La Ciudad

Por Ernesto Esteban Marranghello

Paleta de Colores: un programa de radio

04|10|19 12:43 hs.

Por Ernesto Esteban Marranghello

No se me hace fácil escribir sobre algo de mi autoría. Nunca tuve falsa modestia, pero preferí ubicarme, por respeto y consideración, a quienes mantuvieron su adhesión y su apoyo a la continuidad de mi labor radial, en el centro equilibrado, de un éxito demostrado, con mi respeto hacia lo que yo sabía, porque me lo demostraban continuamente, su adhesión a mi labor periodística diaria durante tantos años que transité con una propuesta que mantuvo el más alto nivel registrado de aceptación y acompañamiento en toda la historia de mi siempre segunda casa, LU 24 Radio Tres Arroyos. 

Hoy en día recibo con mis cálidas sonrisas y mi más humilde muchas gracias, a quienes recuerdan de aquella época y durante muchos años, la cita obligada para muchos de las cinco de la tarde, de lunes a viernes, para compartir el programa. 

Esto es un orgullo profesional que estimula mi historia en LU 24, pero también, el producto de un análisis que pretende bucear, en los motivos de ese éxito, que hoy conserva vigencia plena en la memoria y el recuerdo nostálgico de un tiempo que sucedió y fue capaz de perdurar en el imaginario popular colectivo, no sólo de Tres Arroyos, sino también de una amplia zona del sudeste bonaerense. 

¿Por qué perdura Paleta de Colores en la memoria de los que fueron sus oyentes? ¿Magia, misterio, marketing, interés por premios o dádivas? Nada de eso, nunca fui mago ni misterioso, jamás entregué un premio pecuniario o con objetos “ganchos”. 

Sólo tres temas diarios o elegidos reportes unitarios o de grupo, que buscaban expresar propuestas o actividades espirituales o materiales, previo chequeo, que tenían asegurado millares de personas que escucharían. 

El nombre del programa surgió una tarde en la sede del Colegio Nacional, que desarrollaba su actividad en Chacabuco 131, donde desempeñaba funciones docentes. En la biblioteca, mientras comentaba mi intención de crear un programa por pedido de LU 24 y amigo personal, Edgar Alonso, la profesora Nilda Petroni me señaló que lo que yo pretendía era una “paleta de colores”. 

Se encontraba presente la docente Blanca Barcelona, amiga personal y una de las más brillantes docentes que he conocido por su cultura general, capacidad profesional que acompañaban su don de gente y su generosa conducta personal, lamentablemente fallecida hace poco tiempo. Blanca me dijo con su habitual agudeza: “Ahí tenés el mejor título” y no se equivocó. “Paleta de colores” fue mi inseparable compañera exitosa durante muchos años.

Por qué el éxito 
Elegí para el programa: no copiar, no imitar los medios radiales hegemónicos, incansables batalladores en la actividad radial cotidiana de la capital federal. Sólo prestando atención a los que expresaban, como líderes radiales nacionales la conducta y el lenguaje de la cultura como Antonio Carrizo o la espontaneidad respetuosa, sin groserías o fáciles “engendros”, de Héctor Larrea. 

Ambos creadores que sumaban el país a sus propuestas, sabían que lo importante no eran ellos, pese a su merecida fama y adhesión, lo importante eran los oyentes, a los que nunca ofendieron. Jamás acudiendo al humor grosero o al lenguaje impropio, como se escucha muchas veces hoy en los medios masivos, que pretenden disimular con “populismo barato” la mediocridad intelectual y la falta de creatividad. 

El tiempo posterior me permitió compartir escenarios con estos dos maestros, disfrutando y aprendiendo de sus inigualables personalidades. “Paleta de colores” expresaba en su contenido, en el desarrollo de su diario acontecer (lunes a viernes), proyectar lo cotidiano, lo sencillo, que ocurría en nuestra sociedad y en la región. 

La gente se enganchaba porque relataba lo que observaba, lo que escuchaba, no le agregaba nada, era neto y natural, lo simple y maravilloso de la vida común, con la gente común que la integraba. La vida social comunitaria, las actividades de toda índole, los dolores y las alegrías, los éxitos y los fracasos, sin disfraces o apariencias. 

Y entonces en alguna medida y algunas circunstancias, alguien o muchos, se sentían identificados con mis relatos, mis críticas, mis felicitaciones, mis dudas o mis aciertos, porque todas experiencias de vida individual o grupal, las rescaté, con fidelidad, cariño y respeto, sin dejar de expresar, cuando entendí correspondían, las cuotas de humor o de crítica, sobre el desenvolvimiento comunitario. 

Esa identificación y la cultura adquirida junto a mi cariño irrestricto por el Tres Arroyos que viví y la gente que lo integró y lo integra, fueron la mejor fuente de inspiración del programa. Hoy ya “Paleta de colores” no está, pero permítaseme un acotado gesto individual de orgullo, por haber creado algo periodísticamente en la historia de la radiofonía lugareña, que perdura, en lo que más vale para un profesional, haber llegado a ser, de alguna manera, profeta en su tierra. Y a esta trayectoria, como tresarroyense y fundador, en alguna medida de la actividad de LU 24, recordar algunos galardones -de aquella época- obtenidos por el programa.

Dos “Santa Clara de Asís”, dos “Esquiú de Plata”, premios municipales varios. También ganador de un premio instituido, por única vez por la ciudad de La Plata, “El Tilo de Plata”, acompañado en esa oportunidad del programa en la locución por Antonio Martínez y la participación artística de mi amigo -tal vez la voz más emblemática del folklore nacional- Zamba Quipildor. 

LU 24 tiene historia en la construcción de la importancia de la radiodifusión en el ámbito nacional por su gravitación institucional bajo la conducción de su director Evaristo Alonso, de ARPA (Asociación Radiodifusoras Privadas Argentinas), ejerciendo la presidencia y proyectándola como obligada participante de las decisiones sobre el sector de las políticas oficiales pertinentes. 

Esto ha desaparecido, ARPA perdió gravitación política que nunca recuperó. En mi época como jefe de programación se aplicaban severas normas para ejercer la actividad profesional de locutor, conductor y programación de todos los espacios

Se rendía examen en el Comfer, todos los años, en nuestro caso, Radio Nacional de Bahía Blanca. Había que tener garganta sana y voz armónica. Rendir pruebas de: locución, improvisación, cultura general y nacional. Idiomas, lenguaje. No te regalaban nada. Si estas pruebas se realizaban hoy, muchos verían el micrófono en foto. En la radio nadie podía condenar al oyente a soportar las historias personales de locutores y animadores. 

Existían normas de comportamiento profesional vedadas: risas estentóreas, hablar varios a la vez, no tener trato que no fue el usted, y severas sanciones a las groserías de cualquier índole. Una época distinta. La radio exigía a programadores poseer impronta y creatividad. 

En la actualidad -radio y televisión- les sacás los teléfonos, las computadoras o los “premios” y es entonces que se nota la carencia de contenidos en muchas oportunidades. De cualquier manera, LU 24 cumple 50 años de actividad que no es poca cosa, y es deseable que quiera y pueda proseguir su actividad de servicio comunitario y mantener su desenvolvimiento económico para sostener la actividad. 

“Paleta de colores” fue orgullosa parte de esta historia radial y su creador se siente agradecido a todos y todas aquellas que la recuerdan con nostalgia y cariño. 

Gracias a Dios que me permitió ser parte exitosa de esa historia, una historia que pretendió brindar servicio y entretenimiento con espíritu alegre y corazón contento en la un programa de radio que se llamó “Paleta de colores”.