El pueblo chileno no confía en su presidente y tampoco le teme. Está decidido a lograr un cambio

Opinión

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

Latinoamérica: la realidad chilena mostró que el neoliberalismo cruje

10|11|19 19:59 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Un decisivo golpe ha recibido el neoliberalismo en Latinoamérica, especialmente en el Mercosur. El muy publicitado ejemplo de “admiración” hacia Chile, pretendido ejemplo de gobierno al que se debía imitar, utilizando la figura del actual presidente trasandino, Sebastián Piñera, como el “virtuoso” ejecutor del milagro neoliberal se derrumbó como un castillo de naipes, al desnudarse la cruel realidad del pueblo chileno, harto de la inequidad de las políticas oficiales neoliberales de Piñera, que privaban al vecino país de los resultados de una vida digna a una gran mayoría de chilenos. 

El modelo implementado con desmesurada privatización de las actividades en manos privadas y el mercado: educación, salud, jubilaciones, minoridad, sumados a salarios insuficientes, provocaron la reacción. 

Asimismo ajustes en las tarifas de los servicios públicos en beneficio de las empresas prestatarias, aumentó la reacción airada e irreversible del pueblo chileno en su conjunto, con decidida participación de la juventud. 

La respuesta oficial fue políticamente inadecuada con la nefasta utilización de las fuerzas de seguridad en operativos en todo el país. 

El resultado fue determinante en el rechazo a esta intervención violenta con resultado lamentable de 23 muertos y centenares de heridos, que derrumbaron la imagen del gobierno a límites insospechados de rechazo local e internacional. 

Recién entonces pareció que Piñera “se dio cuenta” que en Chile existía inequidad y algo “andaba mal”, expresando difusas disculpas y prometiendo medidas que el pueblo sabe que no se hubieran decidido sin la reacción popular. El pueblo chileno no confía en su presidente y tampoco le teme. 

Está decidido a lograr un cambio con Piñera o sin él. El mandatario parece transitar un probable final anunciado de su ocaso político, por la gravedad de los hechos y su responsabilidad en los mismos. 

Chile fracasado farol político 
De “faro político” de Bolsonaro, Macri y otros, Chile fracasó como exponente exitoso del neoliberalismo Sudamericano. Poco sustentable la intervención extranjera en el conflicto. Un millón de chilenos, de todos los sectores, reclamando un cambio en el país, nació desde adentro. 

El gobierno de Chile se encuentra sospechado de ser aliado y partícipe de la clase social, que sumando el 2% de los habitantes, posee el 50% del poder económico. 

Bolsonaro va camino político a incorporarse al dúo Macri-Piñera, para constituir la trilogía del apocalipsis neoliberal de América del Sur


OEA geopolítica 
Otro tema es la “errática” imparcialidad de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su presidente, Almagro, siempre encuentra argumentos coincidentes con las directivas de Estados Unidos para su “patio trasero”. El error no es norteamericano, que adecúa sus planes a la estrategia de sus objetivos. 

Uno de ellos –el Grupo Lima- impulsado por la OEA, Bolsonaro, Macri, Piñera, Paraguay y satélites centroamericanos. Objetivo: destituir a Maduro. 

El plan “no madura”, tampoco ayuda Guaidó fotografiándose con jefes narcos. Al presidente Trump le “fallaron” por incapacidad política y estrategias personales y de grupo fracasadas: Bolsonaro, Macri y Piñera. 

El norteamericano no es de los que juegan con “perdedores”, primer mandamiento político, menos en estos momentos de su situación política interna, complicada, cuando intenta su reelección. 

Reacciona rápido y saluda con simpatía y promesas de ayuda económica y de intervención a favor del FMI al electo presidente Alberto Fernández: “cualquier cosa llámeme”-. 

Esto no es casualidad o cortesía cosas, que Trump no practica, acepta y reconoce el triunfo peronista. Sabe que Argentina “necesita” de Estados Unidos y la ayuda prometida por el mandatario norteamericano. 

Estados Unidos no quiere y va a tratar de evitar que Argentina se alinee en sociedades políticas de enfrentamiento, conoce que el presidente electo va “primar” su país, sustentando la posición de centro del peronismo.

Nadie ignora, los norteamericanos tampoco, que “peronismo” e izquierda son “agua y aceite”, cosa no menor para el análisis del “norte”. Brasil y Chile están complicados en su presente y futuro. Brasil: “Lula”. Chile: rechazo a los “Piñera”. 

En cambio, Argentina con el peronismo, cuatro años por delante, no sólo dispuesta a negociar, sino también “obligada” a ello. Se agrega un poder político, cómodo, en el Congreso, municipalidades importantes, con mayoría de poder en la geografía federal, con sus gobernadores. 

Simple y sencillamente –geopolítica- donde las prioridades no son los “amigos” o “las simpatías”, solamente los intereses adecuados a los tiempos y sus circunstancias.

Si volvemos a la historia –Alberto y Cristina- deben recordar que el primer presidente que felicitó a Néstor Kirchner cuando ganó fue George Bush (hijo) y también le facilitó el acceso al FMI. 

Como anécdota social, en aquella oportunidad también, Bush calificó a Cristina como “la senadora más bonita del mundo”. Las personas pueden cambiar, las relacionas variar, pero los hechos son la realidad grabada en el tiempo. 

Una reflexión de actualidad, si la sintonía Trump-Fernández no se deteriora, cosa no fácil de vaticinar, privilegiando la política, sobre todo el argentino, el país que preside podría lograr solución a su deuda con el FMI con velocidad. 

En el juego de la situación a manejar, si Trump lo decide, 60.000 millones de dólares serian algo así como una “propina” no barata, en el manejo financiero norteamericano, tratándose de una operación de Estado con el FMI incluido. 

Un argumento decisivo sería pagar lo adeudado, sin quita, con tiempo generoso acordado, esto último crucial, para el futuro gobierno de argentina. 

Venezuela 
La continuidad de Maduro también debe analizarse dentro de la óptica geopolítica. Estados Unidos y aliados, versus China y Rusia. Los rusos tienen una base “misteriosa” en una isla venezolana, dato a considerar. 

China importantes inversiones a defender. Xi Jinping habla poco, generalmente sonríe, su risa es más fría que una noche de invierno en la Antártida, tiene en sus arcas gran parte de la deuda estadounidense. Putin, aliado de Trump en su triunfo electoral.

“Amigo” peligroso. Norteamericano, chino, ruso, juegan el ajedrez político internacional en un tablero, que sólo ellos conocen y utilizan. 

Bolsonaro 
Mi imaginación es generalmente amplia, pero no alcanza para explicar, como en Brasil, país más importante de América del Sur, con merecida influencia mundial por su tamaño, sus recursos, su densidad poblacional, su estratégica situación geográfica y productiva y su nivel de cultura general, tiene el presidente que tiene, un jefe de Estado llamado Jair Bolsonaro, con limitadas condiciones de preparación intelectual y técnica para ejercer la función (opinión personal). 

Misógino, homofóbico, defensor de la dictadura, vividor de la política (20 años ejerciendo cargos). Severas acusaciones sobre participación personal y familiar en actos de corrupción, violencia de género y últimamente sospechado de estar involucrado en el asesinato de una concejala opositora, esto último publicado por la cadena “O Globo” de Brasil. 

Cosa no menor. Tomó partido público (insólito) a favor de Macri contra el peronismo. Y así le fue. “Voy a presentar moción de expulsión del Mercosur para Argentina si gana Fernández” (mamarracho político cercano a la estupidez). “No voy a saludar a Fernández por haber ganado” (otro mamarracho, que “infartó” a la cancillería de su país). 

El peronismo le contestó desde Buenos Aires festejando el triunfo electoral. Miles de argentinos proclamaron su cariño y respeto al grito de “Lula libre”.

Bolsonaro va camino político a incorporarse al dúo Macri-Piñera, para constituir la trilogía del apocalipsis neoliberal de América del Sur. 

Muy pobre la actitud del gobierno argentino para condenar las expresiones de su “socio” Bolsonaro contra el presidente electo. 

El canciller Faurie con una carta “personal” al embajador brasileño con “buenos modales”. En mi concepto personal el peor canciller que he conocido, en la defensa de la soberanía nacional. Fue despedido por el personal de la cancillería argentina, todos de pie, cantando “la marcha peronista”. 

Hora de los pueblos
Parece estar llegando la hora de los pueblos, lenta pero firme. Se materializa el cansancio con los representantes de la macroeconomía que precisamente expone la falta de equilibrio y la mentira encubierta al servicio de la explotación, con beneficios para pocos en detrimento de las mayorías. 

Un país puede crecer económicamente, asegurando las ganancias a empresas multinacionales y privilegios a minorías autóctonas, “inclusive” con baja inflación, con lo cual no garantiza bienestar social a la población. 

Chile desnudó la cruel “realidad” con sus recalamos. Los dirigentes deberán tomar conocimiento de lo que está pasando, de lo contrario la realidad los derrotará. Hay tiempo, no sobra, para lograr transiciones que se necesitan, democráticamente, escuchando y respondiendo con ideas y acciones que produzcan hechos. 

En sólo 72 horas, Chile cambió el rumbo de un país injusto, disfrazado de moderno y progresista y le “encajó” una bisagra de realidad, única verdad, no sólo a los chilenos, sino también al resto de las comunidades del continente sudamericano. 

Hizo crujir el neoliberalismo exponiendo sus mentirosas recetas del derrame. El derrame del neoliberalismo siempre desemboca en las arcas del privilegio. También analizar las teorías “conspirativas” del “comunismo” para defender privilegios. 

El comunismo está prácticamente desaparecido de las políticas hegemónicas del mundo por razones de nuevos actores y nuevas estrategias operativas, ejemplo: dos de los países más importantes del mundo, China y Rusia, se confiesan comunistas, pero realmente han constituido sociedades políticas, con clara orientación, gestión y acción capitalistas, sobre las que asientan su demostrado poderío.  


Esteban Ernesto Marranghello