La Ciudad

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Alumnos de la Escuela 501 donaron cuchas

23|10|19 07:58 hs.

Alumnos del Taller de Armado de la Escuela 501, acompañados por docentes, concretaron la entrega de cuchas que serán destinadas al refugio canino de Pacma. Fueron recibidos por la directora de Bromatología, Lucía Gardey. 


“Estamos felices de cumplir con lo prometido”, señalaron en la entidad. En junio pasado, alumnos visitaron el refugio de Pacma y el Centro de Zoonosis municipal, oportunidad en la cual presentaron la propuesta de realizar cuchas con materiales reciclados. 

El proyecto consistió en vender una parte de las cuchas, para comprar elementos didácticos; y realizaron también donaciones a la mencionada organización, lo que en la jornada de ayer se hizo realidad.

En abc 
El portal de Internet abc, de la Dirección General de Cultura y Educación, incluye una nota sobre esta iniciativa. Indica lo siguiente: 

La historia -repleta de amor y solidaridad- comenzó con una visita que los chicos de la Escuela Especial 501 de Tres Arroyos hicieron a un refugio canino. Esa experiencia educativa significó la semilla de un proyecto benéfico. 

¿Qué hacen los alumnos guiados por sus docentes? Fabrican cuchas para perros y luego se las entregan a la organización proteccionista. Un dato que no es menor: con la idea de cuidar el medioambiente, las realizan con elementos reciclables como carcasas de televisores viejos, trozos de madera y alfombras. 

Lo positivo de la iniciativa es que participan todos los estudiantes de la escuela. Los de Secundaria se dedican a la construcción (desde el reciclado de los materiales hasta el armado de la carcasa), mientras que los chicos de Primaria se encargan de la decoración. 

Son varios los talleres que se involucraron en una propuesta que generó gran entusiasmo en los alumnos, aunque también en los educadores. Están orgullosos. 

Débora Baratteri, una de las docentes que interviene en esta actividad, expresa emocionada: “Es hermoso que ellos puedan mostrar lo bien que trabajan y que todos vean lo solidarios que son. Están felices de hacer un aporte a la comunidad”. 

“Comprenden las consignas, se dividen las tareas y son muy compañeros entre ellos. Siempre están pensando qué falta hacer para terminar todo, tal cual fue planificado”, agrega.

Algunas cuchas fueron realizadas para donar al refugio y otras las pusieron a la venta para comprar algunas herramientas y que la rueda benéfica siga girando. 

“Para nosotros, los que acompañamos, es muy lindo verlos contentos. Esto nos da ganas de comenzar nuevos proyectos y la idea es que tengan las mismas premisas: el cuidado del medioambiente y la solidaridad. No sabemos qué haremos, pero seguro será con elementos reciclados y con la idea de ayudar a otros”, afirma Débora, quien trabaja junto a su compañera Paola Diez (maestra de apoyo laboral e ideóloga del proyecto). 

Una iniciativa solidaria y una escuela revolucionada: los estudiantes y profesores están felices. Los perros de Tres Arroyos, también.