Opinión

Bolivia y Chile, realidad por Justicia

Bolsonaro y Macri, atrapados sin salida

24|11|19 13:27 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello 


Cada persona es artífice de su destino, al menos, en gran parte de su vida. A las comunidades y las sociedades les pasa lo mismo, en diferente dimensión. 

La personal es más manejable, por la carencia de factores asociadas, que influyan en mayor medida en el comportamiento. 

Cuando la situación, por múltiples causas, es comunitaria, involucra factores exógenos y endógenos, que pueden provocar situaciones de difícil control. Cuando los seres humanos se hastían de soportar situaciones límite, a la dignidad de sus vidas, es difícil prever las consecuencias de sus actos.

La ira y el enojo, aunque justificados, pueden arrastrar situaciones de imprevisibles resultados negativos, desde el punto de vista humano, pero justificado desde la óptica política. 

En muchos acontecimientos, quienes causaron con sus decisiones políticas y su gestión de gobierno una mala praxis de someter los países y sus gobernados a situaciones límites en su existencia material, suelen cínicamente convertirse en “sorprendidos”, pese a “conocer” la impunidad de sus comportamientos de privilegios y sus nefastos resultados, sobre la gran mayoría de la población, que un día dice “basta” y cambia el rumbo de la historia, sin vuelta atrás.

Otros 
Están los “otros”, que fueron desplazados del poder por la decisión de los pueblos, hartos de sufrir la prepotente inequidad, e intentan volver a someter la población por la fuerza, engendrada en la violencia y el amedrentamiento militar, que tiene una triste historia en los pueblos latinoamericanos. 

Poder militar 
Ejemplos claros y contundentes. El poder militar a “regresado” provocando muertes, zozobras, atropellos, violaciones, angustias, con la impunidad de decisiones y hechos contrarios a los que su deber les impone constitucionalmente de defender la sociedad en sus fronteras territoriales y garantizar la paz interna. 

Los militares en Chile y Bolivia han mostrado, otra vez, su falta de respeto a la vida de los seres humanos, también, a la integridad de las mujeres y el reconocimiento a sus semejantes a los que “juraron” servir. 

Pero “existe” algo que la necedad de su soberbia de poder no intuyó, el mundo ha cambiado.

Más allá del neoliberalismo insensible, existe un mundo que no quiere ser cómplice de la barbarie, principalmente la juventud, que en todo el planeta comienza a tomar conciencia que debe defender su futuro, jugando fuerte e influyendo en el presente. 

Las reacciones en todo el mundo están superando, como era de esperar, la barbarie en Chile y la vergüenza moral y material en Bolivia, provocadas por el pseudo gobierno, instalado por un golpe de Estado al viejo estilo colonialista. 

No existe más lugar en la sensibilidad de los seres humanos, de cualquier comunidad para estas experiencias vergonzantes de sometimiento humano, mediante la fuerza y la violencia. 

Al margen de Trump, felicitando a los militares bolivianos como si fueran “sus propias tropas en Afganistán”. Esta actitud sólo representa “un gesto” más de su poder político, para sustentar su perfil interno electoral complicado. 

Bolivia no figura con urgencia en la geopolítica de Estados Unidos y mucho menos en el interés de sus habitantes. 

Atrapados sin salida 
Resulta un poco insólito como Trump, probablemente sin desearlo, introdujo a Bolsonaro y a Macri en una situación de “atrapados” sin salida. En su debilidad política, ambos con falta de análisis en sus reacciones, interpretaron como una “directiva de Donald” la “errónea” responsabilidad de “defender” en Chile a Piñera y en Bolivia a los militares golpistas. 

Lo de Chile, aunque irreversible en su contenido popular de cambio, conserva la estructura institucional con los legítimos poderes constituidos. Parece posible y se hace necesario un entendimiento, para el más importante reclamo, la reforma de la Constitución, con un concepto que golpea al presidencialismo chileno, que acepta sus culpas. 

Se refiere a la integración de la asamblea constituyente: 50% el poder político (oficialismo – oposición) y un 50% integrado por ciudadanos chilenos y chilenas, que no pertenecen a la actividad política. La negociación está “abierta” y nada de la herencia de Pinochet. 

Bolivia
Lo de Bolivia es mucho más grave. 

Un golpe de Estado, donde los autores militares no han logrado junto a la lamentable presidenta impuesta, Jeanine Añez, y los líderes sin “pergaminos” democráticos (Camacho y amigos), ni siquiera la aceptación oficial de la renuncia de Evo Morales. 

Una situación que muestra el tétrico panorama de asesinatos a mansalva de opositores al golpe de estado, en muchos lugares de la geografía boliviana. Los militares golpistas y sus socios y cómplices civiles, no logran conciliar una creíble estrategia que disminuya el horror de sus conductas. 

Un parlamento con mayoría del MAS (Morales), que compite con auténtica legalidad constitucional, frente a la “impresentable” autoimpuesta presidenta que promete convocar a elecciones, sin concretarlo. Evo Morales, desde México, consiente de la cada vez más debilitada posición de los golpistas, con rechazos internacionales, incluida la ONU “hábilmente” propone, terminar su mandato, convocar a elecciones y no postularse. 

La presidenta impuesta, en una “nada fácil decisión”, decreta eximir a las fuerzas armadas de la responsabilidad de sus vergonzantes excesos contra la ciudadanía. Un solo dato “comprobado”, 23 muertos. 

Acusa al presidente electo de la Argentina, Alberto Fernández, de estar mal informado. Sólo la huida de Bolivia de los periodistas argentinos para salvaguardar sus vidas, son la información más contundente. 

Los que parecen no “enterados” son el señor presidente Macri y su “gelatinoso” canciller Faurie.

No hay peores ciegos y sordos, que los que “no quieren ver ni escuchar”. 

Resumen 
No existe motivo político natural para justificar como exitosas las decisiones de los líderes del neoliberalismo regional. 

Piñera en oprobiosa retirada, con aceptada culpa. 

Bolsonaro utilizando su cada vez más menguado poder para reconocer como legítimo el golpe de Estado boliviano. 

En su apuro se le escapó un detalle no menor, Lula libre. Se la sirvió “en bandeja” al ex presidente que lo vapuleó duramente y también a su ministro de Justicia. 

Los medios periodísticos de Brasil hegemónicos son liberales, pero como en todas partes (Argentina) con intereses que priorizar, abandonan a Bolsonaro y cía. 

Son los que mejor conocen, aunque no les guste, que Lula esté en libertad, es la pieza más importante del complicado tablero político actual brasileño. Cualquier similitud con los medios argentinos y Alberto Fernández, “pura coincidencia”. 

Los militares bolivianos y su “marionetas políticas”, impresentables y groseras, cometieron el grave error de agredir al periodismo extranjero, especialmente argentino. Esto último “obligó” a los medios nacionales “evitar” apoyar la vergonzosa claudicación del gobierno de Macri, aunque a algunos medios capitalinos los molestara. 

No podían negar el golpe de Estado y la violencia de su accionar, cuando sus propios periodistas fueron las “víctimas” testimoniales. 

En el oficialismo se agrega un radicalismo a límite de su aguante, sin poder disimular su fractura frente a Macri. Lo de Bolivia colmó el vaso, los radicales de convicción, por la historia del centenario partido, no pueden negar que en Bolivia hubo golpe de Estado. 

Bolsonaro y Macri quedaron atrapados sin salida, por el neoliberalismo, en un continente que lo rechaza par decisión mayoritaria. 

Política 
sólo para entendidos La política no tiene enigmas indescifrables, pero sí exigencias claras de capacidad y experiencia, junto a vocación y trabajo, asentadas a la realidad de tiempo y espacio. 

La política no es la resultante del deseo de nadie, aunque muchos quieran convertirla “en su deseo”. 

Se convierte en esquiva y adversaria, cuando no la respetan en sus reglas básicas. Hay quienes “juegan a la política” y piensan que por ellos “saben”. 

Un resultado a favor logrado en forma circunstancial, no provocado por los beneficiados, suele convertirse, si no se advierte, en trampolín para el olvido. 

Los que realmente conocen, saben respetar la lógica de la política, aceptando los triunfos y las derrotas, con sus aciertos y sus errores, respectivamente. 

Nunca dejan de analizar resultados y sus consecuencias, en continuo “aprendizaje” porque los tiempos cambian. 

Son “los resultados” los que demuestran una acción que produzca una ecuación política exitosa. 

Podríamos ejemplificar sobre “los hechos”. 

En el orden nacional –el peronismo-. Demostrado en el orden local –el Movimiento Vecinal-. Tal vez este último no ha logrado la síntesis necesaria aún de la interpretación política correcta, para su continuidad electoral sólida, nunca es tarde si se decide.

 Macri y Bolsonaro nunca terminaron de “aprender”.

La organización vence al tiempo (Perón). 

Un país no se inventa, se gobierna como es (Cardozo).

Tal vez realidades como estas, sin prejuicios, descubran que nunca entendieron que la política es para entendidos y en esto, ellos no están nominados.    


Esteban Ernesto Marranghello