Interés General

Periodista y poeta

Entrevista a Carla Castelo: "El amor romántico puede ser una trampa mortal"

24|01|20 09:59 hs.

Por Daniela Gian

Ilusionada, Carla Castelo dejó todo en Buenos Aires para vivir su historia de amor. Se instaló con su novio italiano en un barco en Ibiza, soportó la distancia, los avatares del clima y los primeros roces de la convivencia. Calló ante los primeros insultos y hasta dejó pasar los malos tratos. Intentó hacer como si no llorara casi todos los días de su nueva vida para lograr cumplir el "sueño" de casarse. Hasta que un día se preguntó por qué estaba haciendo semejante sacrificio y se respondió: "Fueron las ideas sobre el amor romántico".

Entonces, Castelo se acordó de las películas de Disney con las que había crecido, de los poemas sufridos de Idea Vilariño y hasta el emblema de Frida Kahlo. Y se dio cuenta de que incluso sus primeras herramientas feministas habían sido aprendidas desde la cultura del amor romántico, ese que dice que el amor se tiene que defender hasta el final, pase lo que pase, y que "amar a un hombre es lo más importante que te puede pasar". 

Así nació "Manifiesto contra el amor romántico. Cómo no morir de enamoramiento" (Planeta), el libro que le permitió a Carla salir del barco, sacar un pasaje, armar las valijas y volver a la Argentina. "El libro me hizo salir de la situación porque sentí que podía agarrarme de algo", cuenta a DIB.

¿De qué se pueden agarrar otras mujeres? ¿De las amigas?
Sí, las amigas. Por eso muchos hombres con características violentas lo primero que tratan es de aislarte y romper tu vínculo con las amigas. Ellas van a ser el primer lugar de contención, junto con la familia, si es amorosa. Las amigas son un lugar de refugio y además ellas ven con mayor claridad la situación desde afuera, como nos pasa a todas. Está bien consultar con un psicólogo, hacer meditación, pero en cualquier relación de poder, como con un psicólogo o profesor, hay que tener cuidado porque ellos están construidos en esa cultura. Habiéndome psicoanalizado mientras sucedía esta relación, mi psicoanalista no vio ninguno de los elementos que llevaron a una situación violenta de la que tuve que escapar. Hay que estar alerta a los primeros signos. 

¿Cuáles son esos signos? 
Los celos, que uno se cree que tienen que ver con el amor y en realidad tienen que ver con un instinto de posesión del otro. También que te revisen el celular, que no les guste como te vestís. Cuando descubrís que estás resignando cosas, como no ponerte un escote, no hablar con una amiga a determinado horario, no encontrarte con tu amiga, no poder tener amigos varones, todos esos síntomas que aislados parecen una boludez, después se convierten en algo de mucha gravedad. Puede terminar en un femicidio o en una relación absolutamente tóxica y conflictiva de la que te cuesta mucho salir.

¿El manifiesto marca estos signos y apunta a romper con el mandato? 
Con romper con la idea de que el amor romántico es encantador, porque nos lleva a un lugar de sometimiento que lo podemos ver en las telenovelas, en el cine. Es un lugar de frustración de los deseos propios, que nos tiene llorando pendientes de una llamada telefónica, imaginando un amor que del otro lado no existe. Además, los femicidas se adjudican amar a sus víctimas, con lo cual hay que tener muchísimo cuidado con eso. Fabián Tablado, que asesinó de 130 puñaladas a Carolina Aló, después desde la cárcel todas las semanas le mandaba flores. Él la prefería muerta porque era suya, había sido suya y era suya para siempre. Entonces hay que tener mucho cuidado con ese instinto de posesión de "me muero por vos", "me voy a morir", "si no sos mía que no seas de nadie". Puede ser una trampa mortal.

¿Aprendimos una idea del romanticismo que no tiene que ver con el amor? 
Totalmente. El amor es respeto, tolerancia en las diferencias y defectos del otro. El amor te tiene que hacer sentir bien, no te tiene que dar miedo, ni culpa.

¿El auge del movimiento feminista ayuda? 
Si y las nuevas generaciones consideran al amor de otra manera. Sí hago diferencia entre la clase media, que tiene acceso a la información y al movimiento feminista, y las mujeres que viven en los barrios más humildes que tienen muchísimo menos acceso, siguen sufriendo el amor romántico de una manera feroz y todavía siendo chicas enaltecen a esos hombres machistas, posesivos y tóxicos. Le reclamo mucho en el libro a la élite feminista y me reclamo a mí, a todas, que lleguemos a los barrios donde se dan la mayoría de los femicidios. Es muy fácil ir a la marcha, ponerme glitter, decir "ni una menos", pero es muy complicado meterse en los barrios más humildes y militar el feminismo ahí. Ir a tender redes ahí para que esas mujeres tengan de dónde agarrarse. Si no vamos a tenderles la mano a esas mujeres somos, de alguna manera, cómplices de los femicidios que ocurren.

Hay una idea de que cuanto más avanza el feminismo, los hombres violentos toman más represalias. ¿Cómo se puede trabajar? 
Hay que trabajar mucho con los hombres. Primero tenderles la mano a las mujeres, pero también a esos hombres violentos que también han sufrido la violencia. Hay que reeducarlos, darles otros argumentos, otras posibilidades. Porque además el mismo sistema capitalista que los oprime, los convierte en personas violentas y peligrosas. El movimiento feminista indigna a los hombres que se dicen reconstruidos y que son de clase media urbana, imagínate cómo indigna a los que son híper machistas, que no tienen herramientas y lo sienten como una agresión directa. Tenemos que tener cuidado pero tampoco nos podemos callar por eso porque si no, nunca vamos a cambiar el sistema. (DIB) DG