Policiales

Un mercado de barrio Ranchos

Otra víctima que decide cerrar tras un asalto

15|01|20 09:40 hs.

El lunes por la mañana fue la última jornada de tranquilidad para Daniela al frente de su emprendimiento comercial en el barrio. Dos sujetos armados con cuchillos irrumpieron a las 9.15 y, tras amenazarla con un arma blanca sin importarle que su hijo de dos años estaba durmiendo a pocos metros, se llevaron 7000 pesos y dos teléfonos celulares marca Samsung. 


El hecho ocurrió el lunes en un mercadito de barrio ubicado en Emilio de la Calle 1744, después que Daniela arrancó su jornada temprano como todos los días, cuando dos sujetos que arribaron caminando, la amenazaron para robarle el citado botín. 

Ahora, con la imagen de esos dos delincuentes con sus rostros cubiertos entrando en el improvisado local que creó en el living de su casa, recuerda con amargura que “me pegué un susto tan grande que no quiero seguir” y, ante la repregunta, responde con seguridad: “lo voy a cerrar”. 

El emprendimiento de Daniela había nacido hace un año y medio, cuando después de trabajar en una rotisería, se sintió segura como para encarar su propio negocio y ayudar en la economía familiar. Mirando hacia atrás reconoce que le fue bien durante el tiempo que se mantuvo en actividad, e incluso hay quienes le piden que se serene y lo piense mejor, “muchos me dicen que no cierre, que me va bien, pero igual, yo no quiero seguir”. 

Ubicada a pocas cuadras del barrio Ranchos de la Virgen de Luján, un barrio donde abundan los almacenes, sostiene que ha sabido de colegas suyos que pasaron por lo mismo, pero en distintos puntos de la ciudad, “me he enterado de otros hechos, pero en este barrio no tanto. Yo creo que vinieron porque saben que estoy sola”, estimó. 

El peor momento 
Durante el hecho, uno de los ladrones la tomó de la ropa para intimidarla. “Ese fue el peor momento, del susto que me pegué, ni me acuerdo cómo hablaban”, señaló haciendo referencia a la imposibilidad de indicar si eran mayores o menores de edad. 

Ya sobre el cierre, reconoce que está pensando qué hacer cuando no tenga más su negocio, el que la inseguridad le hizo olvidar, “prefiero disfrutar de la familia, y no andar preocupándome por esto”, indicó. 

En la madrugada del mismo día, dos sujetos encapuchados y usando armas blancas amenazaron a los playeros de la estación de servicio PUMA, ubicada en la intersección de la calle Derqui y la avenida San Martín. Los delincuentes llegaron y se fueron caminando al lugar del hecho. El asalto en el mercadito ocurrió horas más tarde.