Popi Guido

Opinión

Por Jorge López de Ipiña

Gracias Popi

17|11|19 17:50 hs.

Por haberme permitido compartir contigo una hermosa parte de mi vida periodística, donde abriste tus amplias forjas de conocimientos y las desplegaste sobre la mesa de trabajo para que las tomara y me nutriera de ellas. 

Pero especialmente por la relación humana que me dispensaste; y no sólo a mí, sino a los integrantes de la redacción de este Diario, con charlas que podían transitar por cualquier sendero, ya sea el deportivo, político, personal, laboral; en sí, cualquiera, porque vos tenías la capacidad y conocimientos, más una encomiable amabilidad para escuchar y hacer sentir cómodo a tu interlocutor. 

Si tengo que definirte con una palabra Popi Guido, creo que “Apasionado” estaría bastante bien. Fueron muchos años compartidos desde aquel marzo de 1993, cuando ingresé con todos los sustos a cuestas y me hiciste sentir cómodo frente a un teclado. 

El paso del tiempo me permitió transitar infinidades de caminos y de disciplinas deportivas contigo. Creo que la más fuerte y poderosa fue Las 24 Horas de la Corvina Negra. Ya sea desde las previas que duraban un mes, pasando por la cobertura y el post certamen; hasta llegar a aquella, en mi modesto entender, increíble recopilación cuando se celebró la 50ª edición. Infinidades de historias, y un abanico amplio de tus conocimientos me permitieron transformarme en un “experto” del concurso, de la pesca y de tu amado Océano Atlántico que baña nuestras costas. 

Cuando en la sección Deportes necesitábamos una opinión experimentada, con mi compañero Juan Alba no temíamos: recurríamos a Popi para que “nos salvara” con su magia eterna. Por ello fuiste pieza importante en las ediciones especiales que se hicieron por El Mileño, el Centenario de La Voz del Pueblo, por nombrar un par de ejemplos. 

Pero el automovilismo era una especialidad que te movilizaba Popi; especialmente el TC, donde tuve la fortuna de compartir viajes y coberturas contigo, pero también la F-1, las zonales, y así todo lo que anduviera rápido sobre ruedas. 

El golf te cautivaba; algunos grandes tiros en los links habrás dado, y si bien “los transformabas en un poquito más importantes”, sabías bien de que se trataba. 

Pero el rugby, donde fuiste partícipe en la época de su asentamiento en la ciudad, siempre te generó un sentimiento especial. Aunque si me refiero al fútbol, apelabas a tus conocimientos y gustos y nos dejabas perplejos; con el básquet algo similar. Y así con todas las disciplinas. Y en cuanto a tus sentimientos, Colegiales y Costa Sud se robaban tu corazón… 

Nunca me lo dijiste pero siempre creí que la radio era tu vínculo ideal para llegar a la gente y ser parte de ella; pero el periodismo escrito fue tu gran pasión y vocación. Con tu pluma ilustrabas cualquier cosa, y siempre aparecía algo bello, aunque fuese una crítica, pero éstas eran las menos porque tratabas de ver todo con cristal positivo. 

A los más jóvenes siempre nos cobijaste con tu confianza; “vos podés hacerlo mejor que nadie” solías decir cuando algo complicado debíamos enfrentar. Mil veces nos alagaste para que nos sintiéramos cómodos y nos creyéramos importantes. Como cuando nos repetías que “el periodista deportivo puede escribir sobre cualquier tema”. 

O como cuando iba a cada reunión de la Liga de Fútbol y me recibías con ese “Jorgito, escribí todo que yo mañana hago el acta con lo que vos publicás, porque mejor que vos nadie lo hace”. Siempre lo tomé con una caricia, como un abrazo de confianza, el mismo que me diste el primer día que pisé la redacción. 

Por todo esto sólo puedo decirte “Gracias Popi”; sé que es muy poco, pero lo que siento en mi corazón me lo guardo para expresarlo en cada nota que escriba, algo que vos hacías con naturalidad, respeto y total pasión. La misma con la cual, sólo terrenalmente, viviste 82 años, porque en nuestro sentir y pensar, tu presencia será eterna…   

Jorge López de Ipiña