Esteban Marranghello

Opinión

Opinión política

Relato fallido de país irreal frente a país real en emergencia

22|12|19 14:25 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


El ex presidente Mauricio Macri recurrió por primera vez al uso de la cadena nacional para difundir un mensaje de “explicación” de los resultados de su gestión de gobierno. No logró mostrar ante la Nación resultados finales que pudieran exculparlo de los resultados negativos de su gestión en todos los órdenes importantes de la actividad del país. Recurrió con argumentos, algunos bastante inverosímiles, para justificar lo injustificable, que parecieron en algún momento que se expresaba humorísticamente o practicaba cierto cinismo que pretendía desconocer el sentido común de los argentinos, todos sufrientes, los que no lo votaron y los que sí lo hicieron, salvo las “excepciones” constituidas por “sus” amigos y socios. 

Le resultó difícil exponer indicadores de su gestión que mostrara éxito demostrado por decisiones de su gobierno proyectados a la sociedad en su conjunto. 

Si decidiéramos mostrar cifras económicas o sociales concluiríamos en una amplia exposición matemática, que golpearía la sensibilidad de una gran mayoría de personas, castigadas y víctimas por resultados irreversibles de su decadencia, provocada por la gestión de la administración macrista. 

El ingeniero dejó un país en emergencia en las más importantes variables de sus actividades fundamentales, destruyó la producción del país en lo referente a las pymes, motor del empleo. Agredió a las demás industrias, oponiéndoles una importación desmedida y nada estratégica, que eliminó, en gran parte, sus posibilidades, frente a desleal competencia en favor de multinacionales y empresas extranjeras con el “guiño” cómplice de sus ministros y funcionarios “ligados” a las mismas. 

Decadencia nacional preocupante
Los rubros fundamentales del país en cuanto a la obligación del Estado, en el gobierno de Cambiemos revelan y demuestran la carencia de capacidad de gestión y, lo más censurable, de sensibilidad social. 

La innegable responsabilidad de un gobierno muestra un deplorable estado de indefección en el corazón de una sociedad, sin defensa, por el Estado en el núcleo de sus necesidades básicas: salud, educación, seguridad, abandono social, investigación y tecnología, oportunidades igualitarias al tejido social más desprotegido, descuido en el cuidado y respeto a los adultos mayores jubilados, suspensión indebida de subsidios a los discapacitados y una realidad inadmisible para un país como la Argentina: pobreza en desmedida intensidad con otra realidad más lamentable, hambre. 

“Mejor” equipo de gobierno de la historia 
Se jactaba el señor ex presidente Macri de haber conformado el “mejor” equipo de gobierno de los últimos 50 años. En eso parecieron coincidir el FMI, la especulación financiera, los bancos, la usura, las empresas multinacionales de variada actividad, cerealeras extranjeras y la Sociedad Rural Argentina. 

A tal punto “coincidieron” y “apoyaron” que le facilitaron al ingeniero sus propios “CEOS” y “directivos” para los cargos más emblemáticos, en las decisiones económicas de gobierno. 

Quedan las dudas, si estas personas vinieron a colaborar o a evitar “errores” del gobierno a sus planes. 

Los Caputo, Aranguren, Prat Gay, Dujovne, todos empleados y miembros de la banca Morgan y asesores u operadores de bancos extranjeros y financieras o fondos de inversión. 

Un ejemplo: Aranguren, presidente de Shell Argentina y accionista de la multinacional. Ministro de Energía, manejaba el precio de los combustibles según estándares internacionales en un país que pagaba con moneda nacional. 

Se preocupó en aplicar tarifas dolarizadas en gas y electricidad, preservando las utilidades de las empresas prestatarias. La realidad fue que los sueldos en pesos fueron devorados por una inflación vergonzante, provocada por las medidas económicas del propio Gobierno. 

Todo “organizado” por el “famoso equipo” del ingeniero presidente. Decían que se debía ingresar en el primer mundo, inexacta y descarada propuesta con escandaloso resultado de inequidad. En resumen: “Los zorros cuidando el gallinero”. Así le fue al país. 

La diferencia entre “macros” 
El gobierno de Cambiemos “cuidaba la macroeconomía” con preocupación por el “mercado”, palabra “santa” que resultó nada “santa” para la Nación. 

Paralelamente descuidaba la “macro” y la “micro” economía de la sociedad argentina. 

No se aplicaron principios para una economía equilibrada. La especulación financiera preservada, mientras paralelamente, la inflación deterioraba las condiciones de vida de la población con el abandono de la solidaridad social, la salud y la educación pública. 

Una comunidad con crisis de alimentación y seguridad, escuchando la mentira permanentemente: “lo peor ya pasó”.

Las últimas elecciones produjeron la respuesta popular. “Lo peor ya fue” –Macri-. 

El giro de la Justicia 
El Gobierno manipuló la Justicia, no es novedad, todos lo hacen. El problema de Cambiemos fue que dejó en manos políticas “inexpertas” la estrategia: Carrió, Stolbizer, Graciela Ocaña, Iglesias, Paula Oliveto y, fundamentalmente, Laura Alonso. 

Una cosa es convertirse en acusadores seriales y otra demostrar las veracidades de las acusaciones. Creyeron torpemente que conservarían el “poder”, perdieron el poder por errores propios, comenzando a transitar las amenazantes tinieblas de ese poder ahora en otras manos, más experimentadas, por adquirida experiencia. 

Los jueces de “fino olfato político”, se “ubican” políticamente de acuerdo a los resultados electorales.

La orientación comienza a mostrarse: Aranguren y Laura Alonso, imputados. 

Resurgen causas “cajoneadas” hasta ahora en la Justicia: Correo Argentino, parques eólicos, lavado de dinero, todas afectan directamente a la ex familia presidencial.

Un juez clave, Ramos Padilla, con causas que involucran a funcionarios y legisladores de Cambiemos, principalmente el “caso D’Alessio”. La Justicia imputó al fiscal Stornelli y va por más, los periodistas “operadores” contra el peronismo, por asociación ilícita. 

Otro en la “cuerda floja”, el juez Bonadío, fundamentalmente en la cada vez más “comprometida” causa de los “cuadernos”, con una catarata de prisiones preventivas, muy difíciles de justificar a derecho. 

El presidente Alberto Fernández anunció enérgicamente en su gestión medidas para cambiar la Justicia, utilizó expresiones como “nunca más”. 

La Justicia tiene un “poder similar” al Ejecutivo y al Congreso. Cristina, en su momento, fracasó en un intento parecido cuando era presidenta, por utilizar operadores poco inteligentes. 

Macri también fracasó, por la ignorancia de su soberbia, al pretender designar dos jueces para la Corte Suprema por un decreto presidencial, increíble pero real. 

Alberto no debería caer en expresiones voluntaristas. La relación política – justicia es nada fácil por la complejidad de intereses cruzados en diversos campos que abarcan. Son muchos año de mutuo accionar y convivencia. 

La Corte Suprema advirtió anteriormente, con su autoridad y competencia, a Cristina y Macri, respectivamente, que una acordada del Tribunal puede determinar favorablemente o no, en las decisiones del Ejecutivo o del Congreso. 

La prudencia en la relación de los poderes debería ser una inteligente manera de gobernar. 

Decisiones de la política 
El ingeniero Macri pretendía, con derecho a desearlo, ser jede de la oposición, no le fue bien en el intento, por obvias circunstancias políticas de otros con similares intenciones; Rodríguez Larreta, Vidal, Lousteau, Cornejo, que reclaman discutirlo. Podríamos incluir algún cordobés rebelde, Mestre. 

En la provincia de Buenos Aires hicieron “rancho aparte” los diputados Monzó y Gustavo Posse, lo que perjudica el accionar de Cambiemos en la Cámara. Se deben sumar las posiciones de Ricardo Alfonsín y Storani, con claro posicionamiento anti Macri. 

Paralelamente la apertura de Alberto Fernández convocando a dirigentes como los mencionados para discutir propuestas, sin que por ello se incorporen al oficialismo. 

Trascendió que Alfonsín había recibido la propuesta, sin confirmar, para ser el titular de la Oficina Anticorrupción, que manejara Laura Alonso. No prosperó. 

El peronismo no descuida su accionar de fortalecer su poder político y por eso “operó” sólidamente en la interna del club Boca Juniors, derrotando otra vez a Macri en tan importante entidad con clara influencia en todo el país, por el caudal de sus adherentes y simpatizantes. 

Triunfó la lista de Ameal (peronista) con ayuda gravitante del ídolo xeneize, Juan Román Riquelme, que rechazó el pedido de Macri de apoyar al candidato oficialista, del riñón de Angelici. 

Argumentos poco confiables 
El ex presidente quiso “justificar” que el resultado de las PASO fue la causa de la mala situación económica posterior por temor al kirchnerismo. Las PASO “realmente” demostraron que el temor de los argentinos “fue” que Cambiemos “continuara” gobernando. 

La otra “falacia” de sus “extravagantes” argumentos políticos: “que el suyo fue el primer gobierno no peronista que terminó su mandato”. Error. El ingeniero en su habitual praxis política errónea, bastante distraído y flojo de análisis, no percibió o no quiso hacerlo, que “finalizó” su mandato “gracias” al peronismo que lo acompañó en la última etapa de su gestión, “controlando” la calle y tampoco lo “agredió” con intensidad, políticamente, custodiando “su féretro” de gestión hasta el último día. 

El peronismo ya descontaba su triunfo electoral.

Si el ingeniero Macri, por cualquier circunstancia, que no sería por mérito político, hubiera ganado las elecciones, Argentina iba camino a convertirse en Chile, Colombia o Ecuador. El peronismo con su triunfo lo impidió. 

Operaciones sobre el Gobierno 
Los medios hegemónicos fueron “sorprendidos” por el accionar político de Cristina. Buscan esgrimir argumentos de una grieta en el Gobierno electo, que no logran demostrar. El justicialismo, exactamente igual que lo hicieron los de Cambiemos con Macri, saludo 1/ saludo 2.

La diferencia es que Cristina no es Michetti y en la cúpula hay “dos” que piensan y actúan con la misma estrategia “única” para utilizar el poder. 

Las “presunciones” y las “estrategias” de los “odiadores” de Cristina, no alcanzan, hasta ahora, para disimular que fueron categóricamente derrotados por la capacidad política de la vicepresidenta, con impecable estrategia. 

De a poco abandonan a Macri, quieren, sin poderlo olvidar y menos aceptar, que armaron y apoyaron un gobierno que fracasó, una coalición política que “hace agua” por todas partes. 

Los medios hegemónicos (parece no tanto) y las corporaciones ya “aceptaron” que políticamente terminaron navegando en el “Titanic”. Algo similar le ocurre a parte del radicalismo. 

Gobierno – peronismo
El peronismo suele convertirse, por lo amplio de su espacio, en una especie de “caja de Pandora”. Esto lo utilizan con “muñeca” política y experiencia en cada oportunidad, sin diáspora. 

Abren la caja los dirigentes elegidos para conducir, arman la estrategia, la implementan y controlan los resultados. 

En “este momento” es Cristina Kirchner quien a su vez adecuó su capacidad de acción política integrada al peronismo, como único escenario. 

El peronismo evaluó que la dirigente era la mejor candidata para convocar unificando todo lo disperso del universo justicialista y convino con la propuesta de Alberto Fernández, capaz de comandar el equilibrio como un hábil político de consenso con experiencia, con solidez intelectual universitaria, muy superior al oponente a derrotar. 

La combinación volvió a funcionar. 

La ciudadanía resolvió elegir al peronismo nuevamente. Exitosa estrategia y conservación de la seducción política. Castigó a Macri por sus incumplidas promesas y el resultado negativo de su gobierno. 

El desafío del nuevo gobierno es difícil, pero no imposible. Al peronismo no le sobra tiempo, debe actuar y demostrar que puede cumplir lo prometido: poner nuevamente el país en marcha. 

El pueblo votó y espera las respuestas a sus legítimos reclamos. 

La historia será testigo de las decisiones y juzgará los resultados.