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Vacaciones con más abrazos y menos pantallas

25|01|20 11:55 hs.

El 27 % de los adultos se considera adicto a la tecnología y el 48% siente la necesidad de responder inmediatamente en sus redes sociales. Las cifras entre los adolescentes son entre el 72% y el 50% respectivamente. El 75% de los padres afirman que discuten con sus hijos por el uso de celulares. ¿Pero que pasa en la infancia, que es el momento clave, para la formación de la identidad?. Como establecer buenos hábitos en nuestros niños para no alejarlos de un medio educativo y de entretenimiento que vino a modificar los modos de socialización, para siempre. 


Hoy entrar en cualquier restaurante y ver a una familia completa comiendo tranquilamente y a varios de sus miembros, sobre todo a los más pequeños, ingiriendo su comida sin apartar la mirada de la tablet o del celular, que sus padres le dieron para que se entretenga, es lo más habitual. 

¿Pero que sabemos sobre la exposición de chicos a celulares o tablets? Para esclarecer algunas dudas, dialogamos con la pediatra Graciela Mirmi, quien se desempeña en el Centro Municipal de Salud y en distintos Centros de Atención Primaria de la ciudad, además de contar con su consultorio particular; por lo cual atiende un importante número de familias de nuestra comunidad. 

Graciela es médica pediatra desde hace 38 años y en nuestra ciudad, desde hace 35 años; por lo cual ha visto varias generaciones crecer y socializar; con sus particularidades en cada una. 

Comienza la entrevista asegurando que la tecnología y el mundo digital han cambiado la vida de los niños pero también sus oportunidades, si se la aprovecha de una manera correcta. En realidad toda la tecnología cambió el mundo y a medida que más niños se conectan alrededor del mundo, esto hace que se cambie el comportamiento de la infancia: en la educación, en la cultura, en los comportamientos familiares; pero que es una herramienta muy útil incluso para los niños pequeños si es bien utilizada. 

Hay varios puntos a tener en cuenta: uno es que se ve; es decir el contenido, otro es la cantidad de horas que se ve, el tiempo, y la supervisión que el adulto realiza de lo que el niño ve. Es sumamente importante el filtro del consumo que los niños realizan de la tecnología. 

Por último y no menos importante es el ejemplo que le damos; con las conductas. “Si a los chicos les decimos que no pero estamos cocinando, trabajando y aun jugando con el teléfono en la mano. Eso en definitiva es lo que los niños incorporan”, señala Graciela Mirmi. 

“Para clarificar, las pantallas no son buenas ni malas, el impacto en los niños depende del uso que los padres hacen de ellas”, asevera de forma rotunda. 

Prohibir el uso de dispositivos tecnológicos no es necesario. Pero no pueden reemplazar a la interacción con el mundo. 

Según lo indica la doctora Mónica Ferrea, neuróloga infantil de Fleni, es aconsejable para un neurodesarrollo saludable: entre los doce y 24 meses; deben leer o cantar juntos, nombrar imágenes, utilizar distintos tipo de materiales y objetos que estimulen sus sentidos como cacerolas o cucharas de las que disfrutan de hacer ruido, tocar cosas, tirarlas al piso y manipularlas, etc. Por lo cual, recomienda que los menores de 2 años no interactúen con las pantallas ya que el control atencional y el pensamiento simbólico son inmaduros para transferir conocimientos desde una pantalla. 

Entre los 2 y 3 años tienen la capacidad de representar situaciones y roles de su vida cotidiana por lo que recomendamos juegos que propongan “tomar té, ir de compras; es decir proveer de actividades y juegos con texturas, sonidos, que continúen favoreciendo el descubrimiento sensorial y motor; como la lectura de cuentos. Si incluimos en algunas de estas actividades a la tecnología, y nunca superando más de una hora diaria. Este sería un ejemplo de un uso adecuado para niños pequeños”. 

Desde los dos años, los juegos interactivos son una buena opción, pero no más de una hora al día. Las dificultades comienzan cuando el uso de las pantallas desplaza la actividad física, la interacción con el mundo y la exploración práctica. 

Hay programas muy útiles para chicos de 4 o 5 años donde pueden crear, como los juegos didácticos ya que no son solamente espectadores, sino que interactúan y generan sus propias conductas. Esos contenidos los acercan a un mundo que ya está entre nosotros. 

Graciela Mirmi indica que es importantísimo tener en cuenta el tiempo de exposición de los niños frente a la tecnología, en relación a su edad: de 0 a 2 años: 0 horas. De 3 a 5 años: 1 hora por día. De 6 a 12 años: 2 horas por día, si bien este parámetro es muy utópico es lo recomendable para su desarrollo y los padres tenemos que ponernos como meta acercarnos a estos parámetros. Después uno va regulando en el día a día”. 

Saber cuáles son los perjuicios que ocasionan en un niño el exceso de uso de la tecnología, según la Academia Americana de Pediatría, nos debe servir de impulso para hacer de ella una herramienta positiva para el crecimiento y el disfrute de los más chicos.

Una guía 
Un uso excesivo, desarrolla emociones adictivas, limita su capacidad de relacionarse, hay un mayor riesgo de ansiedad o depresión infantil, el sedentarismo eleva las probabilidades de obesidad y de enfermedades prevalentes, limita su desarrollo cerebral (imaginación y creatividad) y altera su ciclo de descanso por exceso de estímulos visuales. 

Utilizar la tecnología o el mundo virtual para calmar a los niños o invisibilizar sus necesidades; es decir reemplazar a la niñera por estímulos virtuales es de suma gravedad y si cuando se los sacamos hacen crisis de ansiedad y de llanto, y solo se revierte cuando se vuelve al estímulo de la pantalla; ese es el principal signo de alerta, en esta instancia los adultos encargados de la crianza deben consultar al pediatra, cuando deben incorporarla y el tiempo de exposición. 

Esta charla tiene solo el objetivo de ser una guía, es importante la consulta con el médico porque el pediatra contempla todas las situaciones especiales; por ejemplo, en niños con movilidad reducida, ya que en ocasiones es beneficiosa una mayor permanencia en las pantallas debido a que los conecta con formas de socialización o contenidos a los que de otra forma no tendrían acceso. Esto no está mal cuando no pueden hacer otras actividades. Pero nunca utilizarlo para calmar al niño de forma extrema. 

Porqué sí y cuando sí 
Si de ventajas hablamos, podemos mencionar: el acceso a contenido adaptado y útil. Los niños pueden aprender mucho a través de aplicaciones y contenido disponible en Internet de forma sencilla y directa. Para los padres, poder seleccionar un contenido adecuado es una gran ventaja frente a otras fuentes de entretenimiento como la televisión, en la que no se puede controlar el contenido de su programa previamente. Hay aplicaciones de series, de documentales, de películas, en las que podemos hacer una lista cerrada de reproducción y controlar al 100% lo que ve el niño sin preocuparnos de que vea algo poco adecuado. 

El entretenimiento no aislado, es otro beneficio. Que un niño use una aplicación o un dispositivo para entretenerse no significa que tenga que estar solo. Puede jugar con su familia, con sus amigos e incluso, con personas de todo el mundo, siempre con control en este último caso. Puede socializar y encontrar intereses comunes a través de estos juegos. 

Mejora de la atención, la lectoescritura, la memoria, el cálculo mental, si se eligen aplicaciones que están creadas con el fin de estimular la educación y su aprendizaje mediante juegos y cuentos. 

Experiencias 
Cuenta una anécdota. “En cuanto a las experiencias más notables que vi, fue un bebé de 4 meses con un dispositivo como un palito de selfie colocado en el cochecito con el teléfono en reproducción de imágenes. Así iba el bebé por la calle o en su casa y cuando le hice notar a la mamá, que esto no era un comportamiento que beneficiaba la salud de su niño, ella no lo podía resignificar ya que le parecía lo más normal del mundo. Estos comportamientos son los que debemos prevenir”, dice aún con asombro.      

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