Policiales

Luciana y Ayelén comparten corralón y temores

Vecinas en un barrio inseguro

31|10|19 15:17 hs.

En el barrio Escuela 18 hay vecinas que comparten algo más que un corralón. Luciana Caldera y Ayelén Mosqueira sufrieron sendos hechos de inseguridad y hoy ambas no llegan a fin de mes. Por el lado de Luciana, la solidaridad de no pocos vecinos que se enteraron su dramática experiencia, la ayudaron con mercadería y algo de dinero. 


En tanto Ayelén, sufre por los inconvenientes de poder pagar el alquiler y la posibilidad de sufrir un desalojo. “Nadie se anima a denunciar, pero yo me animé”, le dijo Luciana Caldera a LA VOZ DEL PUEBLO en la puerta de su casa, en la calle Dorrego 1514. 

El pasado lunes, entre las 15 y las 18, sujetos desconocidos violentaron una ventana, entraron a su pieza y se llevó los dólares con los que pensaba arreglar su casa y pagar las cuentas para llegar a fin de mes, ya que con el sueldo de administrado de su marido, asegura que no llega a fin de mes. 

“Tuve la oportunidad de depositar el dinero en el banco, pero me dio miedo por los chorros que tenemos en el gobierno, entonces la dejé en casa. El lunes, cuando salí a hacer unos mandados, al regresar, veo que la persiana de mi pieza está torcida, me dije ‘me robaron’”, comentó con una mezcla de ironía y tristeza. 


Las casas de Ayelén y Luciana en la calle Dorrego al 1500


“Revolvieron toda mi pieza, me sacaron toda la ropa”, informó después de subrayar que, para entrar, violentaron una ventana. "Después de mirar lo que pasó, la policía me dice que fue un chico chico, por eso no descartamos que sean menores”, las personas que se llevaron los dólares y algo más de dinero en efectivo que les había dejado un familiar fallecido de manera reciente. 

Tras observar que en los últimos tiempos el Escuela N°18 se transformó en un barrio complicado, exige atención de las autoridades, “tienen que hacer algo, no podemos estar así” y, al mismo tiempo, recuerda agradecida como pasó la jornada de ayer, la primera después de quedarse sin dinero, “veo la solidaridad de la gente. La chica de la esquina, que hace pizzas para vender, me dejó dos. Después, una docente me ofreció dinero para que yo pueda pagar algo y sacarme un seguro. Otra, me hizo un pedido y me dejó algo de dinero para que hoy (por ayer) pueda comprar el pan”. 

Al mismo tiempo, el temor por lo que pueda pasarle a su hijo es un fantasma que la acecha a diario, “pienso en mi hijo de 15 años que cuando se duerme no escucha nada. En esta oportunidad había salido, pero ¿y si nos pasa con él adentro”, se preguntó con temor.

El otro robo 
Después de hablar con Luciana, nos encontramos en la vereda con Ayelén Mosqueira, la vecina que vive en la casa pegada, en Dorrego 1504. Se saludan y no pasan muchos segundos antes que comiecen a recordar robos recientes en el barrio que se encuentra atravesado por el camino de circunvalación, a unas 15 cuadras del centro. 

Así, Ayelén no tarda en referirse a su episodio con la inseguridad, “hace 15 días me abrieron la ventana del frente, y la el portón y se llevaron dinero”, comentó, antes de indicar que también acomodaron los televisores en un rincón del patio “como para llevárselos”. 

Esta situación, hizo que las prioridades sean reemplazadas por nuevos temores en su familia, “ahora nuestra mayor preocupación es la manera en que vamos a lograr juntar la plata para el alquiler, porque el dueño de la casa ya nos está esperando para cobrar y no quiere esperar. Dice que nos va a desalojar y tenemos miedo”, reconoció. 

Las dos denunciaron, pero ninguna tuvo como respuesta el hallazgo de algún componente robado. Por ahora, siguen en manos de la solidaridad, “lo que venga bienvenido es. Mi marido trabaja, pero con este robo me quedaron cosas pendientes”, finalizó Luciana.