La Ciudad

El Rubí cumplió 20 años

Con el oficio de joyero en la sangre

01|12|19 10:11 hs.

El 15 de noviembre, Joyería El Rubí cumplió 20 años de actividad comercial. Su local se encuentra ubicado en 25 de Mayo 68, donde Guillermo López recibió a LA VOZ DEL PUEBLO. “Arrancaron mis viejos. Yo empecé a aprender joyería a los 14 años y a los 18 años me hice cargo del negocio”, explicó. 


Su padre es Humberto López y su madre Nancy Ceriani, quienes tienen un comercio del rubro en calle Tacuarí. “Se dedican a esta práctica desde hace más de 40 años. Y mi abuelo, Fidel Humberto, arreglaba los relojes a cuerda”, señaló. 

Por este motivo, integra la tercera generación familiar en este oficio. Explicó que “estaba entre que estudiaba y trabajaba. Siempre me gustó la joyería, gracias a Dios me pude dedicar a lo que me gusta”. 

Luego de adquirir los conocimientos en la adolescencia, con la labor cotidiana se fue afianzando; “es todo práctica, meterle horas. Hasta hace cinco años atrás trabajaba de domingo a domingo, después nació la primera nena y aflojé un poquito”.

Al describir su vínculo con la actividad, contó que “siempre me gustó inventar cosas, fabricar, arreglar. Hasta hace unos atrás se fabricaba todo acá. Tenemos un taller propio, hago todo yo, soldaduras, arreglos, relojes, grabamos medallas para egresados, hacemos alianzas, anillos, de todo un poco”. Agregó que “hasta hace dos o tres años hacíamos trofeos o plaquetas, lo dejé por falta de tiempo”. 

Consideró que es necesario dedicarle tiempo a la atención al público. “Tenés que mostrar, asesorar, es la base del negocio”, observó. Se produjeron muchos cambios en el trabajo, porque “la gente arregla más las cosas, los costos crecieron mucho. Conviene arreglar un reloj, cambiar su máquina o soldar una cadena. Antes todos compraban una cadena nueva si se rompía, pero la devaluación cambió los valores”. 

Su señora María José Martín lo acompaña en Joyería Rubí, porque “lo hacemos en familia. Hace 18 años que estamos juntos. Están mis nenas también acá todo el día dando vueltas, Dios quiera que sean la cuarta generación en esta tarea”. 

Se mostró “totalmente agradecido a Tres Arroyos. Nos ha dado una oportunidad desde el primer día que abrimos la joyería. Costó insertarse un poco, más allá de que mi papá venía hace más de veinte años en el oficio, pero despacito fuimos avanzando y nunca nos faltó trabajo”.

Innovación 
Hizo referencia al desafío de renovarse y dijo que “vamos a incorporar grabado de fotos, hace un año que tengo la máquina. En una medallita podemos grabar fotos, frases. Por falta de tiempo todavía no la pudimos poner en funcionamiento. También tenemos la idea de modificar un poco el negocio también. Lo importante es no quedarse”.

Realiza tasaciones, compra oro. Habitualmente le piden alguno de los productos para “una comunión, bautismo, cumpleaños de 15, egreso, jubilaciones. Personalizamos regalos. Y perdí la cuenta la cantidad de medallas para egresados que hemos hecho. Ya es un clásico en noviembre y diciembre, tengo un par de escuelas que son fijas todos los años”. 

Con gratitud, comentó que familias siguen como clientes luego de muchos años, “primero nos visitaban los padres y ahora también lo hacen sus hijos, ya mayores”. 

Eligió un camino acertado. “Empezó como un desafío por no querer estudiar, es la pura verdad. Me encantó, no me canso”, afirmó. 

En Tres Arroyos, el apellido López “es un clásico de la joyería, arrancó mi abuelo, después mis viejos los dos juntos, como yo con mi señora, y acá seguimos. Poniéndole ganas y trabajando. Es la manera de crecer”.  

El taller y la atención
El lunes por la mañana, Guillermo López no abre al público. Indicó que “me levanto temprano y hago taller, saco todo el trabajo para estar más tranquilo en la semana”. 

Abre las puertas los lunes de 16.30 a 20.30, martes a viernes de 9.30 a 12.30 y de 16.30 a 20.30, y los sábados de 9.30 a 13.