Opinión

Psicología

Agotamiento emocional: ¿cómo te sentís?

13|10|19 19:49 hs.

Por Claudia Torres


¿Cuántas veces, al sonar el despertador en la mañana, sólo de pensar todo lo que me queda por delante ya me hace sentir cansado?; no me encuentro con ánimo de luchar; siento que por más empeño que le pongo a lo que hago no voy a poder hacer todo como quisiera. Este tipo de manifestaciones son consecuencia de la Fatiga Emocional.

La fatiga en sí misma es un cansancio extremo o debilidad generalizada que se puede manifestar tanto de forma física como emocional. 

La física suele aparecer a medida que va avanzando el día, debido al cúmulo de tensiones a las que exponemos a nuestro cuerpo, en cambio la emocional es más perceptible en la mañana. Se trata de un cansancio o agotamiento que suele venir asociado con sentimientos de angustia, estrés y depresión. A un nivel elevado se presentan problemas de atención y la sensación de que los pensamientos se van ralentizando cada vez más. 

El agotamiento emocional es una experiencia en la cual la persona siente que no tiene la capacidad suficiente para afrontar el día a día a nivel psicológico y tiene un nivel de fatiga mental que puede llegar a ser incapacitante. 

Podría llegar a generar la sensación de estar constantemente abrumado, sobrepasado y con una sensación bastante real de estar fatigados mentalmente. 

Todas estas sensaciones, como es lógico, nos impiden avanzar: la más pequeña de las tareas se convierte en una cuesta muy empinada por la que no podemos subir o lo hacemos con gran esfuerzo. ¿Te sentiste alguna vez agotado emocionalmente? 

En algunos momentos de nuestras vidas pasamos por situaciones de estrés, problemas, exigencias personales y laborales, y si todo ello se extiende en el tiempo podemos quedar agotados emocionalmente. 

Es una experiencia en la cual la persona siente que no tiene la capacidad suficiente para afrontar el día a día a nivel psicológico: ha acumulado tal nivel de fatiga que ha quedado casi inhabilitada. 

De este modo, el agotamiento emocional surge cuando llegan los cambios vitales importantes y existe una historia previa de problemas pendientes o situaciones sin resolver. 

Esta fatiga es el resultado de exigirle a nuestro sistema de afrontamiento más de lo que puede dar, o bien, de no darle tiempo a que se recupere entre desafío y desafío. Dicho de otro modo, tener varios problemas o desafíos seguidos también nos agota emocionalmente porque en el medio no tenemos tiempo para recuperar la energía invertida. 

¿Cómo combatimos la fatiga emocional cuando se ha instalado en nuestra vida cotidiana? El primer paso siempre será reconocerla. Podemos pensar que no hay un motivo aparente, pero lo hay. Todo es consecuencia de algo: una decisión, un pensamiento, una mala gestión del tiempo, etc. 

Ejemplos que la desencadenan: preocupación excesiva, asuntos sin resolver, desorden mental, discusiones diarias, problemas en el trabajo a los que no se le ve salida, relaciones tóxicas, etc. 

Para identificarlo, primero deberíamos indagar un poco sobre qué situaciones o problemas hemos tenido en los últimos meses. Tener en cuenta un margen de tiempo amplio es fundamental, ya que, el agotamiento emocional requiere de una acumulación de exigencias y estrés, y además, puede aparecer una vez que ya hemos solucionado nuestros problemas o una vez que ya “ha pasado la tormenta”. 

Debemos ser el centro de nuestra vida, ni otras personas, ni el entorno, nosotros. ¿Nos convierte esto en egoístas? Por supuesto que no


Con lo cual, deberíamos explorar si hemos pasado por alguna situación en la que se nos ha exigido mucho o en la que hemos tenido que estar constantemente alerta y con muchos pensamientos en nuestra cabeza. 

Deberíamos intentar identificar si aparece alguno de estos síntomas: Estado de nervios o incomodidad la mayor parte del día. Somatizaciones, como pueden ser dolores de estómago, espalda, cervicales o cabeza más de dos veces a la semana. Problemas de concentración y sensación de pérdida de memoria incluso en temas importantes que en otro momento de tu vida no hubieras descuidado u olvidado. Falta de motivación o estado de ánimo bajo. Sensación de estar sobrepasado y sin fuerzas para continuar. Problemas de sueño, insomnio de conciliación o mantenimiento. Hipersensibilidad e irritabilidad. Dificultad para conectar con el aquí y ahora. ¿Qué consecuencias tiene el agotamiento emocional? 

Todos estos síntomas que se han explicado y que se observan en las personas con agotamiento emocional si no son tomados en cuenta a tiempo, resultarán en problemas graves como el trastorno depresivo mayor, los trastornos de ansiedad (como por ejemplo pánico o ansiedad generalizada) y enfermedades médicas como úlceras o problemas gastrointestinales. 

Así también, el agotamiento emocional trae importantes problemas de autoestima principalmente porque la persona se siente sobrepasada y deja de recordar sus logros y confiar en sus capacidades. 

Ante esta situación, crece la sensación de incapacidad, de ser casi insignificantes ante problemas que no podemos sobrellevar. Tengamos presente que es de gran importancia aprender a establecer prioridades. No se puede abarcar todo a la vez, establecer una lista de pequeñas metas alcanzables y abordarlas de una en una, favorecerá el aumento de la confianza al sentirnos reconfortados cada vez que vayamos consiguiéndolas. 

Hay que saber decir no, establecer límites. Debemos ser el centro de nuestra vida, ni otras personas, ni el entorno, nosotros. ¿Nos convierte esto en egoístas? Por supuesto que no, para estar bien con los demás debemos primero estar bien con nosotros mismos. Comunicarnos asertivamente, es decir, decir lo que pensamos y sentimos sin caer en conductas sumisas o reproches. 

Una buena comunicación es la solución a muchos malestares emocionales. Intentar establecer prioridades, es muy importante que dejemos de hacer varias cosas en el mismo momento porque esto también nos agota. 

Para combatir el agotamiento emocional es necesario que dejes de exigirle a tu mente que rinda al máximo en tareas diversas y al mismo tiempo. 

El agotamiento emocional es un riesgo para la salud física y mental, deberíamos intentar combatirlo para disfrutar de una mayor calidad de vida.


(*) M.P.: 40256 
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