Recuerda y nos marca, con nostalgia, cada lugar de la histórica casa de los Perusín

Sociales

Lola Sandoval

La familia, La Casona en su recuerdo

26|01|20 09:34 hs.

Los Perusín fueron una familia más que emblemática en cuanto al arte y su pensamiento político. Mucho más en esos tiempos en los que esta última era palabra sagrada, seguro que hoy por hoy serían uno más de un movimiento social.


Lola siente que “ellos marcaron cierto camino que para mí… Yo hasta hace dos años pensé que me iba a jubilar como maestra de Música. Y la verdad es que desde 2019 empecé a buscar en lo que estaba haciendo, en lo de bailar, me empecé a proponer hacer esto más profesionalmente. Empezar a buscar otros horizontes y en relación a mi familia y mi historia, las historias de ellos me marcaron que no se debe ir donde todos pretenden como algo en contra del ‘deber ser’. En toda mi familia siempre estuvo presente que el arte no sólo es un hobby, el arte te atraviesa. Mi bisabuela Isabel pintó en su momento abstractos, algo que en una mujer ni se pensaba. Hace poco en La Plata se hizo una muestra del profesor de ella y se expusieron cuadros de ella que yo veía acá y en Claromecó. Y ver esos cuadros que siempre estuvieron en el living de mi casa y acá es parte de mi historia”.



El encontrarse con esta actualidad de La Casona aggiornada y reformada a Lola le sale decir: “Me encanta. Me parece como fabuloso lo que hicieron acá, es darle vida”. Aquí señala lugares; “Esa lo que ahora le llaman la Sala del Medio, era la pieza de Polda y Luisa. Esa que está allá era la cocina de Teresa, que es ahora donde se hace teatro y todo eso que tiene esa temperatura que conserva de los frascos que había. Ese era el taller de Polda donde tenía la máquina de bordados, después allá adelante, donde está la barra, era como la sala donde se recibían las visitas. Solamente se entraba ahí cuando las había; era el living del vermouth”, dice sonriendo en el final y mostrando cuánto conoce la casa. Esta casa, La Casona de los Perusín.

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Lo profesional y lo popular del tango 
Lola Sandoval distingue lo profesional, que está muy marcado por el mercado, que acepta muchas otras cosas. Sostiene que hay público para todo que lo sostiene también y lo tradicional, tanto afuera como acá, lo sobrelleva muy bien. También está el “tango escenario” que es otra técnica, otro movimiento. 



Acá derivamos en lo que es el Festival Mundial de Tango y Lola distingue “la gran repercusión como evento cultural y a la gente que quiere ser profesional la moviliza un montón. Esto está apuntado a la capital federal, el exterior y fundamentalmente al turismo. En La Plata hay un festival similar que moviliza un montón de gente de la ciudad y sus alrededores, viene gente de todo el país. Pero yo lo que pienso con respecto a los festivales en general, por ejemplo el de La Plata, cuando está sucede que las milongas que están todo el año, que trabajan todo el año incluidos los profesores, ese fin de semana mueren. Se van todos para el festival y este no da trabajo para todos. A la vez tiene subsidios y los que los manejan son los mismos de siempre que es la Casa del Tango. O sea que hilando más fino eso termina siendo un negocio. Que si vos lo ves, porque vinieron dos grandes orquestas, tocaron en contrapunto y hay un montón de gente bailando, es hermoso, pintoresco, divertido. Pero detrás de eso hay todo un gran negocio”. 

fotos Horacio Arbasetti


En su ciudad 
Cuenta además que en su ciudad, La Plata, desde que ella empezó -hace 10 años- comenzaron a surgir milongas y cada vez hay más. Hoy en día están como en una meseta que no aparecen tantas nuevas. 

“Yo estoy organizando una desde febrero, el tercer sábado de cada mes y en la agenda tanguera tenés una milonga diferente cada sábado y los domingos hay una abierta, gratuita y a la gorra, ademàs, en un espacio público. Está buenísima, súper relajada y durante la semana tenés casi todos los días”.