ganas de aprender las pudo desarrollar por ‘Itinerario’. Se trata de una propuesta extracurricular de su escuela, en la que lleva tres años, con cargas horarias más extensas año tras año. Mientras cursaba 4º ya se mezclaba con los de 6º; y gracias a la docente Lorena Genovesi reconocen que pudo potenciar sus ganas de aprender, algo que también genera a diario -y a pesar de la distancia- gracias a su hermano. 

Recuerda Raúl que para los viajes familiares, con Axel a bordo del auto no se necesitaba encender una radio. “Te iba llenando de preguntas”, contó. Y Fany apuntó que esa inquietud por saber nunca la perdió. 

Durante la charla con los papás de Axel, fue recurrente que citaran a Alex, su hermano mayor que trabaja en Bahía Blanca para la multinacional Avature en la administración de servidores y para el desarrollo de software de distintas empresas. 

El mayor le lleva ocho años al menor, sin embargo se tienen un afecto y respeto mutuo que hace a un lado la diferencia de edad. “Podemos tratarnos de igual a igual, es bastante más maduro de lo que parece. Y lo demostró con lo que le pasó ahora, le pone un montón de empeño a lo que hizo y ahí tiene los frutos. Con él compartimos la tecnología y me pone muy feliz que le guste lo mismo que a mí”, dijo a través de una videollamada, por donde además se podía ver una expresión de admiración cuando hablaba del más chico de la familia, al que le augura un futuro más exitoso que el suyo. 

La charla con Axel y sus padres se extendió por más de una hora, y tranquilamente podría haberse prolongado por mucho tiempo más. Hoy, mientras decide entre ingeniería en Sistemas o Electrónica, y se prepara para leer “Filosofía en 11 frases”, de Darío Sztajnszrajber, espera el tan ansiado viaje que ganó junto a sus compañeros.