Mar del Plata, una de las ciudades a la que arribaron con “Cósmica”

La Ciudad

Victoria De Francesco y Andrés Alarcón

Dos almas viajeras por Latinoamérica

26|01|20 09:56 hs.

Por Alejandro Vis


Victoria De Francesco y Andrés Alarcón permanecerán durante algunas semanas en Tres Arroyos, brindarán talleres en el Museo Mulazzi y probablemente a mediados de febrero continúen con el recorrido que iniciaron en septiembre de 2017. Por entonces, hace más de 28 meses, partieron por Latinoamérica para iniciar una forma de vida distinta. 

El proyecto que llevan adelante se llama Medio Mundo. La combi Volkswagen 1987 en la que viajan, a la que impusieron el nombre de “Cósmica”, necesita algunas reparaciones. 

En estos días, por tal razón, se encuentra en el taller mecánico que en nuestra ciudad posee Roberto Galván; “es muy bueno. Trabaja con combis y escarabajos”, destacó Andrés. En una entrevista en La Voz del Pueblo, contaron el origen de esta experiencia, los lugares que visitaron y el vínculo que se genera con las comunidades. 

En Montevideo 
Victoria es tresarroyense, tiene 33 años y estudió en la Universidad Nacional de La Plata para ser profesora y licenciada en Artes Visuales. Andrés proviene de Santiago de Chile, es ingeniero de finanzas e industrial, carreras que realizó en la Universidad Central de su país. Cuenta con 36 años. 

Se conocieron en 2009 en Montevideo. Andrés recordó que “los dos veníamos viajando. Yo salí desde Santiago, estuve en Buenos Aires y crucé hacia Colonia en Buquebus”. Victoria, por su parte, comentó que “yo venía desde Brasil, hacia donde habíamos viajado con mis papás a pasar el Año Nuevo. Ellos después volvían, me quedé con la mochila recorriendo Uruguay”. 

Por entonces, vivía en La Plata. Andrés fue trasladado por trabajo desde Santiago a Antofagasta, en la zona norte. Victoria terminó sus estudios en La Plata y regresó a Tres Arroyos, donde comenzó a desempeñarse en el Museo Mulazzi. Cada uno siguió su vida, durante más de dos años no se vieron. Montevideo volvió a ser el punto de encuentro, en la época del carnaval. “Nos gusta mucho Uruguay”, coincidieron en señalar. 

Cuando finalizó ingeniería industrial, Andrés se radicó en Tres Arroyos, en el año 2014. Aquí permanecieron hasta el inicio del viaje en combi. Consiguió un empleo en el Parque Industrial, lo que describió como “algo lindo. Pude ejercer mi carrera”. 


Andrés y Victoria llevan adelante el proyecto Medio Mundo. El es ingeniero de finanzas e industrial; ella profesora y licenciada en Artes Visuales


Al describir su formación universitaria, explicó que “son prosecuciones. No es que hice las dos carreras a la vez; terminé la primera que es ingeniería en finanzas, después se abren concursos para convalidar gran parte de la carrera y con un período más se adquiere otra especialidad, así hice luego el tramo industrial”. 

Parte de los estudios los cursó de noche, luego del trabajo. Puntualizó que “en Chile ejercía más en finanzas, administración y gestión; acá en el área de industria, en aspectos relacionados a producción y planificación. Fue una linda experiencia vivir en Tres Arroyos, tengo varios amigos”. 

De otra forma 
Si bien el cambio de vida fue importante, explicaron que “para nosotros se dio de una manera muy natural”. Son dos “almas viajeras”. Cuando surgieron esas dos palabras en la conversación, Andrés exclamó, sonriendo: “Eso es lo principal, lo que más nos gusta”. 

En su testimonio, Victoria hizo referencia a los motivos de la decisión. “Dijimos ‘tenemos que buscar un proyecto o una alternativa donde podamos vivir de otra forma; darle una vuelta al trabajo’. A él le pasaba lo mismo que a mí, el trabajo nos gustaba, lo que hacíamos y todo; el tema es la estructura, la rutina, todos los días al mismo lugar. Ahí decidimos incorporar la combi, era algo que podíamos comprar, estuvimos un año y medio armándola. Planificamos e investigamos hasta que llegó el día, estábamos felices”. 

En este sentido, Andrés observó que “vivimos acostumbrados a ir al colegio, después estudiar en la universidad, ir a trabajar; una cultura muy repetitiva. En el viaje nos encontramos con gente nueva, distintas ciudades y pueblos”. Sin embargo, admitieron que durante los primeros meses “nos costó adaptarnos. Empezamos muy rápido, tuvimos que aprender a tomarlo con calma”. 

Un ejemplo de las inquietudes propias del inicio del viaje es la ducha. “Somos hinchas los dos –comentó Victoria-. Llegábamos a un lugar y teníamos que pensar donde nos podíamos bañar, en qué lugar había una ducha. Cuando empezamos a dejar de estar tan pendientes, siempre venía alguien y nos ofrecía; también nos han facilitado instalaciones en polideportivos, gimnasios, estaciones de servicio. Como normalmente no andamos en temporada, hemos podido utilizar balnearios. Se fue dando todo”. 


En Dorila, provincia de La Pampa


El sostén económico también debió ser contemplado. “No es que todo llega por el aire –señaló Andrés-. Trabajamos de otra forma, solamente que ahora no recibimos a fin de mes un sueldo. Es día a día. Y gastamos mucho menos”. Anteriormente pagaban alquiler, impuestos, tasas municipales, servicios. “Ahora el seguro es el único gasto fijo mensual, más el combustible. La combi consume bastante. Pero como es vieja, no paga patente”, indicaron.

Se van abasteciendo de comida para que no les falte nada. Mientras que por el espacio, no pueden llevar mucha ropa, cuando compran una prenda nueva, tienen que ir descartando alguna de las más usadas. “Te hace reducir el nivel de consumo. Se genera la costumbre de tener lo necesario”, argumentó Victoria. 

Con tranquilidad 
Una de las virtudes de la combi, aunque para muchos pueda parecer una desventaja, es que viaja despacio. Impone un ritmo más pausado, con otros tiempos; “visitamos lugares que turísticamente no son muy conocidos. La idea es compartir con la gente de cada comunidad”, afirmaron. 

No tienen un plan específico de cantidad de días en cada destino. Solamente tienen que llegar en las fechas pautadas para realizar talleres. Recorrieron aproximadamente 30.000 kilómetros y unas 300 ciudades o localidades de Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina. 

El tránsito no es necesariamente hacia el sur o el norte, en línea descendente o ascendente, sino que lo hacen “dando vueltas. Para nosotros ha sido muy bueno viajar así. Hay personas que si no hubiésemos hecho este viaje, no las conoceríamos; al igual que pueblos súper chiquitos como sucedió en La Pampa o en Brasil, donde llegamos a partes del interior del país que desconocíamos. Te vas dando cuenta de que la gente no es tan homogénea”. 

Las propuestas 
El proyecto Medio Mundo ofrece diversos “Talleres Viajeros”. Hay uno que se llama “Geografías Imaginarias, dibujando fronteras” y lo consideran cabecera de esta tarea. Victoria dijo que “nos interesa mucho darlo, sobre todo en las escuelas rurales más alejadas. La idea es trabajar con los chicos el concepto de frontera, migración, territorio. Hay pueblos cerca de los límites, donde la gente se mezcla, participa; en otras regiones, en medio del campo, están más aislados y ver personas distintas es como raro. Pero para los chicos resulta natural, es bueno ver como lo toman ellos”. 

Se presenta un video, cuentan sobre el viaje, hay un espacio para las preguntas y la conversación. “La actividad luego es intervenir un mapa grande, que está hecho en forma de rompecabezas –contó Victoria-. Cuando se arma de nuevo, se produce como una integración entre las distintas zonas”. 


Con alumnos y docentes de Pasman, localidad del partido de Coronel Suárez


Para Andrés, es un aprendizaje percibir “la visión que tienen los chicos. Para nosotros que somos grandes, los adultos en general, ante las olas migratorias -como ocurre con Venezuela- empieza la preocupación por el tema del trabajo y otros planteos que los más pequeños no tienen”. Les resulta muy interesante “rescatar los elementos propios de cada lugar. Historias, personajes, que los chicos te cuentan”. 

En el futuro, quieren reflejar el resultado de “Geografías Imaginarias, dibujando fronteras” en una producción editorial. Es un taller gratuito, que se sostiene con los restantes que sí tienen un costo. Entre ellos se encuentran, “Juguetines”, para la fabricación de juguetes; el Workshop en Encuadernación Artesanal; y “Gestión para emprendedores: el valor de la información”. 

Diferente 
Realizan las paradas más extensas en Tres Arroyos o en Santiago. Pero el proyecto no se detiene. Victoria relató que “a nosotros nos dicen ‘¡claro, porque ustedes son jóvenes y no tienen hijos!’. Pero hay muchas familias que decidieron hacer lo mismo”. 

Se sorprendieron al encontrar en el camino “una buena cantidad de jubilados, matrimonios grandes que preparan su camioneta, hacen una especie de motorhome y salen, se instalan varios meses en un lugar, vuelven a visitar a la familia y luego parten nuevamente hacia otro lado. También hay mucha gente joven, un montón de familias con chicos que estudian a distancia”. 

Como reflexión, Andrés habló de “una elección de vida, diferente a la tradicional y no sé si es la mejor, nos gusta en este instante. Tal vez que dentro de cinco años no sea así y quizás diez años atrás no era la etapa para viajar de esta forma. No lo vemos como la utopía, simplemente es una forma distinta”.