Estela De Martino y Mónica Rodríguez junto a sus colaboradoras Ana, Natacha y Dora

Sociales

Perfumería Beatriz llegó ayer a los 10 años

Un aniversario que marca

03|11|19 10:48 hs.

Diez años de trayectoria no es sólo una fecha de calendario, también es un camino recorrido algo que Estela De Martino y Mónica Rodríguez, dueñas de Perfumería Beatriz, recuerdan y muestran que cuando se emprende algo hay que poner todo. 


Definir a esta perfumería es un poco como tratar de explicar la trayectoria de una empresa clásica de la ciudad, primeramente con el recorrido impuesto por Herminio Merlo y en esta segunda etapa lo realizado por Estela y Mónica. 

Ya fuera del horario comercial ambas contaron a LA VOZ DEL PUEBLO cómo y por qué surgió la idea de comprar la perfumería. “Nosotras trabajábamos juntas en una empresa que vende hierros y maderas en esta ciudad –cuenta Mónica Rodríguez-. Estela estuvo desde el inicio y luego me incorporé yo; pero con el tiempo fuimos hablando de hacer algún emprendimiento juntas fuera de esta actividad”. 

Las charlas sobre esto se fueron dando a través del tiempo y “un domingo –dice Estela De Martino- sale en La Voz del Pueblo que Merlo vendía su perfumería. Yo ya me había desvinculado de la empresa porque estaba jubilada pero Mónica todavía estaba trabajando, entonces le pregunto si seguía interesada en hacer algo juntas. Como su respuesta fue sí lo próximo fue de qué manera, entonces me entrevisté con Merlo y llegamos a un acuerdo”.

Otro camino
Entonces Mónica renunció a su trabajo y se vino durante dos meses a Perfumería Beatriz ya que esto formaba parte del acuerdo comercial entre ambas partes además de servir para vincularse con el nuevo rubro. La parte comercial entre ambas “socias” estaba establecida porque Estela sería quien llevaría adelante la parte contable mientras que la de ventas al público y compra a proveedores estaría a cargo de Mónica. “Ese fue el acuerdo entre las dos”, dice Estela. 

Durante los meses de septiembre y octubre de 2009 Mónica tomó su lugar en Perfumería Beatriz “como una empleada más pero sin sueldo” cuenta. “Desde atender al público, tratar con los proveedores, hacer compras, todo esto lo manejé yo”. 

Además de seguir con las mismas empleadas que Merlo tenía, como una manera de continuidad comercial y por el conocimiento de ellas haciendo el cambio comercial completo. “Las chicas me ayudaron muchísimo, cuenta Mónica Rodríguez. “Después el aprender las fragancias para saber venderlas y cómo están compuestas. El cambio de rubro también me hizo entender cosas que desconocía además de aprender otras…”. 

Difícil realidad 
En tanto desde lo comercial Mónica cuenta que “hoy todo es muy difícil. La gente no entiende que ayer le diste un precio y hoy cambió. Nosotros tenemos diferente tipo de público, desde el que viene cada tanto hasta el que lo hace casi todos los días porque se olvidó el algodón, mañana por un quitaesmalte… Capaz que en la semana viene tres o cuatro veces son clientas de todos los días; pero con esto que comenzó después de las PASO se dio un gran cambio comercial. Todos los días abro la computadora y están modificando los precios. Pero hay algo clave en este negocio: la mujer si no compra la tintura no sale a la calle y a la mujer que le falta el labial que toda la vida usó si le llega a faltar tampoco sale. Entonces hay algo que todavía permite que haya gente en la perfumería”. 

Pero las dos reconocen que no se compra de la manera que antes lo hacía por irse a cifras inalcanzables. También las variaciones en cuanto a la fabricación han hecho que los perfumes antes eran testeados en animales y ahora son fragancias muy artificiales, que todo sea vegetal y que dure menos cuentan ambas. 

Nuevos proyectos 
Después de 10 años de trayectoria en ambas se manifiestan las ganas de realizar nuevos proyectos. “En mi caso yo tengo ganas de cambiar cosas” dice Mónica. Y agrega que le “gustaría traer más cosas, más maquillajes, más marcas pero los espacios no dan. Los lugares que hoy destinamos a oficina y gabinete los destinaríamos a eso porque depósitos tenemos”. 

Pero Estela sostiene que “una de las grandes dificultades que tenemos es que no somos propietarias del local, pagamos un alquiler. Ahí está el problema, si bien hemos hechos algunos cambios pero no podemos hacer mucha inversión por esto; a pesar que en alguna oportunidad se lo quisimos comprar al local a Merlo”.

En muchos aspectos los problemas de espacio hacen que muchos de estos proyectos que ambas tienen todavía no le puedan dar alas. Algo que seguro en algún momento lo podrán realizar. 

Además de ser en la ciudad esta dirección –Hipólito Yrigoyen 62- más que clave desde el punto de vista comercial por ser “él lugar” de la perfumería porque Beatriz es “una marca”. 

En el final ambas se muestran más que agradecidas tanto a sus clientes, proveedores y empleadas que en tanto tiempo han servido para que Perfumería Beatriz siga siendo una marca registrada. 

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Cambio fundamental de vida
A Estela De Martino muchas veces le preguntaron por qué meterse en este rubro “cuando mucho más fácil hubiese sido comprar dos o tres departamentos y administrarlos. Pero esto significaba quedarme en mi casa mirando televisión algo que no me gusta y siempre digo que yo en la mano lo único que sé tener es un lápiz”. 


Estela De Martino y Mónica Rodríguez


En definitiva ambas trasladaron su forma de ser empleadas al de ser dueñas de su propio emprendimiento. Con grandes diferencias “porque acá llevamos una vida más cómoda, en muchos aspectos más tranquila. Disponemos de más tiempo además que si no está una está la otra lo que hace muy llevadero las cosas” cuentan ambas. 

“La ventaja nuestra fue que nosotros nos hicimos cargo de una perfumería que tenía 48 años de trayectoria con una persona que la llevó muy bien. Aparte el dio excelentes referencias nuestras a sus proveedores que luego fueron nuestros vendiéndonos con las mismas condiciones que a él. Muchas de las consultas que hice me llevaron a esto ya que al ver los estados contables mi contadora me dijo ‘mirá yo en Tres Arroyos compraría dos negocios, Perfumería Beatriz o Librería Carabela’. Con esto defino que yo estando sola definía la manera de hacerlo y una forma de estar en permanente actividad aunque no cumpla horarios acá estoy todos los días”, cuenta Estela. 

“Además Mónica es el alma de la perfumería, porque si no fuera la forma en la que ella se dedica yo no podría hacer la vida que hago”, agrega refiriéndose a su socia comercial.