Policiales

En una vivienda de Alsina al 800

Tres delincuentes los esperaron en su casa para golpearlos y robarles

12|12|19 08:37 hs.

Los delincuentes entraron por una ventana trasera y decidieron esperar a los moradores. Alrededor de las 20 del miércoles, don Hugo y su esposa llegaron a la casa donde viven en la calle Alsina 895. Poco pasó después de abrir la puerta de calle para empezar a vivir una pesadilla. 


Los visitantes comenzaron a golpearlos y amenazarlos para que les entreguen dinero y objetos de valor. La agresión fue tan violenta que él anoche permanecía en una sala de cuidados clínicos de la Clínica Hispano, donde fue trasladado luego de ser observado en la sala de emergencias del Hospital Pirovano, donde fuentes médicas le indicaron a LA VOZ DEL PUEBLO que el hombre de 86 años había sufrido un traumatismo de cráneo y trauma torácico, lesiones que motivaron su permanencia internado “estable” en la guardia del centro de salud de tresarroyense hasta la mañana de ayer, cuando se resolvió su derivación a una sala de la Clínica Hispano para continuar internado. 

Afortunadamente, a pesar de su edad y las características del ataque sufrido, los voceros afirmaron que su vida no corría peligro.

Sorpresa 
Era alrededor de las 20 del martes, cuando el matrimonio llegó a su casa. Al entrar, se encontraron con los tres sujetos que, aprovechando las características de los terrenos vecinos, donde no hay viviendas, entraron sin problemas luego de ganar el patio trasero. 

Una vez en la casa, prefirieron reducir a sus moradores antes de comenzar a revolver todo. En ese sentido, fuentes policiales no descartaban que las víctimas hayan sido estudiadas previamente por los delincuentes. La primera reacción derivó en una acción violenta. 

Uno de los ladrones tomó del cuello a la mujer, mientras que los otros dos se encargaron de don Hugo. Lo golpearon, lo tiraron al piso y le rompieron al menos dos costillas, lesiones por las que anoche continuaba internado en la citada clínica privada. 

Antecedente 
Los asaltos a adultos mayores tras ingresar por aberturas traseras, como el sufrido por el matrimonio de la calle Alsina, guarda su antecedente más inmediato el pasado 11 de agosto, en una vivienda ubicada a pocas cuadras del caso más reciente. 

Esa madrugada, dos delincuentes encapuchados que ingresaron al inmueble por los fondos de un patio, las despertaron con una linterna y les decían que no las miren a los ojos. Con el correr de las horas, mientras revolvían la casa, las amenazas de los asaltantes comenzaron a subir de tono, hasta que una de las víctimas les entregó 10.000 pesos. 

Un mes antes, un vecino que vive a pocos metros de esa casa, había padecido un episodio similar. Los delincuentes entraron por una puerta que da al patio de la propiedad y, una vez adentro, dos de ellos redujeron al matrimonio y, el tercero, lo hizo con su hijo, a quien habría sujetado con fuerza, a juzgar por las marcas que le hallaron posteriormente en su cuerpo. 

Aparentemente, los delincuentes manejaban información errónea, ya que les mencionaron la existencia de una caja fuerte y dinero de un arrendamiento que, aseguran, nunca existieron. 

Después de dos horas de tortura psicológica, donde no faltaron amenazas de quemarlos con un encendedor y alcohol, o revolver el inmueble buscando objetos de valor, finalmente se retiraron del inmueble.