Claro, Reta y Orense

Claromecó

“Somos la última población del planeta que puede parar el cambio climático”

06|01|20 12:10 hs.

Raquel Arévalo es licenciada en Administración, y si bien es tresarroyense, sus días transcurren en la Ciudad de Buenos Aires. Con la dosis de pasión que se percibe en sus palabras entremezcladas con preocupación por el futuro nos cuenta que siempre trabajó de costado con temas sociales y ambientales, “a partir de mi crianza mi hobbie siempre fue estudiar temas de este estilo”. 


Días atrás organizó junto a su amigo y co-equiper, Pedro Di Nezio, una charla espontanea en la playa, la cual “organizamos porque yo tenía la idea de hacerlo en un parque en Buenos Aires, hicimos unos carteles con acuarela que buscaban llamar la atención, no sabíamos qué preguntar o decir pero más nos interesó el proceso”. Asegura que muy pocas personas se acercaron y muchas no sabían de qué se trataba pero así mismo no inquirían en el éxito en términos conocidos, sino saber cómo acciona la gente de Claromecó cuando hablan sobre este tema. Asegura que le daba pena que estando con él en la zona, -porque ambos siguen eligiendo el balneario-, no desarrollarán alguna actividad que invitara al diálogo y la participación relacionada a una problemática que nos atraviesa como sociedad. 

Al volver de la playa, ella generó un posteo de Facebook contando la experiencia y fue lo que dio el puntapié a los comentarios y las reproducciones “nos encontramos con un montón de personas interesadas en el tema pero que está suelta sin estar al tanto exactamente de qué hacer”. Y ante la cuestión de saber si las acciones individuales suman, como puede ser el reciclaje, asegura que sí y que son vitales aunque “no alcanza”. El activismo no partidario es el interesante y está creciendo un montón, recordemos que días atrás se llevó a cabo una marcha en esta localidad por el conflicto del agua en Mendoza.



El camino que hay que hacer es largo, pretende mucha conciencia de todos los individuos y Claromecó no es la excepción; Raquel asegura que en nuestras playas no hay una política de preservación de lo que nos hace únicos. “No es que sea exclusivo de este partido pero me parece que hay una mirada general de vender y lo que digan los que vienen está bien. Si eso deteriora el patrimonio nuestro no importa, lo que resulta vital es que el turista esté, se quede y vuelva”.

Menciona específicamente, tal cual lo han hecho diferentes grupos activistas anteriormente, la cantidad de camionetas que hay en la zona bajando a la playa todo el tiempo. Otro punto que le parece fundamental es la circulación de cuatriciclos, la cual debería estar reglamentada, y reflexiona que en un pueblo chico debería fomentarse la bicicleta, la caminata y no que la costanera sea “un gran estacionamiento” vehicular, sino un espacio peatonal. Las consecuencias ya se están viendo, y un ejemplo que Raquel menciona son las tormentas que se dan hoy en día en la zona. “Tienen otro tenor” a las que vivenciaba cuando era niña, asegura. 

Confiada y esperanzada explica que el turismo que “va a generar los ingresos grandes es uno slow, donde se cuiden los recursos”; mencionando que si bien se prohibió el uso de sorbetes y bolsas plásticas “optan por la bolsa de tela para luego colocar bolsas chicas por dentro, tres bananas no la necesitan”. Adicionalmente en Claromeco “hay mucha basura, las playas se limpian pero no es suficiente, hay colillas, veo paquetes de alimentos ultraprocesados tirados” y la única manera de atenuar las consecuencias del cambio climático es haciendo modificaciones grandes –aunque no abruptas- ya que no podrían sostenerse en el tiempo. 

Hoy a las 19 se volverán a juntar, en este caso la cita es en el Parador Samoa y asegura que el objetivo de estas charlas está alejado de la queja y la protesta y se relaciona más con un nutrirse de pensamientos, ideas, etc. Además, sostiene que está trabajando mucho de esta manera porque “son parte de un proyecto más grande que tiene que ver con generar espacio de diálogo por la biodiversidad” dados entre diferentes grupos. 

Slow Food 
Raquel hace aproximadamente 5 años trabaja con Slow Food, una organización que aspira a un mundo en el que todos puedan acceder y disfrutar de una buena comida tanto para quien la consume, la produce y para el planeta. Hay tres principios que caracterizan esos productos y es que sean buenos preservando sus características naturales, limpios de agrotóxicos y justos recompensando monetariamente a quien los origina.