María Victoria Salinas y María Eugenia Tumini

La Ciudad

Salud

Una de las pandemias del siglo XXI: la diabetes

10|11|19 19:27 hs.

En el 2015 se estimó que 415 millones de personas padecían diabetes y según las proyecciones, para el 2040 la cifra será de 642 millones. 


Más del 80 por ciento de los pacientes viven en países de ingresos de bajos a medios, pero la tendencia mundial es el aumento de la prevalencia de la diabetes en todos los países desde 1980. 

Otros 318 millones de personas tienen un estado de alteración de la regulación de la glucosa, pero la modificación de los hábitos de vida, la farmacoterapia o ambas pueden revertir o retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. 

Adelantando el Día Mundial de la Diabetes, (el 14 de noviembre es un día de conciencia acerca de la enfermedad) la doctora María Victoria Salinas (MP 2524), especialista en clínica médica (UBA), con posgrado en diabetes, obesidad y SDR metabólico (UCA); y la licenciada en nutrición (UBA), María Eugenia Tumini (MP 359), diplomada en obesidad y SDR metabólico, resaltan la importancia del diagnóstico precoz de la enfermedad y sus complicaciones para poder evitarlas, considerando como políticas a largo plazo de bajo costo y alto impacto la educación, difundiendo información como herramienta para el empoderamiento del paciente.

¿Qué es?
La diabetes es una enfermedad metabólica crónica y progresiva que se caracteriza por elevar los valores de glucosa en sangre. 

Se puede clasificar en las siguientes categorías:

-Diabetes mellitus. Tipo 1: Debido a la destrucción autoinmune de las células B, que eventualmente conduce a una deficiencia absoluta de insulina. No es prevenible. Su prevalencia en relación a la DBT tipo 2 es baja. 

-Diabetes mellitus. Tipo 2: Debido a la pérdida progresiva de la secreción de insulina de las células B asociado a resistencia a la insulina. Esta última merece atención especial debido a que es la forma más frecuente (entre 80 y 90 por ciento de los casos) y suele manifestarse en la edad adulta. 

Si bien la predisposición genética es determinante, los factores ambientales como el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios son desencadenantes. Está asociada al sobrepeso y la obesidad. 

-Diabetes mellitus gestacional. Diagnosticada en el segundo o tercer trimestre del embarazo, que no fue claramente evidente antes de la gestación. 

-Otros tipos específicos de DBT. 

Entre el 80 y 90 por ciento de los casos de diabetes son de tipo 2. Suele manifestarse en la edad adulta


¿Cómo se diagnostica? 
Glucosa plasmática en sangre. Esta prueba generalmente se realiza a primera hora de la mañana, antes del desayuno. 

Ayunar significa no comer ni beber nada (excepto agua, por lo menos ocho horas antes del examen). 

Se diagnóstica cuando la glucosa plasmática en sangre es mayor a 126 MG/DL. 

Prueba de tolerancia a la glucosa. Mide el nivel de glucosa en la sangre antes de beber una bebida especial y dos horas después de tomarla. Se diagnostica cuando la glucosa en sangre a las dos horas es mayor a 200 MG/DL. 

Prueba de glucosa al azar. Se realiza con una extracción de sangre en cualquier momento del día. Se diagnostica cuando la diabetes en sangre es mayor a 200 MG/DL. 

HB1AC es el promedio de glucosa en la sangre durante los últimos tres meses. No es necesario ayunar ni beber nada. Se diagnostica cuando la HB1AC es mayor a 6,5%. 

¿Cuáles son los síntomas? 
A veces es asintomática. Se diagnóstica en una examen de rutina de sangre. En otras ocasiones se presenta con aumento de la sed, del hambre, de la cantidad de orina y pérdida de peso. 

El tratamiento debe ser individualizado: 1) alimentación saludable; 2) actividad física; 3) medicación; 4) educación. 

Abordaje nutricional 
Un correcto plan de alimentación no sólo es la base terapéutica de cualquier forma clínica de la diabetes, sino que también apunta a la prevención de las complicaciones de la enfermedad y tiene especial importancia en la diabetes tipo 2, donde la mayoría de los pacientes tienen sobrepeso u obesidad. 

Hoy está demostrado que una persona con diabetes debiera consumir una alimentación saludable, equilibrada y completa, haciendo hincapié en individualizar el plan de cada paciente de acuerdo a su edad, sexo, actividad, nivel socioeconómico y costumbres familiares, aumentando el consumo de alimentos con fibra y disminuyendo los de alto contenido en grasas. 

Es nuestra responsabilidad enseñar la mejor manera de manejar los alimentos que contienen hidratos de carbono y aprender a utilizarlos en la alimentación cotidiana. Esto supone aprender a comer de todo, pero con ciertas pautas para que, en combinación con la medicación y el ejercicio, una persona con diabetes pueda vivir con valores de azúcar en sangre lo más cercanos a la normalidad. Esta es la única forma científicamente demostrada de evitar las temidas complicaciones en el largo plazo. 

Contar con un plan correcto de alimentación contribuye en la prevención de las complicaciones de la enfermedad


Tratamiento 
Como en toda enfermedad crónica, las medidas no farmacológicas son muy importantes para un correcto tratamiento. 

Con educación diabetológica se lograrán paulatinos cambios de hábitos en lo que se refiere a alimentación, actividad física regular y otros hábitos saludables que forman parte del estilo de vida. Todo apunta al control de las cifras glucémicas, teniendo en cuenta que además es indispensable el abordaje de las comorbilidades que pueden llegar a acompañar (enfermedades asociadas). Se plantea entonces promover un patrón saludable de comida, siguiendo como objetivos:  

-Conseguir controles individualizados y aceptables de glucemia, presión arterial y lípidos en sangre. 

-Alcanzar y mantener los objetivos referidos al peso corporal. 

-Retrasar o prevenir las complicaciones asociadas a la diabetes. Por otra parte, es fundamental tomarse el tiempo necesario para que el paciente adquiera confianza en el tratamiento y en el autocuidado, ya que al inicio pueden encontrarse abrumados y angustiados ante el diagnóstico de una enfermedad crónica que requerirá cuidados especiales. 

Detallaremos a continuación los puntos cruciales en el tratamiento. 

1)Alimentación: ¿Qué debe comer una persona con diabetes? La clave está en cómo y en qué proporciones elegir mejor los alimentos. Por lo tanto, se indica un plan de alimentación saludable, con recomendaciones especiales.

Ajustar calorías. Con el fin de lograr y/o mantener el mejor peso posible, evitando la impresión negativa habitual de la excesiva rigidez de la dieta, para favorecer la adherencia al tratamiento. 

Fraccionamiento. Realizar un mínimo de cuatro comidas diarias, agregando pequeñas comidas intermedias si fuese necesario. Distribuirlas a lo largo del día y comer con cierta regularidad. Esto evitará picos de glucemia no deseados, a la vez que favorecerá el cumplimiento de un plan para corregir el sobrepeso. 

Disminuir los hidratos de carbono de rápida absorción. Jugos de fruta, bebidas azucaradas, entre otros. 

Aumentar el consumo de fibra. Vegetales crudos y cocidos, legumbres, frutas con cáscara. Esta medida tiene el fin de aumentar la saciedad, enlentecer la absorción de los hidratos de carbono (menor pico glucémico). 

¿Qué pasa con los hidratos de carbono? Lo que importa en diabetes es la capacidad que tiene una comida de producir un pico de glucosa en sangre demasiado alto. Y esto tiene que ver con la velocidad de digestión y absorción de los azúcares y almidones en el aparato digestivo. 

Los alimentos que tienen hidratos de carbono producen diferentes respuestas en cuanto a la glucemia. Los de consumo habitual: pan, galletitas, pastas, arroz, fideos, cereales en general, producen glucemias altas, ya que son alimentos refinados, prácticamente sin fibra, de muy fácil digestión. En cambio, los cereales como avena, todas las legumbres, las frutas secas y las semillas, tienen la fibra “incorporada”, con mínima respuesta glucémica. Por lo tanto, en la alimentación de una persona con diabetes es beneficioso: 



a) Combinación de alimentos variados en el mismo menú. Algunos ejemplos son: -ensalada cruda o mix de verduras previo a la porción de pastas o a la porción de pizza. -recetas que incluyan, además del arroz o las papas, vegetales y legumbres o pequeñas cantidades de carne (salpicones o guisos). sandwiches con menor cantidad de pan y agregados de proteínas (carnes) y fibra vegetal (tomate, lechuga, cebolla, etc.). 

b) Elegir variantes de menor índice glucémico: - cereales para el desayuno en base a avena, salvado de trigo; arroz parboil o integral; panes multicereal y con semillas. 

c) Utilizar métodos de cocción que dificulten la digestibilidad del alimento (papa hervida y enfriada, pastas “al dente”). En realidad, la propuesta consiste en darle “un poco más de trabajo” a nuestro aparato digestivo. De esta manera, no sólo la absorción es más lenta y las glucemias suben menos, sino que se da tiempo a que lleguen del cerebro las señales de saciedad, tan importantes en el control del estado de sobrepeso. 

2) Actividad física. Se debería lograr estimular al paciente a realizar actividad física regular, debido a que promueve la salud cardiovascular y colabora en alcanzar los objetivos del tratamiento.

3) Otros componentes del estilo de vida 

Hábito de fumar. La misma recomendación que para cualquier persona, con el agravante de que la diabetes potencia el daño del cigarrillo. 

Consumo de sal: se debe consumir moderadamente. Sólo se restringe cuando existen otras enfermedades como hipertensión, insuficiencia cardíaca o renal.

Consumo de alcohol: igual recomendación que para todo individuo sano: “moderación”. Teniendo en cuenta dos hechos: aporta casi tantas calorías como las grasas y un exceso puede producir efectos indeseados en la glucemia. 

Conclusiones 
La diabetes tipo 2 constituye uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, relacionado con el desarrollo de complicaciones graves como ACV o Ictus, cardiopatía isquémica, muerte súbita. 

La enfermedad arterial de miembros inferiores es una condición caracterizada por la oclusión ateroesclerótica de las arterias periféricas, y constituye un factor de riesgo mayor para la amputación no traumática de las extremidades y adicionalmente es parte de enfermedad cario y cerebrovascular. 

La diabetes mal controlada puede afectar a otros órganos como retina, riñón, provocando ceguera e insuficiencia renal.

La detección temprana de la diabetes tipo 2 permite mejorar la glucemia y reducir sus complicaciones.

El tratamiento óptimo consiste en cambios en los hábitos de vida, como descenso de peso, aumento de la actividad física, alimentación saludable, abandono del tabaquismo, moderación del consumo de alcohol y tratamiento hipoglucemiante. 

Estas intervenciones deben ser apoyadas por programas educativos y de control, y tratamiento realizado por el propio paciente y según necesidad, con asistencia psicológica. 

Prevenir la diabetes tipo 2 es posible y se debe intentar con programas de prevención nacional. 

La diabetes es una enfermedad que afecta a todos los órganos del cuerpo y por lo tanto, requiere de un enfoque interdisciplinario e integral, con la participación de profesionales de todas las especialidades, entre otros cardiólogos, nefrólogos, oftalmólogos, neurólogos y odontólogos. 

Una vez que se diagnostica la diabetes, el tratamiento se debe centrar en las necesidades y circunstancias del paciente. Debe ser intensivo en aquellos que tengan más probabilidades de beneficiarse. 

No es el hecho de padecer diabetes lo que ha propiciado la muerte, ceguera o amputaciones. Son las complicaciones de un mal cuidado de la enfermedad lo que puede traer sus consecuencias.