Guillermo Duvancel y Ricardo Messina, tesorero y presidente de la Sociedad Francesa

Sociales

Mañana cumple 125 años

Un aniversario muy especial de la Sociedad Francesa

15|12|19 11:39 hs.

La Sociedad Francesa llegará mañana a sus primeros 125 años de vida. Por ello Ricardo Messina, presidente de la comisión directiva, y Guillermo Duvancel, tesorero, contaron en La Voz del Pueblo aspectos de los actos y de la historia de la entidad. 


Duvancel indicó que “el acto lo llevamos a cabo el lunes 16 a las 19.30, que coincide justo con el día del aniversario. Va a haber palabras del presidente Ricardo, actuará el cuerpo de danzas de la Sociedad Francesa y este año como invitados van a estar Esteban Julián y Carlos Russi. En tanto, a las 21 vamos a bajar a la vereda para inaugurar el sistema de iluminación del frente del edificio. Un trabajo muy importante hecho con unos equipos e iluminación alemanes de última generación”. 

El arribar a los 125 años –desde el 16 de diciembre de 1894- es un largo camino que comenzó apenas diez años después de la fundación de la ciudad, que nació en 1884.

Las actas
Ricardo Messina dijo que va a cumplir cincuenta años en la Sociedad Francesa, pero siempre fue “quien llevaba la parte contable de la misma. Una cosa que no podía concretar era la historia, la que está reflejada en un archivo registrado en los libros de actas extraordinario. Yo hace un año que estoy trabajando en esto y recién he llegado al 1938 y me encuentro con cosas muy interesantes. He ido confeccionando boletines y a través de ellos reflejando hechos puntuales, por ejemplo cómo se hizo el Panteón Francés (1904-1908) en el cementerio municipal que tiene 108 nichos o cómo se fue construyendo el edificio desde 1924 a 1926, comprado muchos años antes de la fundación de la Sociedad Francesa por Juan Bautista Istilart”, señala recordando momentos puntuales de la institución gala. 


La Sociedad Francesa realizó boletines, que tienen como base principal a las actas. La manera de recuperar y tener muy presente la rica historia institucional


Hombres ilustres 
Otra de las tareas que tuvo a cargo fue el investigar cuáles calles de nuestra ciudad tienen nombres de franceses. Aquí encontró que son solamente tres: Juan B. Istilart, Sadi Carnot e Hipólito Bouchard o Buchardo. 

Señaló que “nuestro prócer es Istilart por su participación ciudadana en todas las instituciones de esa época. Sadi Carnot (Marie François) fue presidente de la Tercera República Francesa, curiosamente asesinado el mismo año de la fundación de la Sociedad unos meses antes. En tanto Bouchard era un militar y corsario francés que peleó a las órdenes de Guillermo Brown en la incipiente Armada Argentina”. 

En el registro histórico de la Sociedad Francesa hay varios personajes interesantes además de Istilart. Uno de ellos es Próspero Puchulu, quien era dueño del Hotel América y de una cancha de pelota a paleta originaria del Club de Pelota local en 1922. 

El origen
La Sociedad Francesa surge como una unión voluntaria de los colonos que habían llegado a Tres Arroyos, de escasos recursos la mayoría. Ellos necesitaban de un auxilio o ayuda mutua como se denominaba (o de socorro) para recibir asistencia en cuanto a medicina, farmacia, entre otras necesidades que debían cubrir en ese momento en nuestra ciudad. 

La mayoría de los franceses llegados en esa gran inmigración no tenían grandes oficios y su principal interés era poder acceder a “tierras, tener vacas –sostuvo Messina-, algo que en Francia era prohibitivo o escaso. En nuestra ciudad tanto españoles, italianos luego nosotros necesitábamos mutualizarnos. La Sociedad Francesa en ese tiempo era una filial de la de Socorros Mutuos del Río de La Plata, de Buenos Aires. Más tarde decidieron separarse generando la nueva Sociedad (llamada Sociedad Filantrópica Francesa de Socorros Mutuos) con un estatuto y reglamento que contienen de todo”.

Puntualizó que “en esa época eran unos 400 socios, además de numerosos adherentes quienes empezaron a pensar en tener edificio propio. Ellos pretendían que tuviera dos locales comerciales adelante y dos departamentos atrás, que sus alquileres les permitiesen mantenerlo económicamente generándole recursos. Como esto no les bastó hicieron un piso arriba, el que también alquilaban”. 

El presente
Actualmente la Sociedad Francesa tiene alquilado los dos locales que dan al frente (Mimos y Tarjeta Naranja), mientras que los departamentos del fondo en uno funciona la Alianza Francesa, hay una biblioteca y además una sede donde sesiona la comisión directiva en sus reuniones. 


El frente de la Alianza Francesa, hoy



En el otro departamento una parte es utilizada por Tarjeta Naranja, desde 2007, que lo alquila, y en la otra parte hay un fogón con cocina. En tanto, la planta alta se destina a todas las actividades culturales de la Sociedad Francesa, la cual se transformó cuando terminó su función de ayuda mutua, incorporando los coros, la escuela de danza e incluso las funciones de cine que brinda la Alianza. Hoy la función primordial de la Sociedad Francesa es cultural, habiendo quedado como la única parte mutual de la misma el Panteón. En el final de la entrevista, Ricardo Messina reflexionó con respecto a la presencia de connacionales en nuestra zona. “Los franceses desaparecieron, lo digo con toda certeza. Hay de segunda, de tercera y de cuarta generación”, concluyó.   

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Inmigrantes que fueron previsores
La generación de recursos para mantener los edificios y para la propia Sociedad Francesa, fue planteado como una premisa ya en 1926. Una postura que marca la visión que tenían los inmigrantes en aquellos tiempos. 

Emprendedores para llevar adelante la obra, pero conscientes de la necesidad de cubrir costos y asegurar ingresos. Esto es algo que le ha permitido a la actual Sociedad Francesa mantener y poseer estas instalaciones ubicadas en su céntrico edificio de la primera cuadra de calle 1810 (además del Panteón en el cementerio local). 

Una sede que se construyó en sólo siete meses, con la intervención de la empresa Cutica Hermanos, una de las más prestigiosas de la ciudad en el mencionado período. 



Los fondos 
El edificio se financió en parte a través de los recursos que lograron reunir entre 1924 y 1926, generados por la Fiesta de la Independencia (14 de julio) sumados a otros eventos que le permitieron llegar a casi el 50% del costo del edificio. 

La parte faltante se gestionó a través de un descubierto en el Banco Comercial (garantizada por toda la comisión directiva de la Sociedad) a medida que se iba construyendo.

Simultáneamente, obtuvieron un crédito hipotecario a 30 años con pagos semestrales, que decidieron cancelar en 1956, lo cual está reflejado en las actas de la asamblea de ese año.