El Campo

Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales

Edgardo Herrera: “Hay que cambiar el paradigma de la producción de alimentos”

12|01|20 12:10 hs.

En el cierre de 2019 el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires cumplió sus primeros nueves meses. Y como todo comienzo incluyó aprendizajes y algunas sorpresas, y también la ratificación del recorrido de un camino en el que la institución juega un rol fundamental: la respuesta a la demanda de la sociedad respecto a consumir alimentos de mejor calidad e inocuos. El ingeniero Edgardo Herrera, presidente de la entidad, repasó acciones y proyectos del CIAFBA.


-¿Estás conforme con el primer año del Colegio? ¿Qué balance hacés? 
- Si bien uno nunca está del todo conforme con lo que logra, hemos alcanzado cosas importantes. Por ejemplo, 2000 matriculados es una buena cantidad para tan poco tiempo. Hemos trabajado mucho en la relación con los demás colegios de la región, hemos hecho convenios con todos y llevado adelante una serie de reuniones para tratar temas comunes. También hemos trabajado muy bien con el Ministerio de Agroindustria, con la gestión que se fue, y esperamos hacer lo mismo con la que acaba de arribar. Y nos ha tocado un tema bravo con la problemática de los agroquímicos, con las cautelares de los jueces, tanto en Pergamino como con lo que está pasando en el partido de General Pueyrredón, en Mar del Plata. 

-Arrancaste por los 2000 matriculados, ¿no esperaban terminar el año con un número mayor? 
- Nosotros queríamos unos 3000. De todas maneras, el colegio anterior en 20 años había logrado 1200, así que en menos de nueves meses tenemos 800 más matriculados que lo alcanzado por el CIBA. No estamos conformes, pero tampoco podemos decir que fracasamos. 

- ¿Por qué creés que no se logró más adhesión hasta el momento? 
- Primero porque no existía la costumbre de matricularse, ya que nunca había habido este nivel de matriculación a nivel de la provincia. Eso hace que las personas sean más lerdas para ponerse en marcha. Y la otra cuestión es todo lo que se generó con el tema de los agroquímicos y las medidas cautelares. 

- ¿Qué mirada tenés de lo que está ocurriendo con los agroquímicos? 
- El problema más grave, y que te lo dicen todas las cautelares que dictó la Justicia, ya sea la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires, como el juez federal Villafuerte Ruzo, es la falta de control. Ambas cautelares hablan de la falta de control. Estamos trabajando en ambos casos, respecto a lo de Pergamino nos presentamos en el juzgado de San Nicolás ante el magistrado en carácter de “amicus curiae”, con el fin de elevarle una serie de informes que ilustran y suman claridad a la situación, mostrando aspectos técnicos (NdR: esta figura es una expresión en latín -amigos de la corte- que se utiliza para referirse a presentaciones realizadas por terceros, ajenos a un litigio que ofrece de forma voluntaria su opinión con el fin de colaborar con la causa). Y en General Pueyrredón haremos lo mismo. Nuestra intención es solucionar un problema que es productivo y que tiene que ver con la utilización de agroquímicos en las áreas periurbanas.

-¿De quién es la responsabilidad de la falta de control? 
- En cierta manera la responsabilidad la tenemos todos. El gobierno provincial, las municipalidades, los productores que creen que pueden seguir aplicando agroquímicos como en los años 60… Hay que ir cambiando una mentalidad que está arraigada. 

- ¿Por qué fue demorado el ingeniero agrónomo en el caso de Pergamino? 
- En Pergamino demoraron a tres personas para ir a declarar a San Nicolás: al productor, al agrónomo y al aplicador. Según lo que dice el juzgado habían aplicado dentro de un área que era restringida de aplicación. Una vez que declararon quedaron en libertad. Ellos infringieron un área de restricción que impone la ordenanza municipal de Pergamino, que es de 100 metros.

- ¿La receta agronómica era correcta? 
- Sí, la receta, el producto, todo eso estaba en regla. Según lo que dice el juzgado ellos estaban aplicando a 90 metros cuando la ordenanza impone 100 metros de exclusión y 500 metros de zona de amortiguamiento donde tiene que estar presente el ingeniero agrónomo. No fue algo importante, no hubo un problema de contaminación, pero no se cumplió una normativa. Es como que el límite de velocidad es 60 kilómetros por hora y vas a 70. No es terrible, pero sí debe ser sancionado. 

- Es un tema que tiene a las comunidades muy sensibilizadas 
- Pergamino está muy sensible con eso, pero habíamos tenido ya casos anteriormente de productores que aplicaron sin receta, sin ningún tipo de control y eso provocó que se hiciera una cautelar de 1095 metros alrededor de la ciudad como distancia de protección. Eso para evitar la posibilidad de contaminación, porque se denunció también contaminación del agua y enfermedades como consecuencia de esa contaminación. Todas esas cuestiones van a ser investigadas en el marco de un juicio. Nosotros como ingenieros agrónomos no tenemos mucho qué opinar, si tenemos que opinar en el control de las aplicaciones. 

- ¿Han realizado alguna propuesta al respecto? 
- Sí, el Colegio le propuso al juzgado y al municipio de Pergamino un sistema de doble control de aplicaciones. Por un lado el municipio y por otro el Colegio. Hay que recordar que la Provincia tiene una ley que indica que los municipios son los que pueden legislar sobre las aplicaciones. Entonces, cada comuna puede legislar y ser más restrictiva, lo que no puede es ser menos restrictivo de lo que dice la Provincia. Entonces, por ejemplo, hay municipios como San Antonio de Areco que no permite la aplicación aérea, lo mismo que Ramallo. 


El momento de firmar como primer presidente del CIAFBA. Una foto que Edgardo Herrera guarda con mucho cariño


- ¿Cuál es la situación en General Pueyrredón? 
- El problema de General Pueyrredón es más grande. Hay una restricción de 1000 metros alrededor de cualquier centro poblado, ojo de agua, escuelas y demás, lo que implica que más de la mitad del partido queda afuera de la zona apta de producción. Allí lo que sucede es que no hubo controles, nadie hizo cumplir esa restricción, ni el municipio ni la Suprema Corte. Pero el día que la hagan cumplir, General Pueyrredón queda afuera de la zona productiva. Y habrá que ver qué ocurre con toda la zona frutihortícola que tiene Mar del Plata. La producción ahí estará muy comprometida.

- ¿Y qué habría que hacer entonces? 
- Hay que cambiar el paradigma y trabajar en ver cómo empezamos a producir alimentos en forma mucho más segura de lo que lo hicimos hasta ahora. Con muchos más controles de los que hemos tenido hasta ahora. Es un tema muy complejo porque los productores no están acostumbrados a que cada vez que tienen que fumigar deben consultar o necesitar una receta agronómica. Y la justicia dice: “Si no hay receta agronómica, ¿cómo sabemos que lo se está aplicando se está aplicando bien?”. Y este es el problema que tenemos. Sin control, sin receta, ¿quién nos dice que no se esté contaminando? 

- Los ambientalistas están diciendo que se está contaminando con el uso de agroquímicos 
- Y nosotros reconocemos que la liberación de químicos al ambiente produce una modificación, pero eso también ocurre cuando uno enciende el auto. Es lo mismo. Pero hay que tratar de hacerlo bien, con los cuidados correspondientes. Los autos son cada vez menos contaminantes, y los agroquímicos también. Y hay herramientas agronómicas que hace que cada vez podamos usar menos agroquímicos y en ese sentido va nuestro colegio: a tratar de utilizar de la mejor forma y la menor cantidad posible de agroquímicos. 

- Ese es el gran desafío para la producción. ¿Se puede hablar de plazos? ¿Qué lejos estamos de reducir en forma considerable el uso de agroquímicos? 
- Yo te diría que en cinco años lo vamos a lograr, se van a usar muchísimos menos agroquímicos de lo que se están utilizando actualmente. Y muchos agroquímicos que son “más peligrosos”, los de banda roja, van a ir desapareciendo. Se van a utilizar más agroquímicos de origen orgánico, que se degradan rápidamente. Estamos en eso. No lo tenemos hoy, pero posiblemente en pocos años más lo vamos tener mucho más disponible, las empresas están trabajando en eso.

- Siguiendo con los desafíos, ¿cuál es el del Colegio? 
- Nosotros queremos empoderar a ingeniero agrónomo mejorándole la situación económica y mejorando todo lo que tiene que ver con el tema productivo. Estamos trabajando fuertemente a nivel Nación con el tema de la ley de semilla, con la ley de agroquímicos que hable de presupuestos mínimos; y a nivel Provincia esperamos trabajar fuertemente en un tema de ley de suelos. Porque además del problema que tenemos con los agroquímicos, tenemos uno con la utilización del recurso suelo. 

- La forma de producir ha cambiado muchísimo en las últimas dos décadas, ¿se necesitan aggiornar los programas de las facultades? 
- Nosotros empezamos a tener contacto con las universidades que están en la provincia y queremos comenzar a trabajar conjuntamente para incorporar las nuevas herramientas productivas. Tenemos que hablar de agroecología, que es algo que está muy en boga, en este caso la Universidad de La Plata ya tiene una carrera de Agroecología, pero las otras no. Hay que empezar a hablar de los cultivos de cobertura o de servicio, hasta cierto momento se creía que la siembra directa podía solucionar los problemas, y de hecho así fue, pero pasado un tiempo va avanzando la tecnología y vamos un paso más allá que la directa. Me refiero a todo este sistema de herramientas agronómicas que nos permiten utilizar menos agroquímicos. En pocos años la agroecología va tomar mucho más espacio del que tiene hoy en día, y nos parece bien, y es un tema que el Colegio va a incentivar. 

-¿Qué expectativas tenés respecto a las nuevas autoridades del Ministerio de Desarrollo Agrario? 
- La idea es seguir trabajando mancomunadamente como lo hicimos con la anterior administración. Sobre todo en lo que tiene que ver con capacitación y control. En función de que las cautelares hablan de la falta de control, vamos a hablar con la administración que ingresó y decirle que queremos dedicarnos muy fuertemente a lo que es control. El Estado es el que tiene que controlar el uso de agroquímicos, nosotros podemos ser una mano del Estado si nos lo permite, pero es muy importante para la sociedad y para la Justica que la aplicación esté hecha bajo la fiscalización oficial. Y trabajar en la capacitación de los productores también para que vayan tomando conciencia de que hay una sociedad que nos está demandando más alimentos y de mejor calidad e inocuos. Todo junto.