Carta de Lectores

Cartas de lectores

Para agendar

02|10|19 11:57 hs.

No llorar sobre la leche derramada, eso me decía mi abuela y lo he internalizado. Así que no voy a lagrimear ni quejarme sobre lo que se pudo haber hecho con los fondos que llegan de provincia para educación. Lo hecho, hecho está y solo queda desear que tenga el mejor aprovechamiento posible por parte de todas las escuelas, comenzando por las de gestión oficial. 


Pero, antes de que cante un gallo, tendremos encima un nuevo ciclo lectivo que empezará con las carencias de siempre, a menos que, una vez terminada la fiebre de corte de cintas pre-electoral, nuestros funcionarios (toditos, Consejo Escolar, inspectores, intendente, concejales,...) se pongan las pilas para realizar lo urgente, sin lo cual lo importante no puede llevarse a cabo. 

No les faltaré al respeto dando por sentado que ignoran las urgencias, pero permítanme nombrar algunas cosas que muchos mencionan cuando reclaman por lo que falta en las escuelas: techos que se llueven, calefactores rotos, instalaciones eléctricas deficientes, en fin, todas aquellos elementos que también se romperían en nuestros hogares si no estuviéramos todo el tiempo invirtiendo en mantenimiento. 

Y una sugerencia, ¿no se podrían contratar seguros para que, en caso de un robo, la escuela pueda reponer lo que perdió? Me consta que hay cooperadoras que tienen bienes asegurados, pero sabemos que no todas estas entidades están en condiciones de hacerlo, desde lo económico, claro, así que se podría averiguar si una ínfima parte de este fondo provincial puede imputarse al pago de seguros. 

Todo el mundo repite como un sonsonete que sin educación nada es posible. Pues demostremos que además de recitar frases hechas como un loro, somos capaces de honrar a Ortega y Gasset yendo hacia las cosas, haciendo. 

Alicia Hurtado