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Argentino bautizó su estadio "César ‘Griyo’ Goizueta"

Griyo Goizueta: un homenaje y reconocimiento para toda la vida

10|11|19 12:57 hs.

La vida de una persona se va construyendo en cada acto y con cada hecho; lo que se va escribiendo a diario es lo que quedará como recuerdo o lo que terminará de darle sentido. Días atrás, el Club Argentino Junior en un gran acto y en un hecho de suma justicia y valor, le puso el nombre de “César ‘Griyo’ Goizueta” a su estadio de básquet. Sin dudas, un merecido premio a una persona que en su vida los términos “solidaridad, trabajo, esfuerzo, dedicación, entrega, comprensión, pujanza, respeto, constancia y sentimientos”, son sinónimos de constante compañía. 


Por suerte, el homenaje fue hecho con Goizueta en vida; es decir, que el hermoso momento lo pudo vivir la familia de Argentino, del básquet y del deporte todo, junto a la figura agasajada. Todo tuvo una trama secreta; los organizadores quisieron que Griyo se enterara de esta distinción en el propio acto, y el cometido se consiguió en medio de una gran emoción y profundos sentimientos. 

“Mi vida está relacionada con el básquet y la culpa de todo esto la tiene Osvaldo Goizueta”, dice el Griyo entre risas pero con un gran orgullo. 

Con algunas horas ya transcurridas tras aquel momento, Goizueta nos abrió las puertas de sus oficinas y nos permitió bucear en sus sentimientos, en su larga historia deportiva y dirigencial. La inquietud que salía rápidamente a la superficie se relacionaba en saber si aún se sentía sorprendido, emocionado. Y no dudó al responder: “Sí, absolutamente; hoy es martes y en estos días que he andado en la calle y en cada lado que he estado, la gente me saludó, me paró, me felicitó, me abrazó, me gritaron… Lo que más me sorprende es el saludo de aquellos a los que no conozco, sé quiénes son, que están en otros deportes, pero que no conozco. El afecto demostrado es como que valoran el laburo de uno; para mí el trabajo es algo natural, tanto en mi oficio o en el club. Es natural como tomar mate con un amigo. Y lógicamente, sorprendido con el evento que hicieron, donde hasta yo colaboré, sin saberlo, para sorprenderme”, reconoció. 

Pero en la semana previa algunas cosas habían pasado como anticipando los hechos pero con otros objetivos. “El miércoles tuvimos una cena donde los chicos propusieron cambiar el piso, yo entendía que había que pintarlo; ahí surgió otra alternativa como es la de sumar un gimnasio en el patio que está atrás, para sumar un espacio para el básquet femenino y para los chiquitos, que es necesario. Después de esto, comenté la idea de ponerle al gimnasio el nombre de Maxi Fjellerup; y la verdad, no le dieron mucha importancia a mi idea...”, porque todo ya estaba decidido. 

La organización incluyó varias invitaciones a amigos residentes en otras ciudades. “Hicieron venir a Alberto Antón, un hombre de toda la vida del básquet, presidente de Bahiense del Norte, amigo personal, para que me llevara a la cancha porque yo este año no estoy yendo. A Alberto le debo muchísimos favores, no sólo para mí y mi club; él vino, me dijo de ir a la cancha y no me pude negar”.

Todo se fue organizando según lo pactado, pero Griyo sin quererlo ni saberlo “generaba problemas”. Su alma inquieta lo metía en lugares donde se organizaba la sorpresa, pero era sacado una y otra vez. Cuando terminó el primer tiempo de Argentino-Monte y el acto nacía, al apagarse las luces quien lo contuvo fue el propio Antón. 



“Cuando vi entrar a la conductora (Virginia Goicoechea), me imaginé que había un acto relacionado con el programa que ella tiene; y me quedé tranquilo”, dijo, pero nada más lejos de la realidad que se venía… “Entonces me puse a contestar unos mensajes a un grupo de contadores, me desentiendo del acto y cuando levanto la cabeza veo en la cancha a Horacio Hid, Nelson Volonté, Luis Serra, Néstor Viejo, Carloncho Alvarez, que fueron lo que arrancaron la cosa en el club. Y ahí me di cuenta que algo relacionado a mí se venía. Realmente sorprendido, y sumamente agradecido a la gente que vino. Estuvieron unos amigos de Jujuy que llegaron exclusivamente para esto; Cacho Berrutti y su esposa vinieron de Mar del Plata con lo que eso significa, me sorprendió lo de Guillermo Rasmussen… no sé, un montón de gente. Seguro a muchos me faltó agradecerles porque perdí el control de la cosa. Hubo mucha gente de San Cayetano, un lugar donde nos tienen tanto aprecio y que parece inexplicable. Estuvo Omar Parrachini, Osvaldo Goizueta, el Rulo Montenegro, Coco Cornejo, gente que fue contraria; Mario Capristo se vino de Tandil. Y muchos más, como por ejemplos clientes del estudio o mío y que nada tienen que ver con el básquet. Aparentemente, lo que uno ha hecho ha macado una pauta”. 

Eso reafirma que “algo bien se debe haber hecho”. “Supongo que sí, que debe estar bastante bien hecho. Pero en esto nadie ha hecho cursos, se trabaja por inercia, por vocación. El otro día, y a modo de ejemplo, Federico Arias contaba ‘hace 25-30 años salíamos con Griyo, íbamos a la zona y él tomaba medidas con los pies de los vestuarios para tráelo acá’; bueno, eso lo sigo haciendo para copiar a gente más capaz que uno y para beneficio del club”. 

Siguiendo con los recuerdos, “Luis Serra acotaba que nosotros cuando jugábamos, los sábados a modo de práctica nos juntábamos los veteranos de 33/34 años, y cuando terminábamos yo agarraba una masa y me ponía a trabajar. Eso es algo natural, como a principio de año con una cucharita de té ir a limpiar las canaletas; ésas son las cosas que uno se acuerda, como tantas otras que se han hecho en 35 años. Hemos laburado mucho, yo y un montón de gente; el único que ha quedado soy yo y quizás por eso se vea reflejado en mí todo este evento, pero hubo mucha gente que también pudo ser agasajada”, admite. 

Es que en los grupos de trabajo hay alguien que va guiando, abriendo el camino, y el que con sus ejemplos o accionar impone la fuerza al resto. “Sí, sí; uno no lo hace ni con autoridad ni voz de mando. Simplemente reuniéndonos, hablando; como el otro día donde decidimos repintar el piso para que no se resbalen y si hacemos el tingladito concretamos otro micro estadio, le metemos 70/80 personas más a Argentino, o 100; y le damos trabajo a 2 o 3 personas más. Uno lo ve desde ese lugar, porque también lo vemos como una forma de dar trabajo y de ayudar a la gente” valoró, pero también se vislumbraba la proyección y crecimiento del club. 



Es difícil desprenderse de los recuerdos y las emociones vividas en el homenaje. “De algunos mensajes recibidos, me tengo que calmar ahora porque sigo desbordándome de emoción. En el video de los saludos, todo fue emotivo; Lisandro Ortuondo en las menores nos hacía renegar de una manera… y hoy te llama desde México. Leandro D’Annunzio te comenta que está en esto porque uno lo introdujo; lo mismo que Fermín Thygesen que desea que siga usando el mismo llavero con muchas llaves porque cuando ellos estaban haciendo algo no correspondiente sentían ese ruido y se portaban bien… El otro día recibí un mensaje de Isaac Avila, a quien registro como un chico de las inferiores, pero sobre el cual mi esposa me recordó lo que se hizo por él cuando tuvo púrpura, se hicieron 1, 2, 3 colectas, ayudamos con plata a los padres. Y hoy el pibe está en Francia y te manda un saludo. Jeremías Larroca que está en La Plata, lo mismo. Todos los mensajes fueron hermosos, pero hablan porque te quieren o porque te perdonaron los errores”. 

Pero el momento más duro o emotivo fue cuando “Pichu Rodríguez dijo que soy su segundo papá”, dice y se vuelve a emocionar hasta alcanzar sus ojos una brillantez que nace desde el alma y atraviesa el corazón. Todas fueron palabras “muy sentidas, ninguna se dijo por decir. Yo lo tomé de esa manera”.

- ¿Y que su esposa e hijos hayan estado descubriendo la placa con su nombre? 
- También recontra emotivo, pero uno por ahí lo siente menos porque sabe que ellos están todo el día al lado de uno, todos los días apoyándome; porque este tipo de cosas se dan porque uno se toma la atribución y atrás viene la rueda con el inexorable apoyo de la familia. A mi señora la conozco desde enero de 1973; y por ella es que yo vuelvo a jugar al básquet a Tres Arroyos, cuando nos pusimos de novio. Yo estudiaba en Bahía y mi padre, que ya estaba en Club de Pelota, me propuso pagarme el pasaje para venir a jugar. Ahí se impuso una moda porque terminamos siendo muchos los jugadores que hacían lo mismo. En el 78, salvo Ongarini y Fhurer, el resto de la selección estábamos en Bahía. Y después, cuando estuve en San Cayetano, con Orlando Pérez, también fue una cuestión familiar porque nos movíamos con esa prioridad. Con decirte que el otro día me preguntaban cómo no había ido con la Peppi (su esposa, Silvia Noemí Forte). Ese apoyo está muy valorado pero uno sabe que siempre está y quizás por eso no lo hace público. 

Este reconocimiento, en definitiva, y entre el matrimonio, tácitamente es compartido. “Es medio así, sin dudas”. 

Las responsabilidades tras esto van a seguir siendo las mismas. “Es como un trampolín; la realidad es que uno lo único que pide todas las noches antes de dormirse, es salud para todo el mundo y energía para uno; yo a esa energía la vuelco en el trabajo, en las relaciones de amistad y en el club; con esa energía vamos a poder seguir aportando para el crecimiento del club”. 

La relación con las otras entidades es vital, y una puja puede terminar siendo un impulso. “Hoy estuve con Pichi Pícaro y Cacho Parodi, gente de Huracán, que me saludaron y felicitaron por esto. Y yo les dije que esto es mérito mío, pero es también mérito de la contra, porque uno se inspira en la contra para crecer. Es un ida y vuelta en ese aspecto”. 

Siempre se dijo que para que una persona pueda sentirse completa debe tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro; en este caso hay que agregarle a ese listado, facilitarle el deporte a los chicos. “Entiendo que el deporte trasciende en la vida de las personas; muchos a los que les agradecí me dijeron, ‘cómo no vamos a venir, si vos nos educaste, nos llevaste cuando estábamos enfermos’, a otros los llevé a la iglesia cuando se casaron. Me parece bárbaro que la gente se vuelque a un club como deporte o como institución. Hoy está todo muy difícil y quizás por eso llame la atención que une siga después de 35 años; hay otros casos, pero somos los menos…”. 

- ¿Dentro de lo vivido en los últimos días, hubo alguna imagen o momento que te sorprendió o entró en usted de manera distinta? 
- Me pegó mucho la venida de la gente de afuera; el recuerdo fuerte cuando pasaron las imágenes fue ver cuando se hacían los juegos de las estrellas, yo de jugador junto a mi hijo y en otra donde estoy en brazos con mi ahijado que es jujeño y fue adoptado por un matrimonio de acá. Esta historia nació a través del básquet, entonces uno no dimensiona hasta dónde puede llegar el deporte. 

- En el discurso dijiste que ibas a estar agradecido de por vida… 
- Sí, agradecido de por vida a todo el mundo, y tratando de devolverle a todos. Con esto vi cosas sorprendentes que me hicieron reflexionar de “mirá por qué lado se manifestó el aprecio”. Y seguir dando una mano a todos porque no hay que ser egoísta, la cosa pasa por dar lo que uno tiene, a todos, hasta al enemigo. Le agradezco a todo el mundo y especialmente al resto de los clubes, porque uno desde las ganas de superarse y ganar ha logrado que alguien siga su ejemplo; es parte del desarrollo y del crecimiento, sin egoísmos. 



La herencia 
- ¿En este César Goizueta dirigente, cuánto habrá tenido que ver su padre Matías? 
- No tengo idea; me parece que viene por vocación. Entiendo que es media genética la cosa. Mi papá después de ser dirigente en Villa, pasó a Club de Pelota a jugar bochas, fue vicepresidente ahí; después presidente de la Asociación local de Bochas, presidente de la Federación Argentina de Bochas, creador de la Cooperativa de Transportadores Libres, presidente de la Cámara Económica. Hay una vocación de servicio natural.  

- ¿Lo veía como un ejemplo a seguir? 
- Sin quererlo imitar todo fue saliendo solo. Yo arranqué a jugar en Independiente y con 16 años colaboraba en todo lo que podía. En Club de Pelota lo mismo. En San Cayetano también hacía lo que estaba al alcance. En Costa Sud igual, pintamos el piso, después me quedé a cargo de la Liga Nacional cuando ascendió y compartía tiempos con Argentino. Siempre le puse garra a todo, incluyendo la labor privada. 

Por qué Argentino Junior 
- La gran incógnita para los más jóvenes sería por qué eligió Argentino Junior… 
- A fines del ‘85 me encontré con Sergio Garcimuño que volvía a la ciudad, y me propuso que lo acompañara porque él con Villafañes estaba dando básquet acá, a modo de colaboración social. Me decidí, en los primeros 3 meses del ’86 me la pasé buscando jugadores, convencí a los antes mencionados, incluyendo a Aramburu de San Cayetano y Fernando Menna que era el más jovencito. Raúl Bianco arrancó dirigiendo…  

- ¿Y cómo fue ese crecimiento? 
- Uno arrancó esto tratando que durara para siempre. Nos dio mucho trabajo; mantuvimos la actividad pero el primer año no pudimos crecer. Jugábamos de visitante porque no teníamos reloj hasta que compramos uno luego de un torneo de verano que organizamos. Fuimos completando todas las categorías; yo jugué hasta el ’93 donde llegó la camada de Schenk, Pellegrini, Pichu Rodríguez, Gómez, Funes, Triviño, Quantín. Dirigí un tiempo y trabajábamos en incorporar la calefacción, en la cancha de fútbol se colocó el alambrado, se hizo el salón junto a la dirigencia de esa disciplina. Volvimos a focalizarnos en nuestro gimnasio y en 2001 logramos colocar el piso flotante. 

- A eso se le comenzó a sumar una mayor presencia en la competencia. 
- Con ese piso empezamos a crecer, fue un boom. Participamos en la Liga Junior, tuvimos buenos equipos; mantuvimos nuestra línea y cuando llegó Leandro Fjellerup nos dio la posibilidad de ganar una cierta cantidad de títulos. Participamos en el Provincial, jugamos una final Provincial y ésa fue la vara más alta que colocamos. Y me parece que por mucho tiempo no la vamos a poder repetir por el cambio en el deporte y por la cuestión económica. 

- En aquel momento, tras perder la final, Argentino recibió la invitación para jugar el Federal. ¿Por qué no la aceptaron? 
- La Confederación nos mandó los requerimientos en abril de 2012; hicimos un presupuesto y no estaba a nuestro alcance. Además, si lo hacíamos era para cumplir un deseo dirigencial porque la mayoría de los chicos de acá, por cuestiones personales y laborales, no lo iban a poder jugar. Al principio no lo entendieron, después sí; ese año Bahiense también fue invitado, en la fecha 1 jugaba en Mendoza, en la 2 en Plaza Huincul y en la tercera en Plotier; recién en la 4 lo hacía de local; simplemente imposible desde lo deportivo y desde lo económico porque no nos terminaba de convencer en hacerlo con chicos de afuera. 

- En cuestión de cuerpos técnicos, el Bicho mantiene largos procesos. 
- El ejemplo más claro que tenemos es el de Federico Arias, que está desde 1992; pero Cristian Thygesen estuvo más de 15 años, Guglielmetti lo mismo. Colamarino (Gabriel) vino desde Bahía Blanca con unos pergaminos tremendos, fue en 2011; yo pensé que era por 1 año y ya lleva 9 temporadas. Hemos mantenido el trabajo de ellos, le hemos dado la posibilidad a otros chicos que hoy están en otros clubes, a Frapiccini que está con las formativas nuestras al igual que el hijo de Cristian. Lo importante de esto es que le hemos dado cabida o marcado algo a gente buena.